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Concursos de la Escuela: Relatos en cadena 2009-2010
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En está página se irán publicando los resultados semanales de Relatos en cadena.
Cada jueves, a las 10:30 en el programa Hoy por hoy de la Cadena SER, se votarán en directo los ganadores y finalistas de todos los microcuentos recibidos durante la semana.
Navega por los siguiente enlaces para acceder a las bases, la frase de la semana y la información completa del concurso.
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| Ganadores y finalistas: junio, 2010 |
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Ganador del 24/06, semana 32 |
Autor: Antonio Toribios El impostor
Pedro, el oculista, ha salido corriendo. Le esperan en la consulta un montón de pacientes.
Manda pasar al primero, le insta a leer series de letras y números a distancia, le examina
el fondo del ojo, le receta un colirio. Recomienda luego unas gafas, diagnostica un glaucoma,
revisa unas lentillas, aconseja hábitos saludables. Tras toda una tarde de trabajo está cansado.
Se quita la bata y va a su casa. Entra a oscuras, se prepara la cena, bebe un vaso de leche.
Luego va al salón, se acomoda y se pone a leer, como todas las noches, un tratado de
oftalmología en braille.
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Finalistas del 24/06, semana 32 |
Autor: Alfredo Otero Rayos X
Pedro, el oculista, ha salido corriendo de su consulta con una abultada carpeta. El sudor
que baña su cuerpo no se debe al calor, sino a la agitación interior. Nunca se había
encontrado con un caso semejante. Lo sorprendente era que el niño no presentaba ningún
signo extraordinario, ni sus ojos eran constitucionalmente distintos a los de cualquiera.
Pero el hecho estaba ahí. Y él enfrentado a la peor posición de la ciencia: hechos probados
y causas absolutamente desconocidas.
Al llegar al despacho del Director del Instituto Oftalmológico arroja el expediente
sobre la mesa y derrumbándose masculla: lo ve todo, absolutamente todo.
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Autor: José Luis Sanz Sánchez La piedra fría
Pedro, el oculista, ha salido corriendo. De la peluquería escapa la algarabía cotidiana.
Juan coloca la fruta en cestos a la entrada. El cartero pasó hace cinco minutos. Los geranios
gotean su riego mañanero. Sor Antonia me dio los buenos días. Amparo desfiló con su cara
de angustia. El gato descansa al sol hipnotizado. El reloj de la plaza marca desesperadamente
los minutos. La piedra está tan fría como siempre y yo sentado la caliento. El sol asciende
decidido sobre el tejado de Lucía. Ella saldrá al balcón unos segundos. Preparo una sonrisa
tras mis labios, imprevista, casual, desenfadada... como todos los días.
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Ganador del 17/06, semana 31 |
Autor: Ruth Bozal Callejo Deformación profesional
Hace ya tiempo que aquí nadie cree en los milagros. Por eso cuando al Cristo le brotó una melena, no cantamos aleluyas ni caímos de rodillas pidiendo perdón. Ese día Juana, la peluquera, apareció sin su cuero cabelludo. Una semana después cambió el color del manto y Pepa, que limpiaba la iglesia, amaneció ciega junto a la lejía. A Marcos, el doctor, le vendaron las muñecas cuando el Cristo empezó a sangrar por las llagas y Joaquín, el taxista, usa muletas desde que encontraron la imagen tirada en las afueras. Hoy en misa el Cristo nos ha mirado. Movía los ojos repasando los bancos… Pedro, el oculista, ha salido corriendo.
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Finalistas del 17/06, semana 31 |
Autor: Jovino Manuel Fernández Escudero Entrenador
Hace ya tiempo que aquí nadie cree en los milagros.
La cosecha se recolecta a las órdenes de Paco el cacique… Los obreros de la fábrica hacen horas y sólo cobran la mitad… La hija del alcalde siempre la eligen Reina de las fiestas… El bar Tío Jonás vence invariablemente en el concurso de tortillas… La hija de Ramiro es la encargada de enseñar el arte a los noveles… La peña “Tramposa” gana el campeonato de mus… Nati hace de María en el Belén viviente… ¿Y tú, el primer año, me pides tirar los penaltys?
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Autor: Francisco Javier Guillén Oh oh
—Hace ya tiempo que aquí nadie cree en los milagros —pensó preocupada la novicia al contemplar la compresa inmaculada.
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Ganador del 10/06, semana 30 |
Autor: Sara Barberá Sánchez Hambre
La carne rebozada fría no vale nada para ellos. La tiran a la basura con desprecio y regresan
al interior del edificio sin tan siquiera pestañear cuando nosotros, desesperados y hambrientos,
nos arrojamos sobre el contenedor como animales. A veces se asoman por la ventana cuando todo
ha terminado para ver el resultado de la pelea. Los cadáveres, casi siempre desnudos, son
retirados de inmediato. El canibalismo está prohibido, pero el hambre puede más que el miedo.
Los heridos y moribundos se quedan allí tendidos, suplicando clemencia. Los demás regresamos
a las alcantarillas de inmediato. Hace ya tiempo que aquí nadie cree en los milagros.
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Finalistas del 10/06, semana 30 |
Autor: Antonio Toribios Música para un cuadro de Hooper
—La carne rebozada fría no vale nada.
Me lo dices ausente mientras te afanas en cortar el filete en cuadrados perfectos.
Alzas después el tenedor y te quedas quieto, como un director de orquesta en plena pausa. El tubo de neón inicia un parpadeo agónico y la cocina me parece de pronto un lugar raro. Luces y sombras interpretan su mazurca. Me fijo en tu rostro, en esas bolsas bajo los ojos que resaltan ahora más que nunca. No pareces triste, sólo contrariado. Pienso decirte: “lo siento, papá, yo también la echo de menos”, pero no lo hago.
—¿Y para qué queremos el microondas? —digo al fin.
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Autor: Jesús Arribas Navarro Perdidos en la isla
La carne rebozada fría no vale nada, pero desde que estamos más organizados no falta comida. Los recién casados se encargan de limpiar las cabañas. Los gemelos huérfanos y la abuela ludópata buscan leña para mantener viva la hoguera. El extraño polizón es ahora nuestro nuevo chef. La periodista, que soñaba con un tranquilo crucero, cava zanjas para dispersar el agua de la última lluvia. Yo me encargo del inventario. Los víveres y objetos imprescindibles para la supervivencia están a mi cargo. Y juraría por lo que más quiero en este mundo, que ayer éramos nueve.
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Ganador del 03/06, semana 29 |
Autor: Agustín Martínez Valderrama Carne rebozada
La cena se enfriaba en la mesa y nuestro vecino seguía igual. Desnudo, subido en una silla y con una soga al cuello. A veces, bajaba y deambulaba cabizbajo por la habitación. De aquí para allá. De allá para aquí. Luego volvía a subirse, se anudaba la cuerda y colocaba los pies en el filo. Así llevaba toda la tarde. Nosotros, desde la ventana, lo observábamos expectantes. Papá decía que sí. Mamá decía que no. Pero el hombre, que si sí, que si no, no se decidía nunca. Al final, corrimos las cortinas y nos sentamos a la mesa. La carne rebozada fría no vale nada.
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Finalistas del 03/06, semana 29 |
Autor: Antonio Toribios Vichisoise para antes del desastre
La cena se enfriaba en la mesa mientras mirabas extasiada el mundo a tus pies. A los dos nos gustaba cenar en restaurantes panorámicos caros: el Jules Verne en la torre Eiffel, el giratorio de Singapur, el de la torre KL en Malasia. A ti te producía placer ver miles de lucecitas allá abajo y yo me embelesaba observando el reflejo de esa emoción en tu rostro de jade. Tú te preguntabas quién viviría en tal o cual lucecita lejana. Yo callaba. No era conveniente aún que supieras las verdades del mundo. Seguimos practicando el rito mientras hubo torres.
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Autor: Sara Barbera Invasión
La cena se enfriaba en la mesa de todos los hogares del planeta. Sus habitantes se encontraban postrados ante el televisor, dónde el presidente ofrecía el primer comunicado oficial.
-El futuro que tanto temíamos ha llegado -decía- hemos sido invadidos por seres de otro planeta. Pronto llegarán con refuerzos para apropiarse de nuestro mundo... y no hay nada que podamos hacer.
- Señor presidente- preguntaba una de las periodistas-, ¿cómo son?
- Son altos, rosados y se hacen llamar "humanos".
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| Ganadores y finalistas: mayo, 2010 |
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Ganador del 20/05, semana 28 |
Autor: Paloma Hidalgo Diez Inocencia
No dije que lo sabía, que mezclando amarillo y azul podía pintar las hojas de los árboles,
ni que las naranjas se hacían con amarillo y rojo. Me gustaba ver su sonrisa tras cada hallazgo.
Después hicimos palomitas y pusimos la peli que habíamos alquilado en el vídeo. Nuestra
primera noche juntos y todo estaba saliendo bien; entonces me preguntó:
—Papá, ¿va a volver mamá?
Sin mirar sus ojos de caramelo contesté:
—Eso no importa, porque ella te sigue queriendo.
Y volvimos a mezclar pinturas, mientras la cena se enfriaba en la mesa.
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Finalistas del 20/05, semana 28 |
Autor: Pedro García Román El examen
No dije que lo sabía. ¿Para qué? Ni me iba a creer ni yo lo pretendía. Estaba guapísima allí
plantada, de pie, frente a mí, mientras la calidez de sus manos atravesaba mi camisa, indagaba
a tientas en mi cuerpo. El pecho, la espalda, los muslos, las pantorrillas… Su pelo melocotón,
su desnudez tantas veces sospechada, el jugoso aroma de su piel calando el vestido…
¡Cuánto había anhelado este momento! Un amor imposible, decían mis amigos. Cuando terminó
de cachearme, la obviedad de mi entrepierna la ruborizó. Debió extrañarle que un alumno
de sobresalientes sacara una chuleta con ese descaro. Apenas sentí el bofetón.
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Autor: Benita Isabel Campos Alcázar Última página
No dije que lo sabía, disimulé, la habitación en penumbra ayudaba.
Me acariciaba con la mirada y pude contenerme con dificultad, el miedo había desatado
mi boca y los recuerdos, no podía dejar de hablar. Era casi una adolescente.
Ella siempre tan oportuna me abrazó y al oído sin que apenas se escucharan sus palabras
me dijo: Ahora vendrán a por mí y tú serás valiente y se lo dirás a tus hermanos.
Como el pasar páginas de un libro lleva a su fin, así se la llevaron.
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Ganador del 13/05, semana 27 |
Autor: Dario Cayetano Saavedra Buen ciudadano
La mujer de la foto sonreía. Dientes pequeños y muy blancos asomaban tímidos entre los
labios apenas pintados. Ojos verdes, probablemente, los párpados semicerrados
no permitían distinguirlos. Cabello rubio. Era la única nota de color en la ajada billetera.
–Debe ser su esposa –pensé. Dos noches seguidas soñé con ella.
Al tercer día me presenté en su casa. El cabello rubio resaltaba mucho en su vestido oscuro.
–Encontré esta billetera –dije– tirada en el parque. La tomó de mi mano y, sin abrirla, dijo:
–Era de mi esposo, murió hace unos días.
No dije que lo sabía.
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Finalistas del 13/05, semana 27 |
Autor: Luis Serrano Lasa Hermanas
La mujer de la foto sonreía en la última imagen del
álbum. En las primeras aparecía de niña, con sus tres
hermanas mayores tirándole de unas coletas
pizpiretas, o pintándole la cara con chocolate
mientras ella hacía pucheros. Después venían las
fotos de juventud: tres damitas elegantes y una
adolescente desastrada que las observaba con gesto
torcido. En las siguientes, según pasaban los años,
ella aparecía seria, como agazapada, y siempre aparte
del grupo de tres, luego de dos y en la penúltima,
detrás de la última hermana enlutada y madura. En
la última estabas sola, sonreías y tu mirada triunfal
ponía los pelos de punta.
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Autor: Luis Fernández de los Muros Ofrenda
La mujer de la foto sonreía. "¿Sí?", preguntó el doctor mientras me esforzaba en vano tratando de situarla entre mis recuerdos. Le devolví la imagen en silencio. "La operación ha sido un éxito", afirmó orgulloso. Me palpé la insignificante cicatriz en el lóbulo parietal y experimenté una cierta sensación de desasosiego recordando sus palabras durante la primera visita: "El cerebro se aferra al dolor. Lo último que queda tras la pérdida. Cerrar el recuerdo cierra el dolor". "¿Puedo volver a verla?", pedí. Me tendió la foto con suficiencia y mirando aquella sonrisa, tan desconocida y tan familiar, descubrí que recordar duele pero olvidar duele todavía más.
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Ganador del 06/05, semana 26 |
Autor: Ernesto Girondo Sirvent El retrato de la abuela
Hasta que decidimos volver a colgarla en la pared
sufrimos pequeños sabotajes. El lunes se pegó el
estofado. El martes se fundieron tres bombillas. El
miércoles se salió la lavadora. El jueves no sonaron
los despertadores. El viernes amaneció encapotado,
pero no dimos con ninguno de los paraguas de la casa.
Nos empapamos. Por la noche el abuelo insistió en
que "una cosa es que esté muerta y otra que le haya
cambiado el carácter". Abrió el cajón, y volvió a
colocar la foto en el lugar preeminente que ella
misma había escogido. La mujer de la foto sonreía.
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Finalistas del 06/05, semana 26 |
Autor: Ismael Hevia Galicia Tras la ventana
Hasta que decidimos volver a colgarla en la pared, la ventana del salón nos proporcionó
los momentos mas felices de nuestra vida. Fue lo primero que compramos juntos cuando nos
casamos y todo eran proyectos. Parecíamos unos locos geniales cargando con nuestra ventana
de luna de miel a Benidorm. Nos reíamos alborozados ante la cara desolada del personal del
hotel cuando nos saludaban tras la ventana. También las personas en la playa nos miraban
sorprendidos al otro lado del cristal. Entonces todo era de color de rosa. Ahora que esta
inmóvil en su lugar adecuado sólo transmite tristeza. Ni siquiera cuando los niños descorren
las cortinas entra la luz.
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Autor: Fernando Patón Villarroya La fotografía
Hasta que decidimos volver a colgarla en la pared, la
fotografía fue de mano en mano. Era una foto vulgar,
una pareja joven saludando bajo el letrero de una
estación de tren. No recuerdo el lugar, pero lo
impactante, lo que atrapó nuestra atención, fue lo
que ocurría a sus espaldas. Era algo que no se
apreciaba a primera vista, que pasaba desapercibido.
Un detalle en el margen, un poco desenfocado, que
cuando captaba tu atención dominaba la escena, te
atrapaba, no te daba tregua. Un abuelo se tiraba a la
vía, al paso de un tren sin parada, mientras miraba
fijamente a la cámara.
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| Ganadores y finalistas: abril, 2010 |
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Ganador del 22/04, semana 25 |
Autor: Rosa Pastor Carballo La consulta
La de los días de lluvia era gris, la de los de
sol amarilla. Desde hacia tiempo sufría
constantes cambios de color, pero
pensamos que terminaría adaptándose a la
luz. No ocurrió así y la llevamos al médico.
Nada más entrar se volvió blanca como la
bata del médico. Esta niña sufre síndrome
cromático —dijo el médico, y le recetó unas
cataplasmas rojas que causaron un efecto
desastroso. Difuminada y borrosa estuvimos a
punto de perderla, hasta que decidimos
volver a colgarla en la pared.
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Finalistas del 22/04, semana 25 |
Autor: Victoria Trigo Bello Mala racha
La de los días de lluvia es la llamada que me haces a media mañana desde alguna cafetería
de barrio. Se oye el rumor de cucharillas y el ruido de fondo del televisor o de la máquina
tragaperras. Casi me llega ese olor a refrito y a humo pegado a las paredes. Me cuentas
siempre lo mismo: que hay pocos pedidos, que los clientes pagan mal, que no te renovarán
el contrato… Y yo te digo que te animes, que ya pasará la mala racha. Me preguntas si
te quiero. Yo me quedo callada, mirando la gotera del salón.
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Autor: Pablo de la Rúa Noches
La de los días de lluvia es romántica y apasionada. La de los 24 de abril me encanta porque
siempre esconde una sorpresa final, igual que la de los 11 de febrero que culmina en un
postre en la cama con virutas de chocolate. Luego está la de los días de serie de ficción,
acurrucados después en un rincón del sofá bajo el edredón. La que prefiero olvidar es la
de los días de viajes de negocios. Llegas cansado y te conformas con un sándwich de jamón
antes de irte a la cama.
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Ganador del 15/04, semana 24 |
Autor: Sara Barberá Sánchez La canción de los días de lluvia
Mañana va a llover. Ella cogerá las botas de agua y el paraguas rojo del armario.
Se pondrá su chubasquero blanco, el de lunares. Seguramente se recoja el pelo.
Siempre se recoge el pelo cuando llueve. Luego bajará a la calle. Correrá por las aceras
en busca de algún charco y, cuando lo encuentre, saltará sobre él hasta empaparse. Alguien
la llamará loca. Se reirán de ella, como siempre que llueve. Después iré a buscarla. La
acurrucaré entre mis brazos y le cantaré esa canción que tanto le gusta. La de los días de
lluvia.
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Finalistas del 15/04, semana 24 |
Autor: Jorge Garcés Garrido Permeable
Mañana va a llover, y te dejaste el paraguas en casa… bueno, aquí. Quién sabe dónde te
cobijarás. Ángela y Luis pisarán sus charcos favoritos camino del cole, se sentirán a salvo
del chaparrón dentro de sus botas y chubasqueros de colores. Y yo veré el agua deslizarse
en la ventana; y aunque aseguramos bien el cierre, aunque todo quedó atado, sé que acabaré
con la mirada empañada, tonta de mí, deseando un improbable día de sol.
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Autor: Adriana Gabriel Heimweh
Mañana va a llover, como hoy, como ayer, como todos los días. Una lluvia gris, aburrida,
silenciosa. Tan tenue que apenas moja pero enmudece el ánimo. La gente aquí hace su vida
como si no lloviera, pero todos van cargados de hombros y no sonríen. Los miro desde la
ventana mientras espero. A las 12, como siempre, dobla la esquina, entra en la casa y a
los 5 minutos vuelve a salir. Bajo corriendo y sin aliento abro mi casillero esperando ver
el sol brillar en la estampilla de esa carta del país al que no puedo volver.
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Ganador del 08/04, semana 23 |
Autor: Almudena Sánchez Jiménez Hermanos
Seguimos sin hablarnos, mientras las
estaciones cambian, anuncian el nuevo año
y nos comemos las uvas. En tu país, ha
habido inundaciones, en el mío el paro ha
aumentado. Además, he tenido dos hijos y
tú dos nuevos sobrinos, aunque eso no lo
anuncian por televisión. Las noticias
terminan y la meteoróloga asegura que
mañana lloverá, tanto por tu mundo como
por el mío. Si seguimos teniendo suerte,
caminaremos por ahí, un día más viejos,
compartiendo apellido y todavía enfadados
bajo un paraguas gris. Todo eso, si te
acuerdas, claro, de que mañana va a llover.
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Finalistas del 08/04, semana 23 |
Autor: Carlos Ramos Robles Naufragio
Seguimos sin hablarnos y estamos aquí solos.
Desde el principio –al embarcar– comenzaron las discusiones sobre la conveniencia de hacer
el viaje con tan malas previsiones meteorológicas.
¿Y qué quieres?, ¿que perdamos el viaje?
Tampoco se trata de eso.
¿Pues entonces?
Vale, vamos.
La ciudad flotante comenzó a navegar. Pocas horas después el caos: golpes, gritos, carreras.
Yo tiraba de su mano con fuerza, casi arrastrándola por encima de la línea verde.
Esta vez la discusión ha sido por si manteníamos la hoguera por la noche o no.
Los dos sabemos poco de supervivencia.
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Autor: Antonio Aparicio García-Argudo Cuestión de hábito
Seguimos sin hablarnos, aun cuando en teoría seamos hermanos. Esto ya pasa de castaño oscuro,
y no lo digo precisamente por la vestimenta. Cada vez entiendo menos por qué me mandaron aquí.
Me dijeron: “Es una orden. Todo es cuestión de coger el hábito, y ya verás cómo poco a poco
te conviertes en un hombre de provecho”.
Han cometido un gravísimo error, a la vista está. Vale que lo del silencio se ajuste a mi
personalidad antisocial; pero la castidad, obviamente, no va conmigo. Y para colmo, a estos
pobres incautos no puedo contárselo ahora. Si supieran por qué cumplí condena…
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Ganador del 01/04, semana 22 |
Autor: Jesús Mª Benito Regidor Diario
"¡Imbéciles!" -pone. Hace años que paso a diario bajo ese puente y nunca, hasta esta mañana,
había reparado en esa palabra de grandes dimensiones estampada en el muro por algún grafitero
anónimo. Debe de llevar ahí bastante tiempo: los colores están ya desvaídos y tiene algunos
desconchones. Pero hasta hoy no había llamado mi atención.
Por lo demás, el día ha sido anodino y rutinario, y seguimos sin hablarnos.
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Finalistas del 01/04, semana 22 |
Autor: David Reche Espada Un positivo
¡Imbéciles! ¡Exactamente! ¡Eso es lo que
detecta esta máquina tan delicada que es
mejor no tocar!
Podría intentar explicarle los mecanismos
que influyen en la generación de los
diferentes tipos de onda cerebrales, o el
proceso con el que hemos diseñado
receptores para captar la señal de los
sujetos a estudiar, pero no quiero abrumarle
con tecnicismos. Y sí, ha entendido usted el
proceso de verificación: Hay que ponerse el
casco tal y como ha hecho, apretar ese
botoncito que nadie había pedido que
tocara, y en caso de respuesta afirmativa,
efectivamente se enciende esa luz roja,
señor Ministro.
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Autor: Rosa Pastor Carballo Desaparecido
¡Imbéciles! Con un ruido sordo la palabra
golpeó los cristales atravesando la sala. Se
hizo el silencio y dejamos de gritar: que se
besen, que se besen. Mientras
intentábamos disimular escondiéndonos
debajo de las servilletas, ella se levantó y al
hacerlo estiró del mantel. La tarta de novios
se vino abajo y las copas de cristal chocaron
contra el suelo estrepitosamente. Había
estallado una tormenta y no llevábamos
paraguas. Alguien había dejado junto a las
figuritas de los novios una nota que decía:
Por favor, no vuelvas. Y el novio había
desaparecido
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| Ganadores y finalistas: marzo, 2010 |
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Ganador del 18/03, semana 21 |
Autor: Ismael Jose Hevia Galicia RIP
Prisionero de su esfera de porcelana, descansaba inquieto el espíritu marinero del abuelo Abelardo, recién incinerado. En el preciso instante que acomodaron la vasija con sus cenizas, sobre la repisa de la chimenea, comenzaron los fenómenos extraños: objetos moviéndose solos, puertas que se abrían y cerraban, cambios bruscos de temperatura... Una semana después, cansados y asustados, se reunieron en cónclave familiar. Alguien recordó la voluntad del difunto de reposar en el mar. En tropel se embarcaron en el velero del abuelo. Apiñados a barlovento rezaron una plegaria y esparcieron sus cenizas al viento. Agotada su paciencia, con voz de ultratumba el abuelo tronó: ¡Imbéciles!
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Finalistas del 18/03, semana 21 |
Autor: Javier Nuño Rodríguez Golosinas de colores
Prisionero de su esfera transparente, mi pez naranja se acerca boqueando siempre que aparezco con el bote de comida. El canario amarillo pía de contento en su jaula dorada si le pongo una hoja de lechuga. Toby agita la cola alegremente cuando Nanny le llena su bol verde. Mamá y papá trabajan mucho, en elegantes edificios de cristal oscuro, y ganan mucho dinero. Todos los sábados me llevan en el coche azul al centro comercial y me compran golosinas de colores. A veces, me gusta mirar por la ventana. Ayer vi un gato negro saltando, libre, por los tejados rojos.
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Autor: Jesus Esnaola Moraza El viejo-burbuja
Prisionero de su esfera, el viejo-burbuja tiene miedo. Hace muchos años fue bebé-burbuja, mal asunto, dijo el médico. Pero el bebé-burbuja vivió y se convirtió en el chico-burbuja, su mundo virtual esterilizado, al final del pasillo. Pese al doctor, que negaba con la cabeza, el chico se hizo hombre-burbuja, se casó con una mujer que conoció por internet a la que nunca acarició, nunca olió, sólo pudo ver y amar a distancia y en sueños. El viejo se muere en su burbuja. Mira a través del cristal pero no ve más que reflejos.
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Ganador del 11/03, semana 19 |
Autor: Isabel González González Tic tac
Ese tic tac que escuchamos hace rato los dos. Ese tic
tac que silenciamos con el tuc tuc de nuestro
cabecero repicando en la pared; con el tic tic de los
zapatos pequeños por el pasillo, con el toc toc de
unos nudillos en la puerta cuando esperábamos a
alguien. Ese tic tac formidable contra el que siempre
obramos y que ahora ya no suena ha de andar por
algún sitio. Nos cogemos de la mano y caminamos
descalzos, atentos a los crujidos de la noche.
Pegamos la oreja al carillón y ahí está. Un tic tac
débil. Exhausto como nosotros. Prisionero de su
esfera.
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Finalistas del 11/03, semana 19 |
Autor: Rocío Orovengua León Tic tac, tic tac...
Ese tic tac que escuchamos hace rato ha despertado en casa opiniones para todos los gustos.
Madre dice que es el fantasma del tío Fulgencio, que tenía un marcapasos; la abuela le
responde que es el del abuelo, que siempre llevaba un reloj de bolsillo; Pepa, la vecina,
asegura llorando que es su hijo Ernesto, a quien reventó una bomba en la guerra. Yo no digo
nada, pero me he puesto a hacer las maletas. Porque sé que ese tic tac son todos ellos,
Fulgencio, el abuelo, Ernesto, que me dicen:
"Sal pitando de esta casa de locos y fantasmas, que se te acaba el tiempo, bonita".
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Finalistas del 11/03, semana 19 |
Autor: Juan José Quintas Feijoo Abismo
Ese tic tac que escuchamos hace rato al otro lado de la pared nos resulta ahora
especialmente molesto. En otra época nos reíamos, comentábamos su ritmo, sus variaciones,
y muchas veces lo emulamos como metrónomo de nuestra propia cadencia. Está claro que los
dos lo oímos, callados en la oscuridad, esperando incómodos a que termine y, sin hacer
ningún comentario, nos giramos cada uno hacia nuestro lado abriendo un abismo de colchón vacío.
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Ganador del 03/03, semana 18 |
Autor: Marco Morcillo Martin Crimen perfecto
—Entonces es martes, seguro, por lógica.
La audiencia quedó encantada ante la deducción precisa del detective, que continuó.
—Y además, todo indica que el asesino está muy cerca.
Más aplausos.
—Y que sabe que yo daría con la solución.
Exclamaciones.
—Y sabe también que no puede dejar testigos.
Oh, es un hombre admirable, que gritando, concluye.
—¡Y ya sabemos por lo tanto qué es ese tic tac que escuchamos hace rato!
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Finalistas del 04/03, semana 18 |
Autor: Javier Nuño Rodríguez A hurtadillas
Entonces es martes, seguro, por lógica. Me
he levantado desorientado, con el amargo
regusto del último güisqui entre la lengua y
la garganta, pero no he tenido duda al abrir
la ventana y verte entrar en la pescadería.
Los miércoles te toca supermercado, y
después pasear por el parque y sentarte a
leer en tu rincón preferido.
Me gusta espiarte así, a hurtadillas, también
esos viernes que sales tan guapa de la
peluquería. El resto de los días, cuando llego
a casa sueles estar ya dormida. No me atrevo
a besar a los niños. Y en la habitación verde
las sábanas siempre están demasiado frías.
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Autor: José María Juárez Martín Furtivos
—Entonces es martes, seguro, por lógica.
—¿Y cómo puedes saberlo?
—Porque no hay nadie. ¿Es que no lo ves? El lunes era el último día. Ven, vamos a dar una vuelta.
—No sé. Me da miedo...
—Venga, no seas tonta, aquí lo hacemos siempre. ¿Cómo te llamas?
—Venus...
—Yo Felipe. Venga, dame la mano, te ayudaré a bajar... ¿Ves? No hay nadie.
—...
—Oye, ¿tú siempre vas desnuda? ¿No tienes frío?
—Sí, un poco.
—Ponte mi capa, anda. Deja el espejo aquí... ¿De dónde dices que vienes?
—No te lo he dicho. De Inglaterra, de Londres, de un sitio al que llaman National Gallery.
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| Ganadores y finalistas: febrero, 2010 |
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Ganador del 18/02, semana 17 |
Autor: Agustín Martínez Valderrama Martes surrealista
Por cierto, ¿hoy es domingo?
Depende. ¿Usted juega al bádminton?
Sí.
Entonces, pregunte allí.
Obediente, me dirigí a la siguiente ventanilla. Perdón, señorita ¿hoy es domingo?
Depende. ¿Le gustan los caracoles?
Sí.
¿Con o sin tomate?
Sin tomate.
Entonces, pregunte allí.
Volví a hacer cola. Disculpe, caballero ¿hoy es domingo?
Depende. ¿Churras o merinas?
Churras.
¿Dostoievski o Solyenitsin?
Solyenitsin.
¿Paquito el Chocolatero o La Conga de Jalisco?
La Conga de Jalisco.
Pues no; no es domingo.
¿Seguro?
Veamos... Usted juega al bádminton, le gustan los caracoles sin tomate, las churras, Solyenitsin y la Conga de Jalisco, ¿correcto?
Sí.
Entonces es martes, seguro, por lógica.
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Finalistas del 18/02, semana 17 |
Autor: Diana Patiño Quillien Un simple mortal
—Por cierto, ¿hoy es domingo?
Pregunta con hastío, mirando al infinito.
—No, lunes. ¿Acaso importa?
—Voy a dejarlo, Pedro. Esto va de mal en peor, ya no sé cómo enderezarlo.
—No digas eso, hombre. Algo podrás hacer ¿y si empezamos de nuevo?
—No, no. El diluvio fue un gran exceso, pensaba en algo más modesto.
—¿Qué vas a hacer?
—Me marcho. Ni siquiera les diré que lo dejo. Bajaré ahí y me mezclaré entre ellos. Seré solo un simple mortal.
—¿Y cómo te vas a llamar?
—¿Qué te parece Diego Armando?
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Autor: Álvaro Corcuera Ruiz Levántate y anda
—Por cierto, ¿hoy es domingo? —preguntó nervioso Don Francisco, incorporándose y buscando su sotana entre tanta lencería.
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Ganador del 11/02, semana 17 |
Autor: Ana Martínez Blanco En el Museo
—¡Acelera!, hemos quedado a las 8:30 en el museo. Espabila o nos quedamos sin visita guiada!
Así eran las vacaciones con Berta: De mañana, la ruta cultural y al atardecer, si no había que contemplar una magnífica
puesta de sol en algún acantilado
de difícil acceso, había que saborear
el ambiente de un trasnochado café de muy
renombrada solera. Estaba harto, así que hoy
jugaríamos al escondite: comenzada la visita,
vi abierto uno de los sarcófagos y no
me lo pensé dos veces. Después, algún empleado
hizo el resto. Y aquí estoy esperando hasta
mañana. Por cierto, ¿hoy es domingo?
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Finalistas del 11/02, semana 17 |
Autor: Juan Martín Araujo Con el cielo ganado
—¡Acelera! —grita mi mujer, para presumir del carísimo coche que me hizo comprar.
—¡Espabila! —me abochorna haciendo que nos saltemos las colas en los supermercados.
—¡Aligera! —me tira del brazo cuando vamos a cruzarnos con gente de mi familia, a quien nunca le apetece saludar.
—¡Abrevia! —me corta cuando intento desahogarme contándole los apuros de mi trabajo.
—¡Apúrate! —me obliga a engullir rápidamente el almuerzo, porque prefiere la sobremesa con las amigas.
—¡Apresura! —me mete prisa cuando saco dinero para su estilista, su masajista o su lotero.
En cambio, las escasas noches que no finge dolor de cabeza:
—¡Frena, Pepe, frena!
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Autor: Agustín Martínez Valderrama Batallitas
¡Acelera!, decía mi abuelo cuando no veía a nadie.
Yo empujaba la silla con todas mis fuerzas,
intentando esquivar las camillas y los carritos
de limpieza. Pero casi siempre, tarde o temprano,
nos pillaba alguna enfermera. Entonces, volvíamos
a la habitación. Allí me explicaba la primera vez
que disparó un fusil y con una sola bala derribó
un avión. Los meses que pasó oculto en el bosque
sin comer ni beber nada. O como consiguió escapar
del pelotón de fusilamiento. Mi abuelo siempre
ganaba todas las batallas que contaba. Por eso
sabía que ésta del cáncer también sería pan comido.
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Ganador del 04/02, semana 16 |
Autor: Pablo Luna López Raros
Aquí vinimos a descansar. Al menos, eso es lo que me dijeron mis padres que íbamos a hacer en aquel piso. Pero lo que en realidad hicimos fue volvernos raros. Ya no salíamos a pasear, jugar por el parque o al cine. Mi madre no iba ni a la compra, y mi padre vivía en el salón, mirando por la única ventana de la casa que dejaba pasar luz. Un día, mi madre me despertó muy temprano y me llevó en brazos al coche. Lo arrancó, pero no se movió. Al minuto, mi padre entró y, mientras cerraba de un portazo, gritó: ¡acelera!
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Finalistas del 04/02, semana 16 |
Autor: Sergio Méndez El fantasma del padre Marcelo.
Aquí vinimos a descansar, pero no imaginé lo que me deparaba este complejo turístico de hoteles monstruosos.
Anoche, al regresar de la barra libre, tras abofetear a mis dos hijas, pelearme con mi mujer, y liarme con la monitora de pilates en el cuarto de la limpieza, justo cuando pulsé el botón del ascensor, intuí que cuando las puertas se abrieran, aparecería, ante mí, el difunto padre Marcelo.
Cuando me miró, supe que estaba castigado. Me bajé los pantalones y puse la mente en blanco.
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Autor: Francisco Javier Guerrero Cano La pérdida (notas para un relato breve)
"Aquí vinimos a descansar" es una buena frase para comenzar el relato. Este primer enunciado sin aparente conexión con la historia nos conduce hasta el planteamiento real: una vida radiante en la que aparece un punto de oscuridad, una pérdida. La pérdida (éste podría ser un buen título) es un amor antiguo que surge como un recuerdo tibio, pero acaba transformándose en el hecho sustancial de toda una vida. Una vez desarrollado el nudo de la historia, el desenlace resuelve el conflicto que brota de las primeras líneas con aquella máxima de Alphonse de Lamartine: "Un solo ser nos falta y todo está despoblado".
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| Ganadores y finalistas: enero, 2010 |
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Ganador del 21/01, semana 15 |
Autor: ALBERTO CORUJO CORTEGUERA La huida
"Además me voy a chivar a mis padres" era una frase que no podría repetir nunca más, estaba desolado. Cuando acudía a visitarles invariablemente rompía a llorar: Sus hijos no le hablaban, hacía dos años que estaba en el paro, uno que su mujer le había dejado. Su infortunio era la comidilla de sus vecinos, que cuchicheaban a sus espaldas. Hasta el perro le miraba con desprecio. Sus padres eran los únicos que escuchaban sus cuitas y compartían su dolor.
Aquella tarde encontró una nota escueta sobre sus tumbas abiertas y vacías: "Hijo, siempre fuiste un llorón. No te lo tomes a mal, pero aquí vinimos a descansar".
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Finalistas del 21/01, semana 15 |
Autor: Noelia Molanes Costa Prematuro Carnaval
Además me voy a chivar a mis padres porque el trajín que hay en casa estos días no es normal: lustran la plata, apartan muebles, esconden fotos... Toda la familia está por aquí, incluida tía Carmina, que se empeña en sonarse los mocos cada vez que aparezco. A mí me tienen agotada... Besos por aquí, achuchones por allá... Y todos lloriqueando como renacuajos. ¡Parece que son ellos los que tienen cinco años!
Así que yo prefiero vigilar el camino para ver si mis padres vuelven por fin...
Verás cómo se ríen cuando les cuente que estos creen que ya es Carnaval... ¡Y todos se han disfrazado de negro!
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Autor: Juan Martín Araujo EL JUGUETE DE MADERA
—Además me voy a chivar a mis padres- sollozó el chico más pequeño, al que habían arrebatado su rústica locomotora de madera.
El bravucón sonrió ante la ingenua amenaza. Los padres del memo eran el mozo de cuadra y la cocinera. Nunca se atreverían a reprender al señorito.
Pero aquella tarde, cuando le ayudaban a montar en su caballito, resbaló y se lastimó. No pudo comentarlo para evitar las burlas.
Y por la noche encontró su sopa insufriblemente salada, pero nadie más protestaba y tuvo que callar.
Al día siguiente, simulando desdén, pero con pena, devolvió el tren a su dueño:
—Este aburrido juguete es para mocosos pequeños.
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Ganador del 14/01, semana 14 |
Autor: Saturnino Cubero Garrido Decepción
Lamentarán el error del año pasado, este año los voy a esperar, me han hecho mucho daño, en cuanto aparezcan en lo oscuro encenderé la luz, los pillo y se lo digo, sé que les va a doler, pero me da igual, a mí me ha dolido más. No sois, ni magos ni mágicos, vuestros regalos no vienen de Oriente, ni del cielo, sois como todos, los compráis, el año pasado os dejasteis el precio pegado en todos los juguetes, además me voy a chivar a mis padres.
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Finalistas del 14/01, semana 14 |
Autor: Maria del Carmen Valentí Merino La Duda
—¡Lamentarán el error del año pasado!— bramó el actor y el auditorio esperó en vilo a que continuase el monólogo. Pero dónde debiera haber frase, sólo hubo
silencio. El actor dudó. Conocía las palabras pero había olvidado qué significaban de tanto repetirlas.
¿Quién iba a lamentarlo y por qué?, ¿qué sucedió el año pasado? Y por cierto, ¿quién era él? Se le aceleró
el pulso. Empezó a sudar bajo el maquillaje. El público se inquietaba. Ante todas las dudas de la existencia, se aferró a la única cosa de la que no
dudaba: la siguiente frase.
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Autor: Jorge Ripoll Bellido El precio del silencio
Lamentarán el error del año pasado y no tardarán mucho. Aquella inversión, como se demostrará, era una locura. He destinado mucho tiempo a demostrar que el hijo del presidente amañó los datos para que el consejo de administración diera el visto bueno...
El inspector Pérez terminó de leer estas líneas en la pantalla del ordenador. Un disparo en la nuca había acabado con la vida del autor de las mismas. La sangre empapaba la mesa y un reguero que llegaba hasta el borde goteaba silencioso sobre la alfombra.
Parecía imposible pero inmediatamente supo que se trataba de un suicidio.
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Ganador del 07/01, semana 13 |
Autor: Pablo de la Rúa Amigos invisibles
Me acerco y anoto sus nombres. Este año soy yo la mano inocente. Al final de la cena saco un papelito de la bolsa de tela para cada uno. Enseguida, mamá busca una pista en la cara del abuelo. La tía levanta sospechas con su pícara sonrisa y la abuela trata de encontrar una señal en el cuchicheo del tío Andrés. La entrega de regalos será el 6 de enero. Y este no superará los 30 euros. Lo que no saben es que yo los recibiré todos. Lamentarán el error del año pasado.
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Finalistas del 07/01, semana 13 |
Autor: Daniel Sánchez Bonet El coleccionista
Me acerco y anoto sus nombres. Me cuesta un ratito averiguarlos, pero poco a poco los pronuncian durante
su conversación. Desde la mesa de al lado, sigo observándoles. No quiero perderme detalle alguno, pues de otra forma, sería imposible añadirlos a mi
extensa lista de personajes. Por fin, después de casi una hora, abandonan el local. Para no levantar sospechas, espero sentado varios minutos y ya en
casa, me pongo manos a la obra. Dicen que la soledad es un terrible enemigo para el ser humano, pero para mí es ya un mal menor. Me basta sólo con imitarles.
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Autor: Rebeca Gómez Carrizosa El arresto
Me acerco y anoto sus nombres, el chico parece acostumbrado a la incómoda situación, pero la joven de su lado que al parecer es su novia, refleja en su mirada miedo, fatiga, ansiedad… el deseo de que acabe ese momento. Él luce un aspecto descuidado, en cambio ella parece ser de buena familia. Es entonces cuando recojo la cocaína y la meto en la guantera del coche patrulla, les pongo las esposas y con tono irónico les invito a comisaría. Miro a la chica y con lástima le susurro: “es lo que tienen las malas compañías”.
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| Ganadores y finalistas: diciembre, 2009 |
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Ganador del 24/12, semana 12 |
Autor: Miguel Torija Martí La lista
Los hombres que a mí me gustan no saben llorar pero acaban llorando. Bajan de los vagones y mientras el resto parece que hubiese llegado a una residencia de veraneo y esperase que alguien les explique el plan de actividades, ellos miran a su alrededor y lo comprenden todo de golpe. Así cuando llega el momento de la separación todos chillan, se resisten y lloran desesperados menos ellos. Sólo cuando los niños y las mujeres se han perdido en la neblina permiten que las lágrimas inunden torpemente sus ojos. Entonces bajo de la tarima, me acerco y anoto sus nombres.
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Finalistas del 24/12, semana 12 |
Autor: Rafael Bravo Arrizabalaga ¿Qué más quieres?
Los hombres que a mí me gustan no saben llorar, ni de emoción siquiera. Así que deja ya de sollozar y de abrazarme. No tienes que agradecerme nada. Rescatar a la gente, sacarla de la profundidad a la luz forma parte de mi trabajo. Vete a lavarte y a cambiarte de ropa, que hueles a fango, y no llores más. No pongo en duda que tu experiencia haya resultado traumática, pero te parecerá cosa de niños si la comparas con lo que a mí me espera. Tú lo que tenías que hacer es reírte en lugar de llorar. Estás vivo, Lázaro, ¿qué más quieres?
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Autor: Beatriz Díaz-Parreño Rebolledo Tiene perro
Los hombres que a mí me gustan no saben llorar. Como ese, sentado en el tren, con su traje, sus entradas y sus treinta y pico, ese no ha llorado nunca. No es de los que se acercan, cree que lee el periódico, pero en realidad no deja de mirarme las piernas. Estoy segura de que si descruzo las piernas, se le caerá el periódico. Ahora me mira a los ojos, vaya, parece más impresionado que con las piernas. ¿Tendrá perro? Sí, podría tener perro, es un hombre de perro, no tiene gato, los gatos no le gustan. Ese es mi tipo de hombre. Se le ha caído el periódico.
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Ganador del 17/12, semana 11 |
Autor: Jaime Sastre Santamaría Verde albahaca
—¡Bicho gafoso de mierda! ¡Mala sangre! ¡Malaje! ¡Mala vida te den!
—Si ni siquiera me has dejado hablar —protesté mientras la seguía.
—No escucho a los payos.
—Pero, ¿tú sabes cómo son tus ojos?
—Verde albahaca —contestó sin mirarme—. Dime algo que no sepa.
—Si lo hago, ¿me darás un beso?
—Prueba.
—¿A que no sabes que, al llorar, las lágrimas salpican los cristales de la gafas?
Se detuvo y me apuntó con sus ojos:
—Lo que tú no entiendes, niño, es que los hombres que a mí me gustan no saben llorar.
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Finalistas del 17/12, semana 11 |
Autor: José Agustín Navarro Martínez Antes, mucho antes
Bicho gafoso de mierda, grito antes de chocar frontalmente con el camión.
Antes, paro en un semáforo.La fiambrera despide un aroma delicioso a tortilla.Un insecto inoportuno se cuela en nuestra fiesta.
Un día antes, para celebrar que mi hijo aprobó matemáticas, planeo un día de picnic.
Mucho antes, Luisito toma una taza de café mientras metaboliza polinomios. Admiró su tesón. Se me cae la baba.
La noche anterior me acuesto tarde. Enciendo la lamparilla. Beso a mi mujer. Amo la vida. Abro el libro de refranes por la página de ayer y continúo leyendo: "Lo que bien empieza, bien acaba"".
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Autor: Miguel Montañés Esquíroz Rebelión en las aulas
Bicho gafoso de mierda. Hoy me ha tocado a mí. Porque llevo gafas y se me dan bien las matemáticas. Y porque me gusta leer. Básicamente por eso. Viniendo de Iñaki Protomártir, el insulto siempre precede a la paliza en el recreo. Pero esta mañana va a haber mucha gente en el patio. Eva la Calva, Sotero el Raro, Rubén el Marica, Paula la Guarra, Oliver el Cheposo, Néstor el Fétido, Marcos el Retrasado, Belén la Sincuello… Ni siquiera el Chico Polilla de Sexto C piensa perdérselo. A partir de mañana contaremos con una nueva incorporación: Iñaki el Cíclope.
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Ganador del 10/12, semana 10 |
Autor: Gabriel de Biurrun Baquedano In other words
Ni subido a una escalera conseguiría besarte. La certeza era aplastante, hormonal y gravitatoria. Tanto como distante tu belleza y diminuta mi congoja.
Quise invertir las intenciones y cuestionarme si, tal vez, quisieras tú descender varios peldaños por besarme a mí. Tampoco.
Descarté los métodos convencionales. Inicié un arduo entrenamiento. Cada día, cada noche. Perder grasa, ganar músculo. Hop, hop.
Y fue que la tenacidad venció a las leyes de la naturaleza. Aprendí a volar y salí por mi ventana. Aleteando ilusionado hasta tu casa y tu dormitorio, donde me alcanzó la suela de una zapatilla rosa y tu voz, al fondo, gritando "bicho gafoso de mierda".
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Finalistas del 10/12, semana 10 |
Autor: Sara Barbera Sánchez El fin del romanticismo
Ni subido a una escalera conseguiría besarte. Llevo días dándole vueltas al tema y no se me ocurre nada. Yo no puedo saltar tanto y la escalada nunca fue mi fuerte. He pensado en llamar a los bomberos para que me presten la escala, pero dudo que consideren lo mío una emergencia. También pensé en comprar cien globos e hincharlos de helio pero creo que eso solo funcionaría si yo fuese un dibujo animado. Al final no voy a tener más remedio que bajarte del pedestal. Tanto romanticismo no es práctico.
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Autor: Miguel Ángel Escudero Eble La pivot del equipo
Ni subido a una escalera conseguiría besarte, pienso mientras te veo lanzar el gancho en suspensión. Canasta. Nos ponemos con uno de ventaja y pido tiempo muerto. Hoy puede acabar nuestra racha de derrotas. Las chicas me rodean y les digo: "chicas, este partido es nuestro, vamos a pasarle la pelota a Svetlana y que ella anote".
"Si estamos en defensa, entrenador".
"Salid ahí y ganad el partido", les replico con energía. Es difícil concentrarse en la defensa en zona mientras uno sueña con retozar entre tus largas piernas.
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| Ganadores y finalistas: noviembre, 2009 |
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Ganador del 26/11, semana 9 |
Autor: Javier Regalado Herrero Fuga navideña
Para que no se enteren de que me he marchado he pedido al pastor manco que ocupe mi lugar. Nadie se dará cuenta hasta enero. Había pensado robar uno de los camellos, pero los muy imbéciles no se mueven, como si fueran de porcelana, así que me he ido caminando. Mientras atravieso calles sorteando un sinfín de zapatos enormes, me doy cuenta de que el agua en realidad se mueve, y moja. Por fin veo el escaparate repleto de pequeñas bombillitas en el que estás. Apenas consigo llegar hasta tí comprendo que nuestro amor es imposible. Estamos hechos a escalas diferentes. Ni subido a una escalera conseguiría besarte.
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Finalistas del 26/11, semana 9 |
Autor: Marco Morcillo Martín Conspiración
Para que no se enteren de que me he marchado, sigo este extraño impulso de salir de noche. Abandono a mi mujer y al niño, que quedan durmiendo, y sigiloso, abro la puerta de casa. Me asusto al encontrarme con el vecino. También con maleta. Cuando llega el ascensor, dentro viene el del cuarto. Nos saluda sorprendido con la cabeza. Al llegar al garaje ya están encendidas las luces de varios coches, y al salir a la calle, ya se ha formado un pequeño atasco. Todos hombres solos. Desconcertado, alzo la vista. En los balcones se adivinan caras de mujeres, y todas están sonriendo.
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Autor: Almudena Sánchez Jiménez Héroes
Para que no se enteren de que me he
marchado, sigo viniendo los domingos. Le
recuerdo a mi madre que su paella no está
buena sin el Avecrem . A mi padre, que su
cumpleaños se acerca. A los dos, que
trabajo de azafata y no de banquera.
Enseguida van y lo apuntan en su maldito
bloc granate. Subo a la que era mi
habitación .Me han hecho la cama. La
deshago con cuidado, como si los domingos
me levantara relajada, tras haber tenido uno
de esos dulces sueños que tienen los niños,
en los que sus papás son héroes, salvan unas
cuantas vidas, y les dan un premio.
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Ganador del 19/11, semana 8 |
Autor: Andrea Alfaro De Julián La cocina
Mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina guardo las mentiras en el cajón de los cubiertos, junto a los cuchillos, la vergüenza en el de los trapos de secar, la angustia en el escurreplatos, la soledad en el escobero, la tristeza en el frigorífico y cierro la puerta de la cocina sin hacer ruido, para que no se enteren de que me he marchado.
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Finalistas del 19/11, semana 8 |
Autor: Jaime Sastre Santamaría Destinada
Mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina vuelvo a lugares de mi vida, como cuando escondí el pudor bajo la cama de la primera vez, o cuando restregué mi orgullo en la soberbia de mi ex-marido en aquella cafetería en la que siempre mojo la tristeza en leche caliente, también cuando mis hijos casi se terminan mi buen humor aquella tarde que el monte se los comió unas horas, o las veces que he invocado a mis amigos para aliñar ensaladas mustias. Todo esto me ronda mientras recojo el papel con el membrete del departamento de oncología y lo dejo donde las cartas, junto a la publicidad.
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Autor: Marco Morcillo Martín Parchís
Mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina, veo alegre que el dado que se cayó de la mesa marca un seis. Avanzo por el tablero y le como a Laura dos fichas. Me mira despacio, como por una rendija, y dice: Afortunado en el juego… Me doy cuenta de que la estoy pifiando y ruborizado espero la siguiente tirada. Esta vez, mejor que salga un uno. Tiro el dado y ¡uno! Justo lo que necesitaba para comerle otra ficha y eliminarla. La verdad, tampoco es tan guapa.
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Ganador del 12/11, semana 7 |
Autor: Susana Caldeiro La penúltima oportunidad
Esta vez no erraré el tiro. Me sitúo bajo el umbral de la puerta. Coloco los pies por detrás de la junta de la baldosa. Me concentro en el lanzamiento. Respiro hondo y exhalo pausadamente mi deseo: si la encesto, me llama. Lanzo la bola de papel. Demasiado efecto. Ni ha rozado el cubo de basura. Este tiro no cuenta, pienso mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina.
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Finalistas del 12/11, semana 7 |
Autor: Francisco Javier Romero Valentín Errar por "herrar"
Esta vez no erraré el tiro, escribes en la pizarra con letra pulcra, rematando con un gracioso circulito la i final. La profesora asiente orgullosa y envalentonada se vuelve hacia mí, señalándome con gesto resignado, como el que por enésima vez prueba suerte a la lotería aunque sepa que nunca ganará. Yo acudo presuroso al encerado y escribo de manera rápida y prácticamente ilegible: "Ayer erré la llegua". La clase estalla en carcajadas y dedos acusadores. ¡Tontos! ¡Qué rían! Que tú me sonríes con tus profundos ojos oscuros llenos de ternura y sabiduría, prometiéndome con ellos que a la tarde me darás otra clase particular.
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Autor: Ana González Duque El tiro
“Esta vez no erraré el tiro” – susurró el gángster en la pantalla del cine. Había ido sola a ver la película. Y bien sabían Dios y la guía telefónica que había buscado acompañante. Pero nadie tenía tiempo para una vieja solterona. En la pantalla, el gángster dobló una esquina, levantó su pistola y disparó. Ella sintió un dolor agudo en el pecho. Cuando las luces se encendieron, el acomodador no pudo despertarla.
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| Ganadores y finalistas: octubre, 2009 |
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Ganador del 29/10, semana 6 |
Autor: Rocío Orovengua León La feria
El hombre luce una inquietante sonrisa. "¿Otra?". Noto la sorna en su voz. Todo empezó porque Luisa quiso que ganara para ella ese estúpido oso. He perdido la cuenta del tiempo y el dinero que llevo intentándolo. Apunto a la diana, sujeto la escopeta, disparo... y fallo otra vez. Luisa me suplica que lo deje. "¿Otra?". El hombre sigue sonriéndome con ironía. Ya no oigo la música de las atracciones ni el murmullo del gentío ni las súplicas de Luisa, sólo la burla en su voz. Sujeto la escopeta, apunto y un segundo antes de disparar, sé con infinita certeza que esta vez no erraré el tiro.
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Finalistas del 29/10, semana 6 |
Autor: Agustín Martínez Valderrama Estatuas
El hombre luce una inquietante sonrisa. Ésta desaparece cuando alguien le lanza una moneda. Entonces desenfunda su revólver y dispara. Después saluda con el sombrero y vuelve a quedarse inmóvil. Reanudo mi paseo y descubro un duendecillo verde que salta y hace piruetas en el aire. Más abajo un arlequín baila, una bruja vuela montada en su escoba y un espantapájaros ahuyenta las palomas. Al final de la rambla, una mujer duerme en un banco. Un perro merodea sus pies. Me acerco y le tiro una moneda. El perro ladra, la mujer entreabre un ojo y me mira. "Gracias", susurra. Luego, vuelve a quedarse dormida.
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Autor: Joaquín Suárez Guerra Retrato familiar
El hombre luce una inquietante sonrisa, congelada por el pincel del pintor. Su padre le ha dicho que es su bisabuelo Enrique. Desde luego no lo duda, pero no le encuentra ningún parecido ni con su padre ni consigo mismo. El niño sigue observando el cuadro mientras, tras él, un gato cojo y tuerto pasa sin ruido pegado a la pared. El niño lo presiente y se gira, movimiento que provoca la huida del maltrecho animal, tan veloz como su estado se lo permite. Mientras lo sigue con la mirada, bajo el retrato, el niño luce una inquietante sonrisa.
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Ganador del 22/10, semana 5 |
Autor: Rosana Alonso Fernández-Garcia La Maqueta
Cielos, cómo brilla hoy el valle. Las montañas perfectas en su quietud, los prados de un verde intenso y las casas de colores. Hay gente en la estación, parecen esperar la llegada del tren que acaba de salir del túnel. Pero… ¿qué es esto? Uno de los hombres tiene un desconchón en la cabeza. Retira molesto la figura, dudando entre tirarla a la basura o repararla. La mira y siente vértigo, por un instante se percibe pequeño, sin voluntad, inmerso en un decorado. La coloca de nuevo en el andén y la sensación desaparece, pero juraría que ahora el hombre luce una inquietante sonrisa.
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Finalistas del 22/10, semana 5 |
Autor: Luis Miguel Morales Libertad
Cielos, cómo brilla hoy el valle. Con los ojos aún cansados se sentó sobre el camastro y estuvo un largo rato sin apartar la mirada, hasta que su boca se abrió en un gran bostezo y se incorporó lentamente, dio un par de pasos y comenzó a quitar las chinchetas que mantenían el póster pegado a la pared, lo enrolló y abrió la taquilla para guardarlo y coger otro; al desplegarlo sintió las olas jugando con el velero mientras sus ocupantes luchaban, desesperados, por mantenerlo a flote. Sonó la sirena y a continuación se oyó la voz del funcionario ¡Vamos, 114, al patio!
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Autor: Miguel Angel Córdoba Saelices Esplendor en la..
Cielos, cómo brilla hoy el valle, y el rio con sus riberas. No es un brillo, es más bien un reflejo verdoso, como incandescente.
Julian salía todos los días a dar su paseo matinal, a las 6 de la mañana.
-"A esas horas el mundo está sin estrenar”, decía. Lo hacía desde que lo jubilaron de su puesto en la central nuclear del pueblo.
Hoy debería retornar antes, tenía cita con el médico. Unas jaquecas y mal sabor de boca que no se le quitaban. Llevaba varios días con ellas, justo desde que empezó a notar ese brillo en el agua y en la hierba.
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Ganador del 15/10, semana 4 |
Autor: Ignacio Jáuregui Presa Venta ambulante
Fresca, brillante, antihistamínica, antiespasmódica y homeopática, masculla el buhonero mostrando a la multitud la botella fosforescente. Niños tristes y labriegos de aspecto hostil lo miran mudos, cuando el buhonero me señala. Usted, dice, señor, atrévase con esta muestra gratuita. Me quito el sombrero sintiendo doscientos ojos clavados en mí, y avanzo con las muletas; la multitud me hace un pasillo hasta el carromato. El botellín sabe a salfumán. Me vuelvo, sonriente, y arrojo a un lado las muletas.
Nadie oye al tipo ronco gritando tongo, yo los vi juntos en Valcitruénigo.
Vendemos toda la producción.
Cielos, cómo brilla hoy el valle.
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Finalistas del 15/10, semana 4 |
Autor: Isabel González González Palabras
Fresca, brillante, antihistamínica, bipolar… El hombre pasa la noche recortando palabras. Agridulce, estraperlo, inquietud… Le sirven todas. Las arranca de los periódicos y las mete a puñados en una bolsa hasta que a eso de las ocho, ella pasa bajo su ventana. Él, para celebrarlo, arroja el particular confeti sobre su melena. La mujer, sin levantar la cabeza, se sacude los vocablos. Con la desidia de siempre aunque hoy, tal vez, con menos aspereza. Ilusionado, el hombre regresa a su cuarto y retoma las tijeras. Qué otra cosa sino una habitación con ventana, qué otra cosa sino palabras es el amor no correspondido.
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Autor: Alberto García Salido Arte
"Fresca, brillante, antihistamínica". El anuncio era toda una obra maestra. Sobre fondo amarillo y en negrita. Las letras dispuestas de tal manera que vistas a unos metros simulaban una cara sonriente. En pocos días aparecieron las primeras imitaciones y la calle se transformó en un escaparate multicolor. Cada producto con una combinación inverosímil de tres palabras que terminó por atraer a una multitud de estudiosos del arte y la cultura. Hasta el alcalde quiso disfrutar de aquella muestra de belleza. Todos recordamos aún su foto junto a una de ellas mientras señalaba sonriente el cartel que decía: "Puta, barata, profeta".
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| Ganadores y finalistas: septiembre, 2009 |
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Ganador del 24/09, semana 3 |
Autor: Gabriel de Biurrun Baquedano Platonicol complex
Creen que es alergia, pero es amor. Mamá está preocupada. Ya no sabe si son las camisas, la lactosa o el centeno. El director y los otros me miran como si me fuera a morir en cualquier momento, y ninguno quiere estar delante cuando ocurra.
A mí me da igual, porque, a eso de las once, jadeo un poco y toso con un ruido como de arrastrar sillas. Abren la ventana de clase para que respire. Saco la cabeza y te veo venir por la calle Bergamín, con tu falda de cuadros y los calcetines caídos. ¡Qué buen jarabe, tu sonrisa! Fresca, brillante, antihistamínica.
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Autor: Isabel González González Miedo
Creen que es alergia, pero es amor. Y se compran mascarillas y se vacunan y por precaución, dejan de besarse en los saludos. Si es que son tontos. Antes? Antes bastaba con rozar su piel, pero ahora? Ahora, llegan a casa, detectan las pupilas dilatadas, sienten la roja opresión en el pecho y se lanzan a telefonear a urgencias. ¿Qué tengo doctor, qué tengo?, preguntan como idiotas. Lo que tenéis es miedo. Mucho miedo. Más miedo que nunca?, pensó el chico rubio, sacudió sus alas y cuando llegó su turno, depositó arco, flechas y carcaj en la ventanilla del paro.
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Autor: Felipe Antonio Borrella Vaquero Dermatológicamente no probado
Creen que es alergia, pero es amor. Es colocarme frente a la pizarra y comenzar los picores, el enrojecimiento en los dedos y los tics faciales. Siempre he pensado que ella debe sospechar algo. De lo contrario, su insistencia en preguntarme delante de toda la clase sólo podría calificarse de crueldad. Pero ahora estoy seguro de que lo sabe con certeza. Me acaba de lanzar una de esas tiernas miradas que sólo ella posee, al tiempo que me ha mandado escribir el futuro perfecto del verbo amar. Todos los síntomas se han desencadenado al instante. Y ni siquiera me ha dado tiempo a coger la tiza.
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Ganador del 17/09, semana 2 |
Autor: Beatriz Alonso Aranzábal El Olfateador
Por ejemplo, averiguar quién era la mujer que me estaba anudando la corbata fue uno de mis primeros éxitos como olfateador. Tenía los ojos vendados y toda la oficina mirándome. En seguida supe que era la administrativa. Después otra mujer pasó sus dedos por mi pelo y adiviné que era la documentalista. Tampoco fallé cuando el diseñador gráfico me sacudió la caspa de los hombros. Al regresar a mi mesa de trabajo la recepcionista, a modo de despedida, me tocó la punta de la nariz, lo cual desencadenó en mí una terrible convulsión. Desde entonces cuando llego a trabajar entro con un pañuelo en la nariz. Creen que es alergia, pero es amor.
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Finalistas del 17/09, semana 2 |
Autor: Miguel Angel Córdoba Saelices El asiento
Por ejemplo, averiguar quién era la mujer que me estaba anudando la corbata, o quienes eran esos niños que correteaban y me llamaban "papá", demasiadas cosas que averiguar. Desde que desperté del coma y la operación de estética mi vida se había convertido en una sinrazón.
Cuando dormía veía imágenes del avión en llamas y de los gritos y de los muertos, todos muertos. También recuerdo al hombre nervioso que me dijo al despegar ¿le importaría cambiarme el asiento, tengo vértigo? Sin saberlo me estaba cambiando algo más que su asiento. Y su mujer ¿no lo intuía? ¿Tampoco su amante?
Intenté olvidar, solo temía encontrarme algún día con mi verdadera mujer.
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Autor: Jesús Arribas Navarro Hijos de la nada
Por ejemplo, averiguar quién era la mujer que me estaba anudando la corbata. Dio tres pasos hacia atrás, y nos observó a todos detenidamente. Luego, me señaló con el dedo, "el más bajito", dijo, como si yo hubiese hecho algo malo.
-¿Cómo te llamas?-me preguntó.
-Manuel.
-¿Tienes hambre?
-Sí ¿usted tiene pan?
-Claro que tengo pan, en casa tengo todo lo que quieras.
-¿Y allí no caen bombas?
-No cariño, es un lugar muy seguro, incluso tengo un tiovivo.
-¿Qué es un tiovivo, señora?-ella sonrió.
-No me llames señora, llámame mamá.
Ahora sí que no entendía nada.
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Ganador del 09/09, semana 1 |
Autor: Marina de la Fuente Martín Años perdidos
No reconocí al hombre que tenía frente al espejo y eso me inquietaba. El reflejo era el de alguien mayor que yo, así que no podía tratarse de mí. Él, por su parte, parecía igual de contrariado porque me contemplaba con la misma expresión de extrañeza. ¿Acaso nos habíamos visto antes? Su rostro me resultaba terriblemente familiar pero no lograba ponerle un nombre o relacionarlo con un lugar. Quise preguntarle quién era, pero de pronto me dio miedo la respuesta. Lo mejor era ignorarle. Tenía otras cosas de las que preocuparme. Por ejemplo, averiguar quién era la mujer que me estaba anudando la corbata.
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Finalistas del 17/09, semana 1 |
Autor: Jesús Arribas Navarro El náufrago
No reconocí al hombre que tenía frente al espejo. Mi barba llegaba a tocarme el pecho. Reí a carcajadas. ¡Si me vieran en el bufete de abogados! Ahora me había convertido en todo un catedrático de la supervivencia. Fui a alimentar la hoguera que llevaba encendida casi dos años, sin interrupciones, era lo más importante que tenía. Mi única salvación. Si un barco pasaba cerca y veía el humo vendría a rescatarme para devolverme a la civilización, a mi trabajo, a mi coche, a volver a leer un periódico, a mi mujer...
Llené un cubo de agua y me apresuré a apagar el fuego.
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Autor: Angel Marcelo Saffores Arrúa Comprobación
No reconocí al hombre que tenía frente al espejo. Tampoco a la mujer que lo sostenía. Solté una carcajada pero la única voz fue la mía. El hombre del espejo permaneció impasible. Miraba con cierta conmiseración; con los ojos casi cerrados. No podía oír nada. Era como si al mundo le hubieran quitado el sonido ambiente. Apenas un zumbido monocorde. Vi pasar por detrás del espejo mucha gente que parecía caminar sin rumbo. De pronto alguien se detuvo y se dirigió a la mujer. Está muerto —murmuró— el espejo no se empaña.
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