Llega un momento en el proceso creativo de un escritor en el que necesitar dar un paso atrás y alejarse de su propia obra ya que se ha sumergido tanto en ella que se corre el riesgo de ahogarse y que se produzcan dos efectos: ser incapaz de detectar ningún fallo o pensar que nada de lo que se ha escrito merece la pena. Y ambos efectos son perjudiciales para nosotros y no reflejan la verdadera realidad objetiva del texto. Es por eso que en esta fase es recomendable recurrir a lectores cero o beta que se acerquen a nuestro texto con una visión fresca y objetiva para ayudarnos a darle una última revisión. Ojo, un lector cero puede acercarse a la obra antes de que el proceso esté casi terminado, pero entonces es probable que necesites otra relectura ajena al escritor después de revisarlo. Mi recomendación es acudir a ellos cuando la obra está en su fase final de revisión.

Hay muchos artículos sobre los lectores cero por internet. Yo quiero centrarme en qué criterios puedes seguir a la hora de seleccionar a tus lectores, ya que no es recomendable tener muchos ni tener pocos. En torno a los cuatro o cinco suele ser una buena cantidad. Si añadimos más, debería ser porque son lectores de mucha confianza.

Ten en cuenta, también, que la mayoría de los lectores cero no cobran por su trabajo y debes tratar lo que hacen como un favor que les robará bastante tiempo. Tu nivel de exigencia debe estar acorde con esa idea. Deberías agradecer su esfuerzo de alguna manera: o siendo lector cero de sus obras, si es el caso, o invitándoles a un café como poco (además de ponerlos, obviamente, en los agradecimientos si el libro llega a publicarse).

Estos son los criterios que sigo yo a la hora de elegir a mis lectores cero:

  1. Que suela leer el mismo género que escribes: Es importante que la mayoría de los lectores que selecciones se encuentren dentro de este grupo. Ellos sabrán, incluso aunque no tengan conocimientos de escritura, cómo funciona el género y si hay cosas repetidas que se convierten en clichés o si has roto el género de manera incorrecta en algún punto. Este punto es especialmente importante si escribes algún otro género que no sea realismo contemporáneo.
  2. Que no suela leer el mismo género que escribes o incluso que no lea mucho: Es interesante contar con al menos un lector que no suela acercarse a los tipos de libros que escribes normalmente. ¿Por qué? Porque puede darte una visión aún más objetiva sobre la historia. Es cierto que con este lector hay que tener cuidado pues algunos de sus comentarios pueden ser contraproducentes ya que no conoce el género, pero en general sus visiones son interesantes. También serán interesantes si alguien que no suele leer se consigue terminar tu libro. De este tipo de lectores únicamente debes quedarte con la parte en la que han detenido la lectura o si les ha resultado interesante. Esas partes interesantes para ellos deberás cuidarlas especialmente para mantenerlas así.
  3. Que sepa tus objetivos con el texto: Está bien que haya lectores cero que se acerquen a la obra sin saber exactamente lo que pretendías con el texto, pero no debería ser el caso general. Lo normal es que hoy en día, con las portadas y el boca a boca, un lector sepa ya bastante del libro antes de ponerse a leerlo, por lo que nos conviene informar un poco a los lectores de nuestras intenciones al escribir. No es lo mismo querer escribir una novela de aventuras que pretender hacer un experimento estilístico (o las dos cosas). Y el lector debe centrarse también en observar si el escritor ha sido capaz o no de lograr ese objetivo, ya que al fin y al cabo las obras nunca son recibidas de la misma manera en la que el lector pensó en ellas al crearlas. Ser consciente de cómo se recibe nuestro texto nos ayudará en el futuro y también a ajustar los últimos resortes para apuntar la trama en la dirección adecuada.
  4. Que esté dispuesto a rellenar un cuestionario: Hay que tener mucho cuidado con este punto. Es recomendable hacer un cuestionario estándar para todos los lectores, puesto que así podremos observar si hay algunas respuestas similares que nos indiquen por dónde van los tiros. Recuerda: si alguien dice algo malo de tu libro, puedes ignorarlo, si ya son más de dos personas las que lo dicen… no deberías hacerlo. Sin embargo es obvio que las preguntas que puede responder un lector cero con conocimientos sobre escritura y aficionado al género que escribes serán mucho más profundas y numerosas que las que va a poder responder un lector que no suele acercarse a los libros. No es mala idea hacer preguntas que tengan distintos niveles de profundidad. En este apartado debes tener en cuenta a los lectores más dispuestos a sufrir este cuestionario, pues un simple «me gusta» no te va a ayudar nada a la hora de revisar el texto. Con esto tampoco quiero decir que haya que examinar a los lectores o someterlos a un tercer grado. Yo calculo que un cuestionario de lector cero no debería llevar más de diez minutos de respuesta, de otro modo, probablemente nadie quiera hacernos el favor de nuevo.
  5. Que sea sincero: Este último apartado parece una perogrullada, pero no lo es tanto. Vuelvo a repetir lo mismo de antes: no sirve de nada que un lector nos diga únicamente si el libro les ha gustado o no. Debe darnos más información, sobre todo de aquello que no le ha gustado. Si nos mostramos a la defensiva cuando hablamos con los lectores, lo más probable es que se guarden mucha información para ellos mismos por no herirnos. Debemos dejar que se expresen con total sinceridad y no rebatir ni justificar nuestros errores. Por eso es recomendable, también, que los lectores cero no sean de la familia ni amigos muy cercanos.

Espero que os hayan servido estos consejos. ¿Seguís otros criterios a la hora de seleccionar a vuestros lectores o son más o menos similares a los míos?