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Concursos de la Escuela: Relatos en cadena 2009-2010
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En está página se irán publicando los resultados semanales de Relatos en cadena.
Cada jueves, a las 10:30 en el programa Hoy por hoy de la Cadena SER, se votarán en directo los ganadores y finalistas de todos los microcuentos recibidos durante la semana.
Navega por los siguiente enlaces para acceder a las bases, la frase de la semana y la información completa del concurso.
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| Ganadores y finalistas: febrero, 2010 |
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Ganador del 04/02, semana 16 |
Autor: Pablo Luna López Raros
Aquí vinimos a descansar. Al menos, eso es lo que me dijeron mis padres que íbamos a hacer en aquel piso. Pero lo que en realidad hicimos fue volvernos raros. Ya no salíamos a pasear, jugar por el parque o al cine. Mi madre no iba ni a la compra, y mi padre vivía en el salón, mirando por la única ventana de la casa que dejaba pasar luz. Un día, mi madre me despertó muy temprano y me llevó en brazos al coche. Lo arrancó, pero no se movió. Al minuto, mi padre entró y, mientras cerraba de un portazo, gritó: ¡acelera!
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Finalistas del 04/02, semana 16 |
Autor: Sergio Méndez El fantasma del padre Marcelo.
Aquí vinimos a descansar, pero no imaginé lo que me deparaba este complejo turístico de hoteles monstruosos.
Anoche, al regresar de la barra libre, tras abofetear a mis dos hijas, pelearme con mi mujer, y liarme con la monitora de pilates en el cuarto de la limpieza, justo cuando pulsé el botón del ascensor, intuí que cuando las puertas se abrieran, aparecería, ante mí, el difunto padre Marcelo.
Cuando me miró, supe que estaba castigado. Me bajé los pantalones y puse la mente en blanco.
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Autor: Francisco Javier Guerrero Cano La pérdida (notas para un relato breve)
"Aquí vinimos a descansar" es una buena frase para comenzar el relato. Este primer enunciado sin aparente conexión con la historia nos conduce hasta el planteamiento real: una vida radiante en la que aparece un punto de oscuridad, una pérdida. La pérdida (éste podría ser un buen título) es un amor antiguo que surge como un recuerdo tibio, pero acaba transformándose en el hecho sustancial de toda una vida. Una vez desarrollado el nudo de la historia, el desenlace resuelve el conflicto que brota de las primeras líneas con aquella máxima de Alphonse de Lamartine: "Un solo ser nos falta y todo está despoblado".
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| Ganadores y finalistas: enero, 2010 |
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Ganador del 21/01, semana 15 |
Autor: ALBERTO CORUJO CORTEGUERA La huida
"Además me voy a chivar a mis padres" era una frase que no podría repetir nunca más, estaba desolado. Cuando acudía a visitarles invariablemente rompía a llorar: Sus hijos no le hablaban, hacía dos años que estaba en el paro, uno que su mujer le había dejado. Su infortunio era la comidilla de sus vecinos, que cuchicheaban a sus espaldas. Hasta el perro le miraba con desprecio. Sus padres eran los únicos que escuchaban sus cuitas y compartían su dolor.
Aquella tarde encontró una nota escueta sobre sus tumbas abiertas y vacías: "Hijo, siempre fuiste un llorón. No te lo tomes a mal, pero aquí vinimos a descansar".
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Finalistas del 21/01, semana 15 |
Autor: Noelia Molanes Costa Prematuro Carnaval
Además me voy a chivar a mis padres porque el trajín que hay en casa estos días no es normal: lustran la plata, apartan muebles, esconden fotos... Toda la familia está por aquí, incluida tía Carmina, que se empeña en sonarse los mocos cada vez que aparezco. A mí me tienen agotada... Besos por aquí, achuchones por allá... Y todos lloriqueando como renacuajos. ¡Parece que son ellos los que tienen cinco años!
Así que yo prefiero vigilar el camino para ver si mis padres vuelven por fin...
Verás cómo se ríen cuando les cuente que estos creen que ya es Carnaval... ¡Y todos se han disfrazado de negro!
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Autor: Juan Martín Araujo EL JUGUETE DE MADERA
—Además me voy a chivar a mis padres- sollozó el chico más pequeño, al que habían arrebatado su rústica locomotora de madera.
El bravucón sonrió ante la ingenua amenaza. Los padres del memo eran el mozo de cuadra y la cocinera. Nunca se atreverían a reprender al señorito.
Pero aquella tarde, cuando le ayudaban a montar en su caballito, resbaló y se lastimó. No pudo comentarlo para evitar las burlas.
Y por la noche encontró su sopa insufriblemente salada, pero nadie más protestaba y tuvo que callar.
Al día siguiente, simulando desdén, pero con pena, devolvió el tren a su dueño:
—Este aburrido juguete es para mocosos pequeños.
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Ganador del 14/01, semana 14 |
Autor: Saturnino Cubero Garrido Decepción
Lamentarán el error del año pasado, este año los voy a esperar, me han hecho mucho daño, en cuanto aparezcan en lo oscuro encenderé la luz, los pillo y se lo digo, sé que les va a doler, pero me da igual, a mí me ha dolido más. No sois, ni magos ni mágicos, vuestros regalos no vienen de Oriente, ni del cielo, sois como todos, los compráis, el año pasado os dejasteis el precio pegado en todos los juguetes, además me voy a chivar a mis padres.
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Finalistas del 14/01, semana 14 |
Autor: Maria del Carmen Valentí Merino La Duda
—¡Lamentarán el error del año pasado!— bramó el actor y el auditorio esperó en vilo a que continuase el monólogo. Pero dónde debiera haber frase, sólo hubo
silencio. El actor dudó. Conocía las palabras pero había olvidado qué significaban de tanto repetirlas.
¿Quién iba a lamentarlo y por qué?, ¿qué sucedió el año pasado? Y por cierto, ¿quién era él? Se le aceleró
el pulso. Empezó a sudar bajo el maquillaje. El público se inquietaba. Ante todas las dudas de la existencia, se aferró a la única cosa de la que no
dudaba: la siguiente frase.
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Autor: Jorge Ripoll Bellido El precio del silencio
Lamentarán el error del año pasado y no tardarán mucho. Aquella inversión, como se demostrará, era una locura. He destinado mucho tiempo a demostrar que el hijo del presidente amañó los datos para que el consejo de administración diera el visto bueno...
El inspector Pérez terminó de leer estas líneas en la pantalla del ordenador. Un disparo en la nuca había acabado con la vida del autor de las mismas. La sangre empapaba la mesa y un reguero que llegaba hasta el borde goteaba silencioso sobre la alfombra.
Parecía imposible pero inmediatamente supo que se trataba de un suicidio.
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Ganador del 07/01, semana 13 |
Autor: Pablo de la Rúa Amigos invisibles
Me acerco y anoto sus nombres. Este año soy yo la mano inocente. Al final de la cena saco un papelito de la bolsa de tela para cada uno. Enseguida, mamá busca una pista en la cara del abuelo. La tía levanta sospechas con su pícara sonrisa y la abuela trata de encontrar una señal en el cuchicheo del tío Andrés. La entrega de regalos será el 6 de enero. Y este no superará los 30 euros. Lo que no saben es que yo los recibiré todos. Lamentarán el error del año pasado.
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Finalistas del 07/01, semana 13 |
Autor: Daniel Sánchez Bonet El coleccionista
Me acerco y anoto sus nombres. Me cuesta un ratito averiguarlos, pero poco a poco los pronuncian durante
su conversación. Desde la mesa de al lado, sigo observándoles. No quiero perderme detalle alguno, pues de otra forma, sería imposible añadirlos a mi
extensa lista de personajes. Por fin, después de casi una hora, abandonan el local. Para no levantar sospechas, espero sentado varios minutos y ya en
casa, me pongo manos a la obra. Dicen que la soledad es un terrible enemigo para el ser humano, pero para mí es ya un mal menor. Me basta sólo con imitarles.
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Autor: Rebeca Gómez Carrizosa El arresto
Me acerco y anoto sus nombres, el chico parece acostumbrado a la incómoda situación, pero la joven de su lado que al parecer es su novia, refleja en su mirada miedo, fatiga, ansiedad… el deseo de que acabe ese momento. Él luce un aspecto descuidado, en cambio ella parece ser de buena familia. Es entonces cuando recojo la cocaína y la meto en la guantera del coche patrulla, les pongo las esposas y con tono irónico les invito a comisaría. Miro a la chica y con lástima le susurro: “es lo que tienen las malas compañías”.
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| Ganadores y finalistas: diciembre, 2009 |
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Ganador del 24/12, semana 12 |
Autor: Miguel Torija Martí La lista
Los hombres que a mí me gustan no saben llorar pero acaban llorando. Bajan de los vagones y mientras el resto parece que hubiese llegado a una residencia de veraneo y esperase que alguien les explique el plan de actividades, ellos miran a su alrededor y lo comprenden todo de golpe. Así cuando llega el momento de la separación todos chillan, se resisten y lloran desesperados menos ellos. Sólo cuando los niños y las mujeres se han perdido en la neblina permiten que las lágrimas inunden torpemente sus ojos. Entonces bajo de la tarima, me acerco y anoto sus nombres.
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Finalistas del 24/12, semana 12 |
Autor: Rafael Bravo Arrizabalaga ¿Qué más quieres?
Los hombres que a mí me gustan no saben llorar, ni de emoción siquiera. Así que deja ya de sollozar y de abrazarme. No tienes que agradecerme nada. Rescatar a la gente, sacarla de la profundidad a la luz forma parte de mi trabajo. Vete a lavarte y a cambiarte de ropa, que hueles a fango, y no llores más. No pongo en duda que tu experiencia haya resultado traumática, pero te parecerá cosa de niños si la comparas con lo que a mí me espera. Tú lo que tenías que hacer es reírte en lugar de llorar. Estás vivo, Lázaro, ¿qué más quieres?
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Autor: Beatriz Díaz-Parreño Rebolledo Tiene perro
Los hombres que a mí me gustan no saben llorar. Como ese, sentado en el tren, con su traje, sus entradas y sus treinta y pico, ese no ha llorado nunca. No es de los que se acercan, cree que lee el periódico, pero en realidad no deja de mirarme las piernas. Estoy segura de que si descruzo las piernas, se le caerá el periódico. Ahora me mira a los ojos, vaya, parece más impresionado que con las piernas. ¿Tendrá perro? Sí, podría tener perro, es un hombre de perro, no tiene gato, los gatos no le gustan. Ese es mi tipo de hombre. Se le ha caído el periódico.
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Ganador del 17/12, semana 11 |
Autor: Jaime Sastre Santamaría Verde albahaca
—¡Bicho gafoso de mierda! ¡Mala sangre! ¡Malaje! ¡Mala vida te den!
—Si ni siquiera me has dejado hablar —protesté mientras la seguía.
—No escucho a los payos.
—Pero, ¿tú sabes cómo son tus ojos?
—Verde albahaca —contestó sin mirarme—. Dime algo que no sepa.
—Si lo hago, ¿me darás un beso?
—Prueba.
—¿A que no sabes que, al llorar, las lágrimas salpican los cristales de la gafas?
Se detuvo y me apuntó con sus ojos:
—Lo que tú no entiendes, niño, es que los hombres que a mí me gustan no saben llorar.
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Finalistas del 17/12, semana 11 |
Autor: José Agustín Navarro Martínez Antes, mucho antes
Bicho gafoso de mierda, grito antes de chocar frontalmente con el camión.
Antes, paro en un semáforo.La fiambrera despide un aroma delicioso a tortilla.Un insecto inoportuno se cuela en nuestra fiesta.
Un día antes, para celebrar que mi hijo aprobó matemáticas, planeo un día de picnic.
Mucho antes, Luisito toma una taza de café mientras metaboliza polinomios. Admiró su tesón. Se me cae la baba.
La noche anterior me acuesto tarde. Enciendo la lamparilla. Beso a mi mujer. Amo la vida. Abro el libro de refranes por la página de ayer y continúo leyendo: "Lo que bien empieza, bien acaba"".
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Autor: Miguel Montañés Esquíroz Rebelión en las aulas
Bicho gafoso de mierda. Hoy me ha tocado a mí. Porque llevo gafas y se me dan bien las matemáticas. Y porque me gusta leer. Básicamente por eso. Viniendo de Iñaki Protomártir, el insulto siempre precede a la paliza en el recreo. Pero esta mañana va a haber mucha gente en el patio. Eva la Calva, Sotero el Raro, Rubén el Marica, Paula la Guarra, Oliver el Cheposo, Néstor el Fétido, Marcos el Retrasado, Belén la Sincuello… Ni siquiera el Chico Polilla de Sexto C piensa perdérselo. A partir de mañana contaremos con una nueva incorporación: Iñaki el Cíclope.
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Ganador del 10/12, semana 10 |
Autor: Gabriel de Biurrun Baquedano In other words
Ni subido a una escalera conseguiría besarte. La certeza era aplastante, hormonal y gravitatoria. Tanto como distante tu belleza y diminuta mi congoja.
Quise invertir las intenciones y cuestionarme si, tal vez, quisieras tú descender varios peldaños por besarme a mí. Tampoco.
Descarté los métodos convencionales. Inicié un arduo entrenamiento. Cada día, cada noche. Perder grasa, ganar músculo. Hop, hop.
Y fue que la tenacidad venció a las leyes de la naturaleza. Aprendí a volar y salí por mi ventana. Aleteando ilusionado hasta tu casa y tu dormitorio, donde me alcanzó la suela de una zapatilla rosa y tu voz, al fondo, gritando "bicho gafoso de mierda".
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Finalistas del 10/12, semana 10 |
Autor: Sara Barbera Sánchez El fin del romanticismo
Ni subido a una escalera conseguiría besarte. Llevo días dándole vueltas al tema y no se me ocurre nada. Yo no puedo saltar tanto y la escalada nunca fue mi fuerte. He pensado en llamar a los bomberos para que me presten la escala, pero dudo que consideren lo mío una emergencia. También pensé en comprar cien globos e hincharlos de helio pero creo que eso solo funcionaría si yo fuese un dibujo animado. Al final no voy a tener más remedio que bajarte del pedestal. Tanto romanticismo no es práctico.
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Autor: Miguel Ángel Escudero Eble La pivot del equipo
Ni subido a una escalera conseguiría besarte, pienso mientras te veo lanzar el gancho en suspensión. Canasta. Nos ponemos con uno de ventaja y pido tiempo muerto. Hoy puede acabar nuestra racha de derrotas. Las chicas me rodean y les digo: "chicas, este partido es nuestro, vamos a pasarle la pelota a Svetlana y que ella anote".
"Si estamos en defensa, entrenador".
"Salid ahí y ganad el partido", les replico con energía. Es difícil concentrarse en la defensa en zona mientras uno sueña con retozar entre tus largas piernas.
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| Ganadores y finalistas: noviembre, 2009 |
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Ganador del 26/11, semana 9 |
Autor: Javier Regalado Herrero Fuga navideña
Para que no se enteren de que me he marchado he pedido al pastor manco que ocupe mi lugar. Nadie se dará cuenta hasta enero. Había pensado robar uno de los camellos, pero los muy imbéciles no se mueven, como si fueran de porcelana, así que me he ido caminando. Mientras atravieso calles sorteando un sinfín de zapatos enormes, me doy cuenta de que el agua en realidad se mueve, y moja. Por fin veo el escaparate repleto de pequeñas bombillitas en el que estás. Apenas consigo llegar hasta tí comprendo que nuestro amor es imposible. Estamos hechos a escalas diferentes. Ni subido a una escalera conseguiría besarte.
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Finalistas del 26/11, semana 9 |
Autor: Marco Morcillo Martín Conspiración
Para que no se enteren de que me he marchado, sigo este extraño impulso de salir de noche. Abandono a mi mujer y al niño, que quedan durmiendo, y sigiloso, abro la puerta de casa. Me asusto al encontrarme con el vecino. También con maleta. Cuando llega el ascensor, dentro viene el del cuarto. Nos saluda sorprendido con la cabeza. Al llegar al garaje ya están encendidas las luces de varios coches, y al salir a la calle, ya se ha formado un pequeño atasco. Todos hombres solos. Desconcertado, alzo la vista. En los balcones se adivinan caras de mujeres, y todas están sonriendo.
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Autor: Almudena Sánchez Jiménez Héroes
Para que no se enteren de que me he
marchado, sigo viniendo los domingos. Le
recuerdo a mi madre que su paella no está
buena sin el Avecrem . A mi padre, que su
cumpleaños se acerca. A los dos, que
trabajo de azafata y no de banquera.
Enseguida van y lo apuntan en su maldito
bloc granate. Subo a la que era mi
habitación .Me han hecho la cama. La
deshago con cuidado, como si los domingos
me levantara relajada, tras haber tenido uno
de esos dulces sueños que tienen los niños,
en los que sus papás son héroes, salvan unas
cuantas vidas, y les dan un premio.
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Ganador del 19/11, semana 8 |
Autor: Andrea Alfaro De Julián La cocina
Mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina guardo las mentiras en el cajón de los cubiertos, junto a los cuchillos, la vergüenza en el de los trapos de secar, la angustia en el escurreplatos, la soledad en el escobero, la tristeza en el frigorífico y cierro la puerta de la cocina sin hacer ruido, para que no se enteren de que me he marchado.
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Finalistas del 19/11, semana 8 |
Autor: Jaime Sastre Santamaría Destinada
Mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina vuelvo a lugares de mi vida, como cuando escondí el pudor bajo la cama de la primera vez, o cuando restregué mi orgullo en la soberbia de mi ex-marido en aquella cafetería en la que siempre mojo la tristeza en leche caliente, también cuando mis hijos casi se terminan mi buen humor aquella tarde que el monte se los comió unas horas, o las veces que he invocado a mis amigos para aliñar ensaladas mustias. Todo esto me ronda mientras recojo el papel con el membrete del departamento de oncología y lo dejo donde las cartas, junto a la publicidad.
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Autor: Marco Morcillo Martín Parchís
Mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina, veo alegre que el dado que se cayó de la mesa marca un seis. Avanzo por el tablero y le como a Laura dos fichas. Me mira despacio, como por una rendija, y dice: Afortunado en el juego… Me doy cuenta de que la estoy pifiando y ruborizado espero la siguiente tirada. Esta vez, mejor que salga un uno. Tiro el dado y ¡uno! Justo lo que necesitaba para comerle otra ficha y eliminarla. La verdad, tampoco es tan guapa.
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Ganador del 12/11, semana 7 |
Autor: Susana Caldeiro La penúltima oportunidad
Esta vez no erraré el tiro. Me sitúo bajo el umbral de la puerta. Coloco los pies por detrás de la junta de la baldosa. Me concentro en el lanzamiento. Respiro hondo y exhalo pausadamente mi deseo: si la encesto, me llama. Lanzo la bola de papel. Demasiado efecto. Ni ha rozado el cubo de basura. Este tiro no cuenta, pienso mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina.
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Finalistas del 12/11, semana 7 |
Autor: Francisco Javier Romero Valentín Errar por "herrar"
Esta vez no erraré el tiro, escribes en la pizarra con letra pulcra, rematando con un gracioso circulito la i final. La profesora asiente orgullosa y envalentonada se vuelve hacia mí, señalándome con gesto resignado, como el que por enésima vez prueba suerte a la lotería aunque sepa que nunca ganará. Yo acudo presuroso al encerado y escribo de manera rápida y prácticamente ilegible: "Ayer erré la llegua". La clase estalla en carcajadas y dedos acusadores. ¡Tontos! ¡Qué rían! Que tú me sonríes con tus profundos ojos oscuros llenos de ternura y sabiduría, prometiéndome con ellos que a la tarde me darás otra clase particular.
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Autor: Ana González Duque El tiro
“Esta vez no erraré el tiro” – susurró el gángster en la pantalla del cine. Había ido sola a ver la película. Y bien sabían Dios y la guía telefónica que había buscado acompañante. Pero nadie tenía tiempo para una vieja solterona. En la pantalla, el gángster dobló una esquina, levantó su pistola y disparó. Ella sintió un dolor agudo en el pecho. Cuando las luces se encendieron, el acomodador no pudo despertarla.
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| Ganadores y finalistas: octubre, 2009 |
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Ganador del 29/10, semana 6 |
Autor: Rocío Orovengua León La feria
El hombre luce una inquietante sonrisa. "¿Otra?". Noto la sorna en su voz. Todo empezó porque Luisa quiso que ganara para ella ese estúpido oso. He perdido la cuenta del tiempo y el dinero que llevo intentándolo. Apunto a la diana, sujeto la escopeta, disparo... y fallo otra vez. Luisa me suplica que lo deje. "¿Otra?". El hombre sigue sonriéndome con ironía. Ya no oigo la música de las atracciones ni el murmullo del gentío ni las súplicas de Luisa, sólo la burla en su voz. Sujeto la escopeta, apunto y un segundo antes de disparar, sé con infinita certeza que esta vez no erraré el tiro.
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Finalistas del 29/10, semana 6 |
Autor: Agustín Martínez Valderrama Estatuas
El hombre luce una inquietante sonrisa. Ésta desaparece cuando alguien le lanza una moneda. Entonces desenfunda su revólver y dispara. Después saluda con el sombrero y vuelve a quedarse inmóvil. Reanudo mi paseo y descubro un duendecillo verde que salta y hace piruetas en el aire. Más abajo un arlequín baila, una bruja vuela montada en su escoba y un espantapájaros ahuyenta las palomas. Al final de la rambla, una mujer duerme en un banco. Un perro merodea sus pies. Me acerco y le tiro una moneda. El perro ladra, la mujer entreabre un ojo y me mira. "Gracias", susurra. Luego, vuelve a quedarse dormida.
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Autor: Joaquín Suárez Guerra Retrato familiar
El hombre luce una inquietante sonrisa, congelada por el pincel del pintor. Su padre le ha dicho que es su bisabuelo Enrique. Desde luego no lo duda, pero no le encuentra ningún parecido ni con su padre ni consigo mismo. El niño sigue observando el cuadro mientras, tras él, un gato cojo y tuerto pasa sin ruido pegado a la pared. El niño lo presiente y se gira, movimiento que provoca la huida del maltrecho animal, tan veloz como su estado se lo permite. Mientras lo sigue con la mirada, bajo el retrato, el niño luce una inquietante sonrisa.
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Ganador del 22/10, semana 5 |
Autor: Rosana Alonso Fernández-Garcia La Maqueta
Cielos, cómo brilla hoy el valle. Las montañas perfectas en su quietud, los prados de un verde intenso y las casas de colores. Hay gente en la estación, parecen esperar la llegada del tren que acaba de salir del túnel. Pero… ¿qué es esto? Uno de los hombres tiene un desconchón en la cabeza. Retira molesto la figura, dudando entre tirarla a la basura o repararla. La mira y siente vértigo, por un instante se percibe pequeño, sin voluntad, inmerso en un decorado. La coloca de nuevo en el andén y la sensación desaparece, pero juraría que ahora el hombre luce una inquietante sonrisa.
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Finalistas del 22/10, semana 5 |
Autor: Luis Miguel Morales Libertad
Cielos, cómo brilla hoy el valle. Con los ojos aún cansados se sentó sobre el camastro y estuvo un largo rato sin apartar la mirada, hasta que su boca se abrió en un gran bostezo y se incorporó lentamente, dio un par de pasos y comenzó a quitar las chinchetas que mantenían el póster pegado a la pared, lo enrolló y abrió la taquilla para guardarlo y coger otro; al desplegarlo sintió las olas jugando con el velero mientras sus ocupantes luchaban, desesperados, por mantenerlo a flote. Sonó la sirena y a continuación se oyó la voz del funcionario ¡Vamos, 114, al patio!
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Autor: Miguel Angel Córdoba Saelices Esplendor en la..
Cielos, cómo brilla hoy el valle, y el rio con sus riberas. No es un brillo, es más bien un reflejo verdoso, como incandescente.
Julian salía todos los días a dar su paseo matinal, a las 6 de la mañana.
-"A esas horas el mundo está sin estrenar”, decía. Lo hacía desde que lo jubilaron de su puesto en la central nuclear del pueblo.
Hoy debería retornar antes, tenía cita con el médico. Unas jaquecas y mal sabor de boca que no se le quitaban. Llevaba varios días con ellas, justo desde que empezó a notar ese brillo en el agua y en la hierba.
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Ganador del 15/10, semana 4 |
Autor: Ignacio Jáuregui Presa Venta ambulante
Fresca, brillante, antihistamínica, antiespasmódica y homeopática, masculla el buhonero mostrando a la multitud la botella fosforescente. Niños tristes y labriegos de aspecto hostil lo miran mudos, cuando el buhonero me señala. Usted, dice, señor, atrévase con esta muestra gratuita. Me quito el sombrero sintiendo doscientos ojos clavados en mí, y avanzo con las muletas; la multitud me hace un pasillo hasta el carromato. El botellín sabe a salfumán. Me vuelvo, sonriente, y arrojo a un lado las muletas.
Nadie oye al tipo ronco gritando tongo, yo los vi juntos en Valcitruénigo.
Vendemos toda la producción.
Cielos, cómo brilla hoy el valle.
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Finalistas del 15/10, semana 4 |
Autor: Isabel González González Palabras
Fresca, brillante, antihistamínica, bipolar… El hombre pasa la noche recortando palabras. Agridulce, estraperlo, inquietud… Le sirven todas. Las arranca de los periódicos y las mete a puñados en una bolsa hasta que a eso de las ocho, ella pasa bajo su ventana. Él, para celebrarlo, arroja el particular confeti sobre su melena. La mujer, sin levantar la cabeza, se sacude los vocablos. Con la desidia de siempre aunque hoy, tal vez, con menos aspereza. Ilusionado, el hombre regresa a su cuarto y retoma las tijeras. Qué otra cosa sino una habitación con ventana, qué otra cosa sino palabras es el amor no correspondido.
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Autor: Alberto García Salido Arte
"Fresca, brillante, antihistamínica". El anuncio era toda una obra maestra. Sobre fondo amarillo y en negrita. Las letras dispuestas de tal manera que vistas a unos metros simulaban una cara sonriente. En pocos días aparecieron las primeras imitaciones y la calle se transformó en un escaparate multicolor. Cada producto con una combinación inverosímil de tres palabras que terminó por atraer a una multitud de estudiosos del arte y la cultura. Hasta el alcalde quiso disfrutar de aquella muestra de belleza. Todos recordamos aún su foto junto a una de ellas mientras señalaba sonriente el cartel que decía: "Puta, barata, profeta".
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| Ganadores y finalistas: septiembre, 2009 |
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Ganador del 24/09, semana 3 |
Autor: Gabriel de Biurrun Baquedano Platonicol complex
Creen que es alergia, pero es amor. Mamá está preocupada. Ya no sabe si son las camisas, la lactosa o el centeno. El director y los otros me miran como si me fuera a morir en cualquier momento, y ninguno quiere estar delante cuando ocurra.
A mí me da igual, porque, a eso de las once, jadeo un poco y toso con un ruido como de arrastrar sillas. Abren la ventana de clase para que respire. Saco la cabeza y te veo venir por la calle Bergamín, con tu falda de cuadros y los calcetines caídos. ¡Qué buen jarabe, tu sonrisa! Fresca, brillante, antihistamínica.
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Autor: Isabel González González Miedo
Creen que es alergia, pero es amor. Y se compran mascarillas y se vacunan y por precaución, dejan de besarse en los saludos. Si es que son tontos. Antes? Antes bastaba con rozar su piel, pero ahora? Ahora, llegan a casa, detectan las pupilas dilatadas, sienten la roja opresión en el pecho y se lanzan a telefonear a urgencias. ¿Qué tengo doctor, qué tengo?, preguntan como idiotas. Lo que tenéis es miedo. Mucho miedo. Más miedo que nunca?, pensó el chico rubio, sacudió sus alas y cuando llegó su turno, depositó arco, flechas y carcaj en la ventanilla del paro.
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Autor: Felipe Antonio Borrella Vaquero Dermatológicamente no probado
Creen que es alergia, pero es amor. Es colocarme frente a la pizarra y comenzar los picores, el enrojecimiento en los dedos y los tics faciales. Siempre he pensado que ella debe sospechar algo. De lo contrario, su insistencia en preguntarme delante de toda la clase sólo podría calificarse de crueldad. Pero ahora estoy seguro de que lo sabe con certeza. Me acaba de lanzar una de esas tiernas miradas que sólo ella posee, al tiempo que me ha mandado escribir el futuro perfecto del verbo amar. Todos los síntomas se han desencadenado al instante. Y ni siquiera me ha dado tiempo a coger la tiza.
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Ganador del 17/09, semana 2 |
Autor: Beatriz Alonso Aranzábal El Olfateador
Por ejemplo, averiguar quién era la mujer que me estaba anudando la corbata fue uno de mis primeros éxitos como olfateador. Tenía los ojos vendados y toda la oficina mirándome. En seguida supe que era la administrativa. Después otra mujer pasó sus dedos por mi pelo y adiviné que era la documentalista. Tampoco fallé cuando el diseñador gráfico me sacudió la caspa de los hombros. Al regresar a mi mesa de trabajo la recepcionista, a modo de despedida, me tocó la punta de la nariz, lo cual desencadenó en mí una terrible convulsión. Desde entonces cuando llego a trabajar entro con un pañuelo en la nariz. Creen que es alergia, pero es amor.
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Finalistas del 17/09, semana 2 |
Autor: Miguel Angel Córdoba Saelices El asiento
Por ejemplo, averiguar quién era la mujer que me estaba anudando la corbata, o quienes eran esos niños que correteaban y me llamaban "papá", demasiadas cosas que averiguar. Desde que desperté del coma y la operación de estética mi vida se había convertido en una sinrazón.
Cuando dormía veía imágenes del avión en llamas y de los gritos y de los muertos, todos muertos. También recuerdo al hombre nervioso que me dijo al despegar ¿le importaría cambiarme el asiento, tengo vértigo? Sin saberlo me estaba cambiando algo más que su asiento. Y su mujer ¿no lo intuía? ¿Tampoco su amante?
Intenté olvidar, solo temía encontrarme algún día con mi verdadera mujer.
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Autor: Jesús Arribas Navarro Hijos de la nada
Por ejemplo, averiguar quién era la mujer que me estaba anudando la corbata. Dio tres pasos hacia atrás, y nos observó a todos detenidamente. Luego, me señaló con el dedo, "el más bajito", dijo, como si yo hubiese hecho algo malo.
-¿Cómo te llamas?-me preguntó.
-Manuel.
-¿Tienes hambre?
-Sí ¿usted tiene pan?
-Claro que tengo pan, en casa tengo todo lo que quieras.
-¿Y allí no caen bombas?
-No cariño, es un lugar muy seguro, incluso tengo un tiovivo.
-¿Qué es un tiovivo, señora?-ella sonrió.
-No me llames señora, llámame mamá.
Ahora sí que no entendía nada.
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Ganador del 09/09, semana 1 |
Autor: Marina de la Fuente Martín Años perdidos
No reconocí al hombre que tenía frente al espejo y eso me inquietaba. El reflejo era el de alguien mayor que yo, así que no podía tratarse de mí. Él, por su parte, parecía igual de contrariado porque me contemplaba con la misma expresión de extrañeza. ¿Acaso nos habíamos visto antes? Su rostro me resultaba terriblemente familiar pero no lograba ponerle un nombre o relacionarlo con un lugar. Quise preguntarle quién era, pero de pronto me dio miedo la respuesta. Lo mejor era ignorarle. Tenía otras cosas de las que preocuparme. Por ejemplo, averiguar quién era la mujer que me estaba anudando la corbata.
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Finalistas del 17/09, semana 1 |
Autor: Jesús Arribas Navarro El náufrago
No reconocí al hombre que tenía frente al espejo. Mi barba llegaba a tocarme el pecho. Reí a carcajadas. ¡Si me vieran en el bufete de abogados! Ahora me había convertido en todo un catedrático de la supervivencia. Fui a alimentar la hoguera que llevaba encendida casi dos años, sin interrupciones, era lo más importante que tenía. Mi única salvación. Si un barco pasaba cerca y veía el humo vendría a rescatarme para devolverme a la civilización, a mi trabajo, a mi coche, a volver a leer un periódico, a mi mujer...
Llené un cubo de agua y me apresuré a apagar el fuego.
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Autor: Angel Marcelo Saffores Arrúa Comprobación
No reconocí al hombre que tenía frente al espejo. Tampoco a la mujer que lo sostenía. Solté una carcajada pero la única voz fue la mía. El hombre del espejo permaneció impasible. Miraba con cierta conmiseración; con los ojos casi cerrados. No podía oír nada. Era como si al mundo le hubieran quitado el sonido ambiente. Apenas un zumbido monocorde. Vi pasar por detrás del espejo mucha gente que parecía caminar sin rumbo. De pronto alguien se detuvo y se dirigió a la mujer. Está muerto —murmuró— el espejo no se empaña.
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