El tiempo futuro es siempre uno de los menos utilizados en casi todos los idiomas, siendo aventajado, sin duda, por el uso del presente y del pasado. Es algo normal puesto que en la vida cotidiana solemos siempre hablar de lo que está sucediendo y lo que ha sucedido, siendo el futuro una incógnita para nosotros.
Al ser la literatura un reflejo de la realidad, el futuro se emplea en la misma medida que se hace en el lenguaje cotidiano. Poniéndose casi por debajo del subjuntivo o el condicional.

En general hay algunas diferencias entre el uso del presente y del pasado, pero ambos tiempos se usan siempre para narrar acciones o acontecimientos. La principal diferencia es la distancia temporal que tienen esos acontecimientos con el momento en el que se cuentan. Si el narrador se encuentra en un momento posterior al tiempo en el que ocurrieron los hechos, lo más normal es que el pasado predomine como tiempo. Si, por el contrario, el narrador está contando los acontecimientos a medida que se producen, el presente será el tiempo principal.
Obviamente, hay que tener en cuenta que en casi todas las narraciones, por mucho que predomine un tiempo sobre otro, lo habitual y lo normal es que se produzca una mezcla entre ellos. De otro modo sí que apenas emplearíamos el futuro en narrativa.
Teniendo en cuenta la distancia temporal del narrador, emplearemos el futuro cuando el narrador se encuentre en una posición temporal previa a las acciones que van a suceder. Es decir, que narrará acontecimientos que aún no han sucedido en el momento en el que se cuentan.

Otra diferencia entre los tiempos es que, por norma general (sin establecer ninguna regla matemática), usamos el pasado cuando las reflexiones predominan sobre las acciones, mientras que el presente es un tiempo mucho más dinámico e inmediato, que invita más a la actuación que a la reflexión. Obviamente, con cualquiera de estos dos tiempos pueden escribirse reflexiones y acciones, pero es cierto que como lectores (y como escritores) sentimos esa tendencia. De hecho, no es extraño encontrar escritores que alternan entre un tiempo u otro en función de lo que quieren contar, saltando del pasado al presente cuando introducen la narración en una escena de acción. Esto es posible y funciona (no olvidemos el uso del presente histórico), pero yo recomiendo no utilizar esta mezcla si estamos comenzando a aprender a escribir. Es mejor dominar la coherencia narrativa en los tiempos verbales antes de establecer juegos con ellos.
En este caso, obviamente, el futuro tiene también sus peculiaridades. Normalmente usamos el futuro para hablar de premoniciones, maldiciones, amenazas o imposiciones. Generalmente, en estos casos, el futuro viene usado no en el narrador, sino en los diálogos que pronuncian los personajes. Todos estos usos lanzan la acción hacia al futuro, lo cual hará que el lector quiera saber qué va a pasar, si se van a cumplir esas profecías, esas amenazas o esas maldiciones. Es una buena manera de darle impulso a nuestras historias siempre y cuando no abusemos del recurso, obviamente.

El futuro destaca mucho en la narración y da un carácter imperativo a lo que se cuenta. Esta es una de las principales razones de que no haya apenas narraciones escritas en futuro ya que el lector puede llegar a cansarse rápidamente del uso de este tiempo debido a su intensidad. Yo solo he encontrado algún relato breve escrito usando este verbo en general y lo cierto es que su resultado no ha llegado a satisfacerme del todo, por eso he decidido no incluir ningún ejemplo dentro de este artículo y os animo a crear uno propio.
¿Esto significa que el futuro es un tiempo menor o que tenga menos importancia que el presente o el pasado? Para nada. Como ya he dicho arriba, es imprescindible tener en cuenta que lo normal en una narración es alternar distintos tiempos verbales para dar coherencia a la narración. El futuro será necesario quizás menos veces que sus otros dos hermanos temporales, pero es innegable que su función es imprescindible.
Otro uso del futuro aparte de los ya mencionados lo podemos encontrar en las anticipaciones hechas por el narrador. Estas anticipaciones aumentan la tensión dramática y sirven para mantener enganchado al lector. Algo parecido a los resúmenes del capítulo siguiente que emiten después de algunas series para asegurarse que el espectador estará allí en la próxima emisión. Este uso es verdaderamente útil, pero hay que tener en cuenta que su mal uso puede provocar que perdamos la confianza del lector ya que le hemos prometido algo que deberemos cumplir o al menos que deberá cubrir las expectativas que el lector se haya creado.

Por ejemplo: un narrador puede decir en determinado momento que al personaje le han detectado una enfermedad y que en dos semanas estará muerto o que en dos semanas tendrá una operación. Si nuestro personaje debe realizar algo antes de esa fecha, la tensión dramática aumenta mucho porque como lectores querremos saber si llegará a conseguirlo o no. Si pasado ese plazo, al lector no le damos aquello que le hemos prometido, es probable que rompamos el pacto con el lector y, por tanto, que perdamos su confianza, quizás para siempre.
Por último, un uso que ya apenas encontramos en la escritura actual es el uso omnisciente del narrador omnisciente (valga la redundancia). En este uso, que es parecido a las anticipaciones, pero de una forma más exagerada, el narrador hace alarde de su conocimiento ilimitado sobre los personajes y nos destripa cosas que sucederán en el futuro más alejado. Por ejemplo: «Juan nunca llegará a saber que aquella desconocida podría haber sido la mujer de sus sueños». Esto es algo que no debemos hacer a la hora de escribir. Estamos hablando de un futuro posible que nunca va a darse, pero que el narrador ya conoce y hace alarde de ello. En este caso, como podéis comprobar, es mejor no usar el futuro.
Espero haberos dado un poco de curiosidad por este tiempo y que os atreváis a jugar con él para escribir por fin una historia en futuro que funcione en condiciones. Desde aquí os animo a intentarlo y a jugar.
Hola, Alejandro. Me pareció muy útil y clara tu explicación. Me quedaron algunas dudas sobre otros tiempos verbales, que quizás puedas resolver. Soy estudiante de traducción y ahora mismo estoy haciendo un trabajo final con un cuento que hace uso de varios tiempos verbales. Es un cuento que se construye por flashbacks que va teniendo la protagonista en su fluir de consciencia. Lo que ocurre en el flashback principal, de cual surge el resto, está narrado en lo que sería el pretérito pluscuamperfecto, un tiempo al que tengo entendido no estamos acostumbrados, por lo menos a leer tanta extensión. Por otro lado, por unos 5 o 6 párrafos se usa el «futuro del pasado» y al intentar usar el condicional me hice la misma pregunta que con el pluscuamperfecto. ¿Es preferible, en ese caso, usar el pretérito imperfecto? Queria saber tu opinión al respecto porque no me gustaría eliminar la variedad de tiempos verbales innecesariamente, ya que suma a entender la línea de tiempo. Gracias,
Lucía
Hola, Lucía.
Muchas gracias por pasarte y comentar.
Pues la verdad es que yo de traducción no tengo mucha idea, pero sí puedo decirte que normalmente cuando se usan tantos tiempos verbales diferentes es precisamente porque la línea temporal de la historia es amplia y puede resultar confusa. Simplificar demasiado el uso de los verbos puede llevar a que se pierdan matices temporales y a veces se prefiere sacrificar un poco la naturalidad en favor de esa claridad. No sé si te sirve de mucho mi ayuda. Un saludo.
Hola! Muy interesante! Me quedó una duda con respecto al futuro con narrador omnisciente ¿Por qué estaría desaconsejado su utilización?
Desde ya muchas gracias!! 🙂
Hola, Camila. Gracias por comentar.
A lo que me refiero en el artículo es a usar el futuro contando cosas que podrían haber sucedido pero no sucederán, como el ejemplo que pongo de Juan. Si el personaje no llega a hablar con la mujer, no podemos decir que hubiera sido el amor de su vida, porque eso no dice nada, no cuenta algo que sucederá o ha sucedido o algo que pueda suceder, sino algo que nunca podrá suceder y da una certeza de conocer todas las posibilidades que se dan y que no y que hoy en día nos suena artificioso. Espero haberte ayudado 🙂