Lo más normal es que cada historia (sea novela o relato) tenga una sola línea argumental. Es decir: un protagonista que quiere algo, intenta conseguirlo, se enfrenta a fuerzas que se oponen a ello y finalmente lo consigue o no (con su consiguiente cambio). En esos casos encontraremos únicamente un punto de giro principal que separe el planteamiento del nudo y otro que separe el nudo del desenlace.

Un punto de giro será un acontecimiento que se desarrollará en la acción del argumento y que cambiará la dirección del protagonista, obligándole a tomar decisiones y que lo cambiará, algunas veces, un poco.

Algunas historias, como por ejemplo Pedro Páramo, de Juan Rulfo, contará con dos líneas argumentales principales (una la de la historia de Pedro Páramo y otra la de su hijo cuando va en su busca), por lo que tendrá dos puntos de giro principales para cada una de ellas.

Antes de entrar en detalles sobre las diferencias de los dos puntos de giro principales es importante repasar sus características generales para diferenciarlos de otros menores y del desencadenante.

Los puntos de giro principales:

  • Son muy parecidos, por no decir iguales, a los puntos de giro cinematográficos.
  • Separan el planteamiento del nudo y el nudo del desenlace.
  • En una novela o relato de estructura clásica (planteamiento, nudo y desenlace) encontraremos solo dos (puede haber otros impulsos en el texto, pero no serán igual de importantes ni cambiarán tanto el argumento).
  • Son cambios que otorgan un impulso nuevo a la historia y giran el argumento en una dirección diferente a la que estaba llevando hasta ahora.
  • No tienen por qué provocar ningún cambio psicológico en el protagonista, pueden hacerlo solo en el argumento.
  • Provocan nuevos problemas o conflictos en el protagonista y le obligan a tomar decisiones.
  • Pueden ser más de dos solo en el caso de que sea una historia con varias líneas argumentales.

Primer punto de giro principal

El primer punto de giro principal es aquel acontecimiento que separa el planteamiento del desarrollo de la historia. Es decir, es el punto en el que se rompe del todo el equilibrio de la situación provocada por el desencadenante y el protagonista es obligado a tomar las riendas de su situación (si es que no las ha tomado antes) y actuar.

Siguiendo (y adaptando a la literatura) lo que dice Linda Seger en su libro Cómo convertir un buen guion en un guion excelente, las funciones del primer punto de giro principal serían las siguientes:

  • Cambiar la dirección del argumento.
  • Plantear la pregunta dramática (que casi siempre suele ser: ¿conseguirá el protagonista alcanzar su deseo?) y dejar entrever el tema.
  • Obliga al personaje a actuar o a tomar una decisión.
  • Se aumenta la tensión, el protagonista tiene más cosas en peligro.
  • Introduce la historia en un nuevo escenario y se centra en otro aspecto diferente de la acción.

Como es obvio, no todos los primeros puntos de giro principales tienen que cumplir todas las funciones que hemos detallado, aunque, cuantas más cumpla, mejor será. Lo importante es que cambie la dirección del argumento rompiendo el equilibrio y que empuje al protagonista a actuar para conseguir lo que desea. Eso mismo, por sí solo, hará que el escenario cambie, que las acciones sean diferentes y que la tensión aumente.

Por ejemplo, en El hobbit, de J.R.R. Tolkien, el desencadenante será la llegada de Gandalf a casa de Bilbo, lo cual pondrá en marcha la acción y romperá la rutina de Bilbo. Sin embargo, no será hasta que este decide abandonar su casa y seguir a los enanos que no se produce una ruptura total con el equilibrio del protagonista. Esa decisión sería el primer punto de giro principal.

Segundo punto de giro principal

Es exactamente igual que el primer punto de giro, solo que, además de todas las funciones que ya hemos visto, acelera la acción. Esto es imprescindible porque en los desenlaces el argumento y la trama confluyen hacia un mismo final, por lo que todo se resuelve justo después del segundo punto de giro. Es un buen momento para aumentar la tensión o para plantearle al héroe el dilema definitivo, la decisión que marcará que el desenlace sea uno u otro.

Tal y como hemos hablado, puede parecer que los puntos de giro son acontecimientos externos que no dependen de lo que ha hecho o decidido el personaje a lo largo de la narración. Nada más lejos de la realidad. Habrá ocasiones en las que así sea, pero hay que tener cuidado con esos puntos de giro. Debería haber una razón narrativa en el texto que explica por qué suceden esos acontecimientos.

Siguiendo el ejemplo de antes de El hobbit, el nudo sería todo el viaje que realizan los enanos y el mediano hasta llegar a la guarida de Smaug. Bilbo se irá transformando por el camino y habrá acontecimientos que hagan que la historia continúe y que la trama avance. Por ejemplo el encuentro con los trolls, el viaje en el bosque o el anillo único. Bilbo evolucionará y eso hará que al final, durante la batalla de los cinco ejércitos tome la decisión que toma. Ese cambio, esa manera de actuar, derivada de todas las aventuras que ha vivido y de la gente que ha conocido en su camino, será el segundo punto de giro principal que desembocará, poco después, en el desenlace definitivo.

Todas esas acciones importantes pueden ser confundidas con puntos de giro principales, pero lo cierto es que son solo impulsos. Algunos muy grandes (el robo de la joya al dragón sin ir más lejos), pero el equilibrio del protagonista no se rompe porque sigue de viaje, sigue con los enanos y sigue con el mismo objetivo. No es hasta el final de la batalla cuando ese equilibrio se rompe por fin.

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