Hoy me gustaría hablaros de uno de mis narradores preferidos, el narrador equisciente. Es cierto que no es el que más suelo emplear, ya que tiendo de forma natural al narrador en primera persona, pero el equisciente me ha resultado muy eficaz en numerosas ocasiones y me gustaría desgranar un poco cómo puede usarse en beneficio de una historia o de un escritor. Es el narrador perfecto, según mi opinión, cuando el escritor, o el protagonista, tiene tendencia a irse hacia la introspección y la historia no va por el mismo camino.
Lo primero que debemos hacer es saber exactamente qué es y qué no es un narrador equisciente. Es decir, definirlo. Un narrador equisciente es un tipo de narrador en tercera persona. Otros narradores en tercera persona son, por ejemplo, el narrador omnisciente y el narrador cámara y podemos decir que se encuentra a medio camino entre ellos dos.
El narrador equisciente es aquel en el que el punto de vista del narrador se encuentra fijado sobre uno de los personajes y, por lo tanto, solo puede saber y narrar lo que el personaje percibe por sus sentidos, lo que siente, lo que recuerda y lo que expresa. Es decir, exactamente igual que un narrador en primera persona, solo que escrito en tercera. De hecho de su cercanía con el narrador en primera persona es de donde nace su fuerza y su empatía con el lector. Un ejemplo de este narrador es el empleado por George R. R. Martin en su saga Canción de hielo y fuego. Aunque para ser del todo correctos deberíamos decir que el autor emplea en el libro un narrador equisciente distinto en cada uno de los capítulos.

Este narrador se diferencia del omnisciente en que nos muestra la historia solo desde el punto de vista de uno de los personajes en lugar de ponerse sobre varios de ellos. Perdemos, quizás, visión global del conflicto, pero ganamos, por otro lado, la empatía y la verosimilitud. Y me refiero a la verosimilitud porque hoy en día es muy complicado que nos creamos un narrador omnisciente puro como el que podíamos encontrar en obras clásicas, sobre todo antes del siglo XIX. Hoy en día nos interesan historias lo más concretas posibles. No nos interesa tanto el conflicto global y general como el conflicto íntimo o, si acaso, la manera en la que es vivido un conflicto general por parte de un personaje. Además también se libra de los juicios de valor que eran comunes en determinados narradores omniscientes que parecían más demiurgos que narradores. Aunque bien es cierto que el narrador omnisciente actual ha superado ese problema. Pero no hablaremos más del omnisciente.

También se diferencia del narrador en primera persona (e incluimos aquí todos los narradores de este tipo aunque no los mencionemos explícitamente, como puede ser, por ejemplo, el narrador testigo o en segunda persona) en que nos permite centrarnos en las acciones del personaje sin que la voz suene forzada. A pesar del pacto que hacemos con el narrador en primera persona, en el que nos creemos que alguien vaya narrando las acciones que realiza y lo que piensa, siempre nos va a resultar forzado escribir una historia con demasiada acción en primera persona. Hay que tener mucha habilidad y trabajar duro para que la narración funcione y probablemente se acabe sacrificando parte de la acción por la introspección típica de este narrador. Sin embargo, con el narrador equisciente eso se soluciona porque se logra un equilibrio más natural entre la objetividad de la tercera persona y la cercanía y empatía de la primera persona, permitiendo que el narrador fluctúe de una forma natural entre el intimismo y la acción según las necesidades de la narración.
Obviamente, y casi como mención anecdótica, se diferencia mucho del narrador cámara ya que este último se caracteriza principalmente por pretender la objetividad absoluta, mientras que el equisciente es, al contrario, totalmente subjetivo. El cámara nos muestra solo hechos, mientras que el equisciente nos muestra además cómo afectan esos hechos, o cómo los vive, un personaje.
De esta exposición podemos extraer varias ventajas y desventajas que tiene nuestro narrador de esta semana.

En cuanto a las ventajas, encontramos que se trata de un narrador que nos permite narrar con naturalidad tanto historias con mucha acción, como historias intimistas, como historias mixtas entre ambas técnicas. Además, nos permite controlar a personajes demasiado introspectivos para que no nos secuestren la narración, cosa que sucedería en un narrador en primera persona. Nos permite aumentar la empatía de los narradores en tercera persona sin que tengamos que darle la voz directamente a un personaje, es decir, contando siempre con el filtro de un narrador.
Las desventajas, por otro lado, son, principalmente, que perdemos mucha de la globalidad que ganábamos con el narrador omnisciente; que perdemos, también, muchos matices de sentimiento y significado que nos puede proporcionar el narrador en primera persona; y que si no calibramos bien el equilibrio entre acción e introspección, puede parecer que nuestro narrador es fluctuante y se puede romper tanto la coherencia como el pacto con el lector.

Con este artículo no quiero decir que el narrador equisciente sea siempre una buena opción. Es muy importante señalar que no existe un narrador que sea mejor que otro, sino que es importante conocerlos todos para averiguar cuál de ellos se adapta mejor a lo que queremos contar. Es decir, que considero que según la historia y según las intenciones del escritor, es cierto que podemos contar con unos narradores que sean, en ese momento concreto, más eficaces que otros. De ahí que sea interesante haber practicado con todos ellos previamente y también haber leído ejemplos en los que se use con maestría.
En futuros artículos, probablemente, me centre en otros tipos de narradores para hacer un compendio lo más completo posible de ellos. ¿Qué opináis de este narrador? Es muy común hoy en día, por lo que probablemente hayáis leído algún libro en el que se emplea. ¿Lo usáis para vuestros propios escritos?
Muy interesante y util, graciad
Gracias a ti por comentar, F. Javier
Buenas tardes Alejandro.
Gracias por la entrada. Tengo una duda respecto a este tipo de narrador. ¿El narrador equisciente no puede narrar, por ejemplo, lo que pasa en una habitación contigua donde no esté el personaje?
Muchas gracias.
Hola, Fran.
No, me temo que no. Para hacer eso debería ser un narrador omnisciente. El equisciente podría, en todo caso, escuchar lo que escuche el personaje desde su habitación. A todos los efectos funciona como un narrador en primera persona, solo que escrito en tercera. Espero haberte ayudado.
Gracias por leerme y comentar.
Hola Alejandro, con respecto a este tema, que pasaría si en el siguiente capitulo cambio el personaje y uso otro, el que está dentro de esa otra habitación. ¿Aquí sigo siendo un narrador equisciente o una variante de este?
Habrías cambiado, serían dos narradores equiscientes distintos. Gracias por comentar, Juan.
Buenos días Alejandro,
Actualmente estoy escribiendo una novela y he elegido utilizar un narrador equisciente en tercera persona. Me focalizado en el mundo interno de mi protagonista,. Sin embargo, todavía me pregunto si es posible que el narrador (yo en este caso) exprese no sólo lo que el protagonista sabe, sino también lo que no sabe de sí mismo (en este caso una mujer).
Por poner un ejemplo:
Tenía los ojos brillantes. Si no la mirabas fijamente no podías averiguar su color. Sólo ella sabía qué secretos se guardaban tras esa enigmática belleza. Pero apenas ella misma sabía lo que su mirada despertaba.
Si me pudieras ayudar te lo agradecería
Hola, Esther.
El ejemplo que me has puesto es de un narrador omnisciente. Un narrador equisciente en ningún caso podría saber eso. No podría conocer lo que no sabe el personaje.
Hola Alejandro, estoy escribiendo una novela y en ella uso al narrador equisciente, quién describe las acciones y pensamientos del personaje principal, ósea yo. Sin embargo, en momentos al referirme a él, lo identificó por su nombre, lo que se me transforma en algo repetitivo, que trató de evitar pero no me resulta bien. .
¿Esto es cosa de mayor práctica, o no debiera dejar de identificarlo siempre por su nombre.
Saludos,
Domingo
Santiago de Chile
Buenos días, Domingo.
El problema de la repetición del nombre es común en el narrador equisciente. El consejo que te doy es que trates de eliminarlo casi siempre y solo dejarlo cuando sea imprescindible, esto es, cuando cause confusión con otro personaje.
Hola Alejandro, mi nombre es Yusfia. Me gustaría poder entender mejor como se lee o escribe un narrador equisciente. Seria excelente si nos pudieras incluir algunos ejemplos? Es posible o complejo.
Mil gracias!
En realidad, Yusfia, casi todo lo que se escribe hoy en día en tercera persona es en equisciente. En fantástica destaca, por ejemplo, Juego de Tronos.