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Concursos de la Escuela: Relatos en cadena 2008-2009
 
 
Relatos en cadena 2008-2009
En está página se irán publicando los resultados semanales de Relatos en cadena.

Cada martes, a las 10:30 en el programa Hoy por hoy de la Cadena SER, se votarán en directo los ganadores y finalistas de todos los microcuentos recibidos durante la semana.

Navega por los siguiente enlaces para acceder a las bases, la frase de la semana y la información completa del concurso.


Ganadores y finalistas: junio, 2009
Ganador del 23/06, semana 33
Autor: Enrique Mochón Romera
Infieles

Cuando viera su dibujo sobre la Inmaculada Concepción, Hakuna comprendería el verdadero significado del dogma. A mí me pasó igual con lo de la Santísima Trinidad, pero aquel fraile, con cuatro trazos, te hacía entender todos los misterios de su religión. No era como sus antecesores; había algo en sus maneras y su rostro que nos cautivaba y que le permitía lograr importantes avances en nuestra evangelización. Además, nunca se enfadaba con nosotras aunque cuchicheáramos a su espalda o riéramos hasta sonrojarle. Cada noche al ir a dormir hablábamos de él sin parar y concluíamos siempre satisfechas diciendo que nuestro Dios se alegraría mucho con su sacrificio.
Finalistas del 23/6, semana 33
Autor: Jordi Torres Zapata
Ego te absolvo

Cuando viera su dibujo sobre la Inmaculada Concepción, le felicitaría, pensó Alonso guardando los carboncillos. Era su examen para la beca del Instituto Católico de Bellas Artes. Aunque había trabajos mejores, Alonso tenía una baza escondida. Casualmente, el cura examinador había oficiado en la parroquia de su pueblo, y Alonso sabía lo de sus escapadas nocturnas con la antigua maestra. En una esquina de su “Inmaculada” añadió un Cupido con sotana leyendo un libro, una alegoría que no le pasaría desapercibida al cura. Pero cuando vio el dibujo de aquel otro chico, una “Virgen con el niño” clavadita a la maestra, supo que no le darían la beca.
Autor: Juan Manuel Beltran Barrionuevo
Un milagro en solo cien palabras

Cuando viera su dibujo sobre la Inmaculada Concepción al jefe no le haría ninguna gracia. ¿Cómo explicarle la presencia de excrementos de paloma en el famoso cuadro robado cuando, para airearlo, lo apoyó en la mesa del patio? Arreglarlo con disolvente fue peor. Y con aquel rotulador barato no logró más que perfilar una cara infantil encima del rostro de la virgen emborronada. Se acordaba de su maestro de escuela, ¿por qué no aprendió a dibujar entonces? Quiso rezar, pero nunca consiguió memorizar las oraciones. Pasaron lentas las horas; escuchó la puerta. Con voz segura se adelantó al saludo del jefe: "No te creerás qué milagro ha ocurrido".
Ganador del 16/06, semana 32
Autor: Germán Michoa Pinilla
Venganza Bíblica

Era mi diluvio, pero no mi barca. En su lugar alguien había dibujado un anacrónico submarino que navegaba y superaba sin dificultad la ira de Dios.
-López, este sacrilegio le va a costar caro -rugió el padre Anselmo.
No me atrevía a mirar su rostro enfurecido pero podía sentir perfectamente en mi piel lo que me iba a costar aquella barrabasada. Miré alrededor en busca de algún compañero que me ayudara a explicar lo ocurrido. Sólo encontré aterradas cabezas agachadas menos la del Rana que me dirigía una satisfecha sonrisa vengativa. Yo también le sonreí pensando en su sorpresa cuando viera su dibujo sobre la "inmaculada" concepción.
Finalistas del 16/6, semana 32
Autor: Irene Sanjuán Navarro
La llamada de la suerte

Era mi diluvio pero no mi barca. Fueron las palabras que pronuncié nada más descolgar el teléfono. Como cada día, el concurso de radio me pilló en el atasco de las ocho y yo llegaba tarde a trabajar. La presentadora recogió mis datos y anunció el premio, ¿acababa de ganar cien euros por repetir una frase al descolgar el teléfono? Estaba tan atónita que aún tenía el móvil apoyado en la oreja cuando unos golpes en la ventanilla de mi coche me sacaron del ensimismamiento. Era un policía. Cien euros de multa.
Autor: Agustín Martínez Valderrama
Pequeño olvido.

Era mi diluvio, pero no mi barca. Así que rehusé detener la lluvia y le sugerí repetir el recuento. Noé, inquieto, volvió a escudriñar minuciosamente la embarcación hasta cerciorarse que no faltaba ningún animal. Sin embargo, tenía un mal augurio. Cuando subió a cubierta advirtió como el arca flotaba a la deriva. El nivel del agua crecía muy deprisa y lo cubría ya casi todo. Entonces, tras la densa bruma, avistó algo que se acercaba despacio, lentamente. Y aunque trepó al palo mayor no pudo discernir de qué se trataba. Sólo, un instante antes que el mar lo engullera, distinguió los ojos taciturnos del último dinosaurio.
Ganador del 09/06, semana 31
Autor: Agustín de las Heras Martínez
EL ARCA...

Llovía afuera y yo sin paraguas. Desde mi ático acristalado esperaba que escampara pronto, pero pasadas tres horas el agua ya alcanzaba el segundo piso. Estaba asustado, solo en casa. Fue entonces cuando lo vi. Por mitad de la avenida, en la proa de una enorme barca, venía un señor con una barba blanca. A su lado, decenas de animales emparejados. Cuando pasó a mi lado, vi a mi mujer asomada a la barandilla. No iba sola. Un adonis diez años más joven que ella iba a su lado. Entonces, lo comprendí. Era mi diluvio, pero no mi barca.
Finalistas del 09/6, semana 31
Autor: Pedro García Román
Ni contigo, ni sin ti...

Llovía afuera y yo sin paraguas que ofrecerle. Cuando terminamos de firmar los documentos, me ofrecí a acompañarla bajo el mío que escasamente nos cubría. Un espacio vital acogedor, de visillos apenas hilvanados con fría lluvia, y tan angosto, que hizo que nuestros cuerpos se buscaran, que su pecho retozara alegre sobre mi antebrazo al ritmo de nuestros pasos, que su mano cálida se posara sobre mi hombro, que nuestras miradas desconcertadas se interrogaran, que el deseo más primario perfumase los alientos. Cuando desperté en su cama, reposaban esparcidos por el suelo del dormitorio, rotos en mil pedazos, los papeles firmados del divorcio. Una vez más.
Autor: Álvaro Corcuera Ruiz
¿Evolución?

Llovía afuera y yo sin paraguas. No sabía si salir y mojarme o esperar bajo la carpa hasta que escampara. Mis padres se reirían de mí si me vieran en esta estúpida tesitura. Ellos no lo habrían dudado, saldrían sin preocuparse, por dos razones: la primera porque no les importaría mojarse y la segunda porque no tenían paraguas. Ni siquiera sabían lo que era eso. Pero yo había triunfado en la vida.
Seguía lloviendo a cántaros y cuando ya pensaba que no podría salir, Charly, el payaso, abrió su paraguas, me dio la mano y comentó en alto, "A este mono sólo le falta hablar".

Ganadores y finalistas: mayo, 2009
Ganador del mes: Manuel Sánchez Vicente
Ganador del 26/05, semana 30
Autor: José Antonio Martínez de Madrid
Doble equivocación

—¿Te acuerdas de mí?
—¡No me jodas! ¿Esa era la contraseña? ¿A quién se le ocurrió?
—A quién va a ser, a Nuño.
Tomamos un sorbo de café y volví a preguntar:
—¿Tú no le conocías?
—Yo no le recuerdo de nada. ¡Ese tío me dio la contraseña, le solté el sobre y me largué!
—¿Lo sabe Joseba?
—No, eres el único al que se lo he contado.
Ese fue el momento en que saqué el arma de la mochila y le pegué dos tiros.
Llovía afuera y yo sin paraguas.
Finalistas del 26/5, semana 30
Autor: Gabriel de Biurrun Baquedano
Olvidar

—¿Te acuerdas de mí? Soy yo, cariño. ¿Cómo estás? ¿Te duele?
—Hola, amor –contestó ella.
—¿Recuerdas lo que pasó? –preguntó él.
Ella vio imágenes difusas. El coche de él, ella con la linterna, la chica riendo en el asiento del copiloto, llorar, gritar, disculpas, el maletero...
—No, la verdad es que no recuerdo –contestó. ¿Me he caído?
—Sí, cariño. Te caíste.
Ella lo recordó a él abriendo el maletero.
—¿Estás bien?
Ella en el maletero.
—Sí.
Los dos junto al barranco.
—¿Seguro?
Él empujándola.
—No, bien del todo, no.
Empujándola con decisión.
—Te recuperarás. No te preocupes.
—No me preocupo ¿Quién dices que eres?
Autor: Antonio Alberto Espigares Sánchez
Futuro paralelo

—¿Te acuerdas de mí? —preguntó el comerciante con voz esperanzada.
—No —respondí cansado. “Enséñale la pipa, asústalo y que suelte la pasta”, esas habían sido las palabras de mi jefe.
—Escúchame, debes mucho dinero y hoy me lo vas a dar —vio la pistola. Se puso nervioso.
—¡Soy Ricardo! —exclamó histérico. Sacó una foto de la cartera. Estaba empezando a enfadarme.
—¡La pasta! —grité.
Me dio la foto. Era antigua y estaba plastificada. Dos niños jugaban con una pelota mientras miraban sonrientes a la cámara. Los ojos del niño más alto me preguntaban, incrédulos, como podía ser que 30 años después no fuéramos astronautas.
Ganador del 19/05, semana 29
Autor: Manuel Sánchez Vicente
RUEDA DE RECONOCIMIENTO

Entonces reconocí la mirada de la fotografía. Era aquel cerdo del callejón. El policía asintió con la cabeza y le dio el retrato a otro agente. "Dicta una orden de busca y captura", le dijo. A la semana siguiente me llamaron para una rueda de reconocimiento. Me pusieron tras un cristal y entraron cinco hombres. "¿Cuál de ellos lo hizo?", me preguntaron. Dudé un instante, pero después de examinar los ojos de todos lo tuve claro: "El de la camisa azul". A los otros cuatro los soltaron, pero yo seguí al del jersey rojo hasta su casa. Saqué las tijeras y le dije: "¿Te acuerdas de mí?"
Finalistas del 19/5, semana 29
Autor: Francisco Javier Ramos Fernández
Mi padre

Entonces reconocí la mirada de la fotografía. La única que mi madre me dio de mi padre. Con los años imaginé que aquellas historias sobre viajes maravillosos que siempre me contaba para explicar su ausencia y por las que tantas peleas tuve con los niños del cole, no eran más que eso, cuentos para niños. Ahora, frente a esa mirada, que no esos ojos, supe que eran ciertas. Aquel ser, tan diferente y tan parecido a la vez, llevó un dedo a su pecho y después tocó el mío. Subió a su nave silbante y despareció en el firmamento, hasta no ser más que otra estrella.
Autor: Jordi Torres Zapata
Nitrato de plata

Entonces reconocí la mirada de la fotografía. No cabía duda: era esa misma mirada, lasciva y desafiante.
—Es él —murmuré.
—Tómese su tiempo, recuerde que su declaración puede condenar a este hombre —dijo el inspector.
—¡Es él! —repetí sin poder reprimir por más tiempo los sollozos.
El inspector me dio un Kleenex y me acompañó a la salida. Aún temblaba cuando subí al taxi. Revolví el bolso y me tragué dos Valiums. Le pregunté al taxista si podía fumar y él se volvió para contestarme. Palidecí. El taxista también me observaba con esa mirada, lasciva y desafiante.
Ganador del 12/05, semana 28
Autor: German Michoa Pinilla
Recuerdos

—Lo mejor sería ir a por el destornillador —susurró mi hermana para que nuestro padre, que dormitaba como un viejo dictador olvidado, no nos oyera.
Cuando abrió aquel misterioso cajón, que nuestra madre siempre tuvo cerrado mientras vivió, nos encontramos una fotografía de un soldado y varias cartas.
—¿Es de la familia este soldado? —pregunté porque me resultaban conocidas aquella mirada y las suaves líneas de aquel atractivo rostro.
—No. Que yo sepa no tuvimos a nadie en el bando republicano —contestó mi hermana mientras leía las cartas.— Parece que era un antiguo novio de mamá.
Mi hermana me miró emocionada. Entonces reconocí la mirada de la fotografía.
Finalistas del 12/5, semana 28
Autor: Covadonga Díaz Cigales
Ensayo general

"Lo mejor sería ir a por el destornillador", pensó Víctor.
A la vista estaba que aquello se le había ido de las manos. Su intento de impresionar a Cordelia había sido un rotundo fracaso. Y lo peor era que jamás tendría otra oportunidad.
Miró a la joven dividida en dos. Cada mitad en una caja. Cabeza y pies asomando. Curiosamente, su mirada era aún más bonita, ahora que había muerto.
Víctor se encogió de hombros y se juró, una vez más, que en su próxima cita sólo haría un truco de cartas.
Autor: Victoria Trigo Bello
LITERATURA CABALLERESCA

"Lo mejor sería ir a por el destornillador", dijo. Y se bajó al trastero. Alonso llevaba toda la tarde hablándome de esa chica. Estaba insoportable con las fotos del fin de semana en Benidorm. Para Alonso, aquella tía sosa y vulgar era el amor de su vida. El fin de curso encima, el trabajo de literatura caballeresca sin tocar y él, a lo suyo... "Fíjate, qué buena está... Ahora la verás en la playa..." Pero el ordenador se apagó en ese momento y no hubo modo de volver a encenderlo. Alonso volvió con el destornillador en la punta de una vara, abrió la torreta y desafió al ventilador.

Ganadores y finalistas: abril, 2009
Ganador del mes: Elisa García
Ganador del 28/04, semana 27
Autor: Laura Roullier
Encargo inesperado

Luego se fue corriendo. A pesar de que temía dejar el taller sin vigilancia, opté por perseguirlo; no se ven criaturas como esa todos los días. Tras unos cuantos minutos de carrera, cuando mi corazón empezaba a desbocarse, el ser frenó en seco. Contemplándome a través de sus enormes ojos naranjas me preguntó si era mecánico, a lo que asentí con la cabeza. Uno de sus tres dedos señaló la enorme, destrozada nave espacial del fondo y tragué saliva. Lo mejor sería ir a por el destornillador.
Finalistas del 28/4, semana 27
Autor: Antonio Moreno Gutierrez
Nuestro negocio

Luego se fue corriendo, todavía temblando y con los pantalones en la mano.
Bajé la pistola y miré a Marta; desnuda y sudorosa tenía la clase de belleza salvaje por la que un hombre perdería algo más que la cabeza.
Me dejé caer en la silla, consciente de que esta no sería la última vez, mientras, ella me quitaba el arma y el dinero de las manos.
—Cariño —susurró—, te dije que con los casados no habría ningún problema.
Autor: Amelia Ortega Tapia
Fenómenos extraños

Luego se fue corriendo despavorido. Llevaba tiempo sospechando algo. Chirriaban las puertas al abrirse, la casa se iluminaba de repente, se oían voces de ultratumba y sentía presencias del más allá. Pero esa noche se encontró con ellos, frente a frente, en el pasillo. Llevaban una luz cegadora en la mano y al verlo gritaron muy fuerte, seguramente para asustarlo. Después de doscientos veinte años habitando esa vieja mansión, se estaba planteando muy seriamente mudarse a otra. Siempre le habían aterrorizado los fantasmas.
Ganador del 21/04, semana 26
Autor: Elisa García García
INCREIBLE

—¿No le regalarías también el collar? —Me preguntó el policía con sorna.
—No creo que pueda considerarse un regalo, me estaba apuntando con una pistola —le contesté tocando mi cuello vacío— intentó arrancármelo pero le dije que esperara un momento. Me lo quité con cuidado y se lo di.
—Y mientras, ¿qué hizo el ladrón? ¿No se impacientó?
—Un poco, pero le expliqué que era un regalo de un viejo amigo muy querido y prefería que siguiera intacto. Entonces él cogió el collar, lo miró detenidamente y, no se lo va a creer, pero me abrazo con todas sus fuerzas. Luego se fue corriendo.
Finalistas del 21/4, semana 26
Autor: Carmen Rubio Sánchez


"¿No le regalarías también el collar?". Permanecí en silencio mientras mamá me reprendía. Mi abuelo, que también callaba, miraba con ojos llorosos la foto de encima del televisor. En ella aparecía mi abuela radiante con el collar que, antes de morir, me dijo que sería para mí. A su lado él, con traje impecable y clavel en la solapa, lucía una sonrisa ingenua y juvenil, la misma que tenía cuando lo sorprendí del brazo de esa chica negra a la que debían gustarle mucho las joyas. Ahora, sin embargo, parecía más viejo y triste que nunca. Me dio tanta pena que acepté el castigo sin rechistar.
Autor: Ariane Juan Higueras


—¿No le regalarías también el collar? Va a juego con la pulsera que encargaste —me preguntó el dueño de la joyería, en esa época yo debía de ser su mejor cliente.
—Sí, envueltos como siempre.
Pensé que mi mujer se alegraría, últimamente notaba cierto aislamiento en su mirada. Y así fue, cuando le entregué el paquetito guardado en mi chaqueta me miró y sonrió. A ella le había tocado la pulsera. Metí mi mano en el bolsillo. Esa noche tenía cena de negocios.
Ganador del 14/04, semana 25
Autor: Rafael Bravo Arrizabalaga
EL PERRO

"¿Dónde está el perro?", fue lo primero que preguntó al llegar a casa después de pasarse veinte meses en la cárcel. Nada de qué tal estás cariño o qué guapa te veo. Lo primero el maldito perro, como si no hubiera en el mundo nada más importante. Y cuando le dije, enfadada, que bastante trabajo había tenido para salir adelante sin ayuda de nadie como para ocuparme además del piojoso perro, y que se lo había regalado al primer vagabundo que pasó por la puerta, se puso a gritar como un loco: "¡Y el collar! ¿No le regalarías también el collar?".
Finalistas del 14/4, semana 25
Autor: Vicent Dasí Martínez
Real Sociedad.

—¿Dónde está el perro de tu hijo?—preguntó la mujer desde la cocina.
—Lo he abandonado en el kilómetro cincuenta y siete de la comarcal— respondió el hombre con frialdad mientras dejaba las llaves del coche en la rinconera del recibidor.
La mujer guardó silencio y casi llora al pelar una cebolla. El hombre, por su parte, se dirigió directamente a la habitación del chaval lanzando a la papelera, hecho una bola, el folleto informativo del último centro de desintoxicación. Después cerró el cuarto de un portazo y el póster de la Real (80-81) cayó al suelo desplomado.
Autor: Joaquín Suárez Guerra
Un jardín bien cuidado

—¿Dónde está el perro?— pregunté inquieto.
—Debe de estar en el césped, corriendo— me contestó ella.
—¡Como se nota que tú no cuidas del jardín!— Repuse malhumorado levantándome.
—¡Igual que tú del perro!— Dijo ella a mi espalda.
Salí al porche y vi como el chucho escarbaba alegre al pie de un rosal. Me acerqué y salió huyendo, seguro que a refugiarse bajo las faldas de mi mujer. Comprobé el desaguisado. Esta vez había cavado hondo, dejando al descubierto un mechón de pelo. Mientras rellenaba el agujero pensé que, algún día, ese perro malcriado podía darme un serio disgusto.

Ganadores y finalistas: marzo, 2009
Ganador del mes: Jesús Esnaola
Ganador del 31/03, semana 24
Autor: Victoria Trigo Bello
Junto a la lavadora

Cerré la puerta despacio, sin hacer ruido. Raquel se había quedado dormida con la cabeza entre los brazos, sin apenas probar la comida. Seleccioné la temperatura y el programa, puse detergente en el cajetín y dejé a mano el suavizante. Ella trabajaba mucho y yo, en cambio, vivía como un rey. "¡Qué pocas ganas tienes de encontrar empleo!" me decía cuando nos enfadábamos. Cuando despertara, ya estaría todo hecho. Seguro que le alegraba que yo me ocupara de algunas tareas. Pero en el centrifugado abrió los ojos, vio la correa junto a la lavadora y me preguntó alarmada: "¿Dónde está el perro?"
Finalistas del 31/3, semana 24
Autor: Marta Currás Martínez
Dorothy

Cerré la puerta despacio, sin hacer ruido. No quería que los críos se despertaran y vieran a su madre escabulliéndose del refugio. Una vez arriba, me senté en el porche y esperé. Dos semanas antes, todas las baldosas del suelo de mi cocina se habían vuelto amarillas y, poco después, un pequeño terrier gris decidió quedarse a vivir en nuestro jardín. Así que, cuando anunciaron la llegada del tornado, decidí que no podía seguir ignorando las señales.
Al ver la columna de aire avanzar por la pradera, entrechoqué los tacones de mis zapatos rojos y me preparé para salir de Kansas por segunda vez en mi vida.
Autor: Gabriel de Biurrun Baquedano
Slomo

Cerré la puerta despacio, sin hacer ruido, sorprendido por el hecho de que mi llave todavía funcionara.
La moqueta era distinta, pero la lámpara era la misma. Pasé al salón y reconocí la mesa, pero vi más libros, menos discos, y otro televisor diferente. Ya no olía a tabaco, sino a incienso. Y olía a perro también.
Entré en la cocina y la encontré sentada en la silla roja. Me miró lentamente, abrió la boca despacio, parpadeó a cámara lenta. Pero no sonrió.
—Que no me morí —le dije.
—Ya me casé —contestó mientras el hombre del bigote asomaba tras el frigorífico. También el frigorífico era nuevo.
Ganador del 24/03, semana 23
Autor: Ignacio Hormigo de la Puerta
Yo, que velo por ellos

Cerré la puerta sin hacer ruido y fui a acostar a los niños. No logro comprender a estos padres modernos; mucho colegio de pago, mucha clase de ballet y videoconsolas de última generación pero, cuando se trata de dispensar unos cuidados mínimos a sus propios hijos, su dejadez no conoce límites. Fui yo quien tuvo que meterlos en la cama, quien los arropó y les leyó un cuento hasta que se quedaron dormidos. Sabía que, una vez más, mis desvelos no serían recompensados; al final, los padres seguirían siendo los héroes y yo sólo un monstruo. Triste y cabizbajo, volví a meterme en el armario y cerré la puerta despacio, sin hacer ruido.
Finalistas del 24/3, semana 23
Autor: Víctor Salgado Ferreiro
Bajo el rumor de las olas

Cerré la puerta sin hacer ruido y fui a acostar a los niños. Tras descalzarlos, trepamos por la popa de la vieja goleta. Los piratas yacían ebrios sobre cubierta. Escondidos debajo del aparejo, encendí una pequeña linterna. Mis dos pequeños grumetes me miraban temblorosos pero resueltos a recuperar nuestro barco y dar un escarmiento a aquellos malhechores. Súbitamente, se desató una tormenta y el navío encalló en el arrecife. Los grumetes alcanzaron la costa asidos a la botavara. Agotados, se durmieron entre las velas. Yo desperté bajo el rostro severo de una hermosa sirena. Su fingido enfado se disipó con mis besos. Escuchando el rumor de las olas, la acompañé hasta su lecho.
Autor: Eva Díaz Riobello
Leyenda urbana

Cerré la puerta sin hacer ruido y fui a acostar a los niños. Miré fijamente sus cinco caritas redondas, tan diferentes entre sí. Después, me acerqué a la habitación. Marga dormía, agotada tras nuestra última discusión. Las huellas de las lágrimas aún eran visibles en la penumbra del cuarto. Deseaba una hija, me había dicho durante la cena, estaba harta de vivir rodeada de hombres. Suspiré, y saqué mi viejo traje del armario. Había llegado a pensar que no volvería a necesitarlo. Me coloqué el pasamontañas y besé suavemente su rostro antes de salir. Esta vez escogí un vecindario aislado. Y un saco más pequeño.
Ganador del 17/03, semana 22
Autor: Jesús Esnaola Moraza
La mesilla

Nos revolvía el pelo con cara de contento pero aquella noche me hice a un lado y le ofrecí la mano, como los hombres. Si quería revolverles el pelo a Toni y a Clarita podía hacerlo pero yo había cumplido ya once años y, desde que murió papá, era el hombre de la casa. El tipo me miró a los ojos y me estrechó la mano. Lo acompañé a la salida y después me acerqué a la puerta entornada de la habitación de mamá y la vi semidesnuda, guardando unos billetes en la mesilla. Cerré la puerta sin hacer ruido y fui a acostar a los niños.
Finalistas del 17/3, semana 22
Autor: Jesús Arribas Navarro
Las dos fuentes

Nos revolvía el pelo con cara de contento.
—¡Lo conseguisteis, muchachos! —Dijo el guardián de las fuentes— Aquí, ante vuestros ojos están, la fuente de la juventud y de la sabiduría. Pero sólo podéis beber de una de ellas.
Yo, absorbido por el encanto mágico del saber, fui a parar de cabeza a la fuente de la sabiduría. No noté ningún efecto instantáneo. Sin embargo, mi amigo Marcos, que había ido a la de la juventud, cayó fulminado nada más tocar el agua.
Asombrosamente, hasta para escépticos, mi sabiduría ha aumentado escandalosamente desde aquel día. Y aunque hayan pasado ochenta años, sigo recordando a Marcos igual de joven.
Autor: Ana Sofía De Gregorio Moro
Sabiduría Infantil

Nos revolvía el pelo con cara de contento cada vez que revisaba nuestros deberes. Todos los domingos se repetía el mismo ritual, Manuel y yo hacíamos los ejercicios con papá y luego un dibujo para mamá. Aquella tarde decidimos que el tema sería "profesiones para papá". Mi hermano decidió que fuera pirata, así que lo dibujó con un garfio, melena y esa mirada que tenía algunas veces… Yo decidí que fuera astronauta y lo pinté en un cohete viajando hacia el espacio. Mamá miró los dibujos y nos besó. Papá desapareció aquella noche, mamá dice que se marchó al cielo. A mí me hubiera gustado verlo despegar...
Ganador del 10/03, semana 21
Autor: Andrea Alfaro De Julián
La prohibición

En la puerta había una gorra negra. Cada vez que había algo colgado, mi hermano y yo no podíamos entrar en casa. "Ni se os ocurra" había dicho mi madre.
Algunos días colgaban boinas, otros, gorros de trabajo o sombreros elegantes de colores oscuros, a veces, con una pluma... Mi hermano y yo los cogíamos y jugábamos simulando ser distintos personajes. Si oíamos pasos, los volvíamos a colgar en su sitio, porque después siempre salía un hombre que se ponía nuestro disfraz y nos revolvía el pelo con cara de contento.
Finalistas del 10/3, semana 21
Autor: Antonio Toribios
Abracadabra

En la puerta había una gorra negra colgada del perchero. La cogí para examinarla. Hice un gesto involuntario con la mano y de su interior salieron dos palomas. Asombrado, metí la mano y me encontré con el pelo suave de un conejo blanco. Se lo conté a mi esposa y se le ocurrió que un buen borgoña iría muy bien con el conejo. De postre le encargamos unos profiteroles. Por la mañana desayunamos en la cama: todo a capricho. Decidí dar un paseo para celebrar mi nueva vida. Hacía frío y me calé la gorra. Error fatal, esto está oscuro y no encuentro la salida.
Autor: Juan Reina Obrer
¿A qué jugamos?

En la puerta había una gorra negra y verde para después de la operación. Marcos tenía once años y un tumor en el cerebro; Javier nueve y apendicitis. Se conocieron en la habitación del hospital la tarde antes.
—¡Vaya potra! —dijo Javier—. Te harán fotos del cerebro como hacen en la tele. Ya no te podrán decir cabeza hueca.
—¡Y tú qué! —replicó Marcos—. Te van a dejar un palmo de cicatriz; luego irás diciendo que fue un navajazo.
Por la mañana se despertaron temprano. Para no aburrirse intercambiaron de todo: cuchicheos, risas, cromos de Pokemon y, un instante antes de entrar en el quirófano, las camas.

Ganadores y finalistas: febrero, 2009
Ganador del mes: Felipe Antonio Borrella
Ganador del 24/02, semana 20
Autor: Victoria Trigo Bello
El viejo del quiosco

La que siempre lucía antes de que los bombardeos acabasen con él era marrón. La que llevaba puesta cuando fue devorado por los cocodrilos era azul. La que había estrenado la víspera del incendio era roja. El viejo del quiosco embobaba a los críos del barrio con aquellas aventuras del héroe de la gorra, un personaje que se moría sólo de mentiras. El último día de curso fuimos a comprar refrescos, pero el quiosco estaba cerrado. En la puerta había una gorra negra.
Finalistas del 24/2, semana 20
Autor: M. Victoria Díez San Emeterio
Ahora vuelvo

La que siempre lucía antes de que los bombardeos acabasen con él. La había encontrado entre los antiguos objetos del desván. Estaba buscando ropa para disfrazar a mi hija y se me ocurrió mirar en aquél baúl. ¡Cuántos recuerdos! Mi abuelo, qué hombre más excepcional. Durante aquellos terribles años de guerra vivimos todos en su casa, en Dresde. Éramos nueve niños. Cuando sonaban las sirenas mi abuelo decía: "todos al sótano". Él era el último en entrar. Aquél día cuando iba a cerrar la trampilla nos dijo: "ahora vuelvo". Se le había olvidado la nariz de payaso con la que, allí abajo, nos hacía reír.
Autor: Paloma Casado Marco
La rosa

La que siempre lucía antes de que los bombardeos acabasen con él, ¿te acuerdas? Es ésta, ahora solo un marcapáginas seco. Aquella tarde entre los escombros, me pareció una mancha de sangre pero luego la toqué porque yo iba aturdida tocándolo todo, los cuerpos rotos, los trozos de las sillas donde nos sentábamos hasta que nos sacaban a bailar y estaba entera como un milagro porque su cuerpo quedó destrozado y la guardé en mi mano antes de desmayarme y despertar en el hospital y recordar que antes de morir él bailaba con otra mujer entre sus brazos.
Ganador del 17/02, semana 19
Autor: Felipe Antonio Borrella Vaquero
INJUSTIFICABLE ¿IRREMEDIABLE?

Él, lleno de ardor y desprecio, pensaba en el final. Llegó temprano a la Estación de Autobuses de Haifa. Optó por prescindir de la primera oración del día. A nadie debía convencer ya. Fue un creyente modélico mientras precisó ganarse la confianza de quienes pudieran proporcionarle los medios para su venganza, los mismos que utilizaban la religión para sus propios intereses. Se deleitó con la sonrisa del pequeño de aquella familia que esperaba junto a él. Ojalá subieran a su autobús, pensó. Sería reconfortante acabar sus días contemplando una sonrisa que le recordaba la de su hermano, la que siempre lucía antes de que los bombardeos acabasen con él.
Finalistas del 17/2, semana 19
Autor: Magdalena Valencia Uribe
Menudo zapatazo

Él, lleno de ardor y desprecio, pensaba en el final de sus zapatos favoritos. Llevaban diez años con él, los mismos que su mujer diciéndole que eran horribles. Ella los tiró por viejos. Él, enajenado fue a comprar otros. De camino a la tienda se preguntó por qué se casó con ella. Nunca la quiso. Además, desde su matrimonio nunca fue él mismo. Ya en el local, unos zapatos de charol negro con tacón alto le hicieron pensar en ella. Dudó. Finalmente los compró. Al llegar a casa, su mujer abrió la caja. Sollozó sorprendida: "gracias, son preciosos". Él, asiéndolos rió: "por fin llevaré unos zapatos que te gusten".
Autor: Amparo Morán Dorado
Escozor

Él, lleno de ardor y desprecio, pensaba en el final mientras afilaba el decimoquinto lapicero. Era la última de sus tardes de castigo en la biblioteca, y no conseguía sacarse de la cabeza las risas de sus compañeros, pero sobre todas le escocía la sonrisa de Mario, el delator, que se había chivado al maestro de que era él quien le ensalivaba la calva con sus pelotillas. Fue el aburrimiento mientras esperaba su turno para el confesionario lo que le hizo fijarse en el cuadro de San Sebastián. Mañana esperaría a Mario donde él sabía para hacerle sentir las quince saetas de grafito, una por cada tarde sin su amor.
Ganador del 10/02, semana 18
Autor: María Huertas Ruiz García


Salvo quizás por esa casi imperceptible gota de sangre seca, el traje había quedado impecable. Se sentía seguro, radiante. Se perfumó y se miró en el espejo por última vez. Tomó un taxi y, en pocos minutos, se encontraba en medio de una sofisticada fiesta. Con una copa de champagne en la mano, buscó un lugar estratégicamente discreto y se dispuso a mirar. Entonces... la vio... Elegante, morena, madura, con la mirada perdida. Sin dudarlo, se acercó a ella, y, con exquisita galantería, le pidió un baile, que aceptó encantada. Mientras bailaban, ella, bebida, hablaba, sonreía y se dejaba abrazar. Él, lleno de ardor y desprecio, pensaba en el final.
Finalistas del 10/2, semana 18
Autor: Mayte Martín Tejeda
Juguetes delicados

Salvo quizás, por esa casi imperceptible gota de sangre seca, que salía de su labio, el resto del pequeño luchador permanecía intacto. Lo saqué del terreno de juego y lo coloqué en la palma de mi mano para limpiar su diminuto rostro con mi pañuelo. Mi adversario, bastante contrariado, sacaba los restos de su guerrero del campo. Miré al hombrecillo extraterrestre sentado en mi mano. Parecía desolado. Y sentí, una vez más como si tuviese inteligencia y me quisiese decir algo. Como si fuese algo más que una insignificante criatura alienígena. Una más de las que el Mercader trae por docenas, cada vez que visita ese lejano mundo llamado Tierra.
Autor: Antonio Toribios
AZOGADOS

Salvo quizás, por esa casi imperceptible gota de sangre seca. Porque, por lo demás mi aspecto es impecable. Voy con corbata blanca, como era preceptivo; con mi frac, mi chistera y mis zapatos de charol bien relucientes. Me he lavado los dientes y llevo un pañuelo bien doblado en el bolsillo. Voy sobrio y sonrío a los extraños con comedimiento, pero con la suficiente calidez para no parecer muy envarado. No hablo de política ni de temas que puedan producir engorro en quien me escucha. Pero me miran mal y cuchichean. ¿Será acaso por esa tontería de que no aparece mi figura en los espejos?
Ganador del mes: Manuel Merenciano
Ganador del 27/01, semana 17
Autor: Christian Fernández Alonso
Botas de Montar

Llevabas muerta cinco días, Sandra. Los mismos que permanecí día y noche frente al portón del cuartel hasta que el Comandante Arenas por fin se dignó recibirme. Se mostró amable y comprensivo. Hasta me ofreció un café, o un vaso de agua o lo que yo quisiera. Me dijo que no tenía de qué preocuparme, que tu detención era pura cuestión de trámite. Cosas de jóvenes. Que sólo te harían unas preguntas por lo de la huelga y que pronto estarías en casa. Llevaba botas altas hasta debajo de la rodilla. Lustrosas, impecables. Salvo quizás, por esa casi imperceptible gota de sangre seca.
Finalistas del 27/1, semana 17
Autor: Ángela Martínez Duce
Un cuento

Llevabas muerta cinco días y yo seguía esperando. Te encontré tumbada en la cama. A tu lado la taza de café vacía con la medicina que yo misma te había preparado. Parecías la bella durmiente; al menos ya no llorabas. Me tumbé a tu lado y me dormí. Por la mañana desayuné y volví al colegio como si nada hubiera pasado. Hasta que la abuela llegó y lo fastidió todo. Comenzó a dar órdenes entre sollozos. Si no fuera por ella papá hubiera vuelto. Te habría dado un beso y habrías despertado.
Autor: Rocío Orovengua León
Los hijos

Llevabas muerta cinco días y ya habían desvalijado la casa. Vestidos de negro como cuervos hambrientos abrieron cajones, vaciaron armarios y reventaron cerraduras. Primero llegó María. Su marido, el funcionario, se sentó comigo mientras ella llenaba cajas de cartón. Mateo vino después. Por la ventana los vi a él y a su mujer cargar la furgoneta que habían alquilado. Enrique apareció el último. Entre él y su hijo Nacho consiguieron llevarse el reloj de pared al que dabas cuerda cada tarde. Todos preguntaron por tus joyas. Me encogí de hombros. Llevo cinco días recordándote, dormida y hermosa, como una diosa egipcia entre tus tesoros.
Ganador del 20/01, semana 16
Autor: Noelia Molanes Costa
PERDÓN TARDÍO

"Verdaderamente una delicia para los sentidos, hijo". Me dijiste mientras tu mano caía cálida sobre mi hombro, apretándolo suavemente. No hubo expresión de repugnancia en tu rostro. Tampoco te burlaste de mi aspecto. Ni siquiera te retocaste el carmín al probar el guiso. Estabas cambiada.
Me pediste permiso para ver a tu nieto y lo estrechaste contra tu regazo. Acunándolo, tierna, como la Luna, sentí que me desvanecía en un sueño recordando ese lejano vaivén de tus brazos. No hubo reproches. Sólo perdón y nostalgia.
Comimos. Reímos. Y te marchaste. Llevándote mi alma en tu sonrisa.
Después llegaron dos policías. Querían comunicármelo. Llevabas muerta cinco días.
Finalistas del 20/1, semana 16
Autor: Víctor Salgado Ferreiro
PUPILAS DE ABENUZ

Verdaderamente una delicia para los sentidos. Aprovechando un descuido del eunuco, profané el serrallo del sultán y, temerario, irrumpí en la estancia de "la favorita" seducido por sus trovas. Me sacaron los ojos por mirarme en sus pupilas de abenuz, y me cortaron las manos por posarlas sobre sus hombros de seda. Cercenaron mi nariz por respirar su aliento, y me arrancaron la lengua por beber de sus labios el elixir prohibido. Me han colgado por las orejas y agonizo entre cuervos, pero mi calvario se transforma en edén cuando la oigo cantar de nuevo. A pesar de la crueldad de los verdugos, volvería a hacerlo.
Autor: Miguel Ángel Gayo Sánchez
LAS GÍRGOLAS DE LA CONDESA

Verdaderamente una delicia para los sentidos aquella lasaña con gírgolas preparada por la condesa, mi ilustre suegra. Me casé con la mema de su hija buscando financiación para mis empresas, y aquí estaba yo, rebañando el plato y dejándome querer. ¡Estos nobles! Ni siquiera probaron bocado. El conde, la condesa, su hija...
¿Sospecharán algo? Alabé el gusto de la condesa en la elección de las gírgolas:
—Unas setas excelentes.
—El plato preferido de los condes. ¡Qué en paz descansen!
—¿Cómo?
Entonces sentí los primeros ardores, la asfixia, las palpitaciones...
—No se preocupe, sabremos cuidar de sus empresas. ¡Para algo fuimos los fieles guardeses de los condes!
Ganador del 13/01, semana 15
Autor: Manuel Merenciano
El sentido de la belleza

Al menos, para las mujeres, tiene mejor gusto. Siempre nos preocupamos por educarle el sentido de la belleza. De Platón a Schopenhauer, le inculcamos que no hay que mirar para comprender, sino para ver, que no hay que preocuparse por el hecho, sino contemplar la esencia. Pero nuestros esfuerzos resultaban baldíos. El primer animal que trajo a casa fue una boa constrictor. Luego se decantó por aquellos repugnantes escorpiones africanos. ¿Dónde vería el esplendor de la forma, la armonía, el orden? Hoy, al fin, ha empezado a demostrarnos su aprendizaje: la chica que ha enjaulado en el sótano es una rubia despampanante, verdaderamente una delicia para los sentidos.
Finalistas del 13/1, semana 15
Autor: Jordi Torres Zapata
Entrevista con el vampiro

Al menos, para las mujeres, tiene mejor gusto. La esposa del barón entra en el abigarrado despacho con un servicio de té. Es joven, pálida y hermosa. Al servirme, me roza delicadamente con sus dedos fríos. Mi anciano anfitrión rechaza la taza y se levanta: creo que la entrevista ha concluido. No importa, tengo material suficiente para mi artículo sobre los linajes más antiguos de Europa. Mientras recojo mis notas, la mujer ofrece mostrarme el resto del castillo. En el pueblo he oído cosas terribles acerca de la extraña longevidad del barón, confusas historias sobre desapariciones... Salgo tras ella sin poder reprimir un leve escalofrío en los huesos.
Autor: Elisa García García
EL AMOR ES CIEGO

Al menos, para las mujeres, tiene mejor gusto; es capaz de hacerlas hermosas aunque sean un coco. Y eso hizo con la mía, pero no fui conciente del cambio hasta que una mañana la sorprendí preparando las maletas.
—¿Te vas de viaje?— la pregunté extrañado.
No contestó. Entonces la vi como si fuera la primera vez. Estaba delgada y me pareció más alta; sus ojos brillaban como un estanque inundado de luz.
Arrastró las maletas hasta el ascensor. Me asomé a la ventana para verla salir. Allí estaba él, con su puro y su deportivo rojo. Y me pregunté que podía ver ella en aquel tipo.

Ganadores y finalistas: diciembre, 2008
Ganador del mes: Isabel González
Ganador del 30/12, semana 14
Autor: Noelia Molanes Costa
Gusto renovado

A ella, estaba claro, le gustaban los chicos malos y yo era el tipejo más lánguido y malhumorado de todos. Se casó conmigo pletórica, bella, angelical... Ella creía que podía cambiarme y yo desee que pudiese conseguirlo. Pero ni esa pueril esperanza ni mi torpe amor consiguieron esquivar la tristeza de nuestro matrimonio.
Y ahora la veo en el salón, tan radiante como siempre. Charla con otra bonita mujer. Acaricia su alianza y desea desgastarla, que desaparezcan estos años, mi amargura, el dolor. Coquetea, acomplejada, apenas recuerda cómo se hace. No sabe que la observo desde lejos, todavía orgulloso: al menos, para las mujeres, tiene mejor gusto.
Finalistas del 30/12, semana 14
Autor: Agustín Martínez Valderrama
Gatos por la ventana.

A ella, estaba claro, le gustaban los chicos malos que le tocaban el culo, escribían poemas de amor y tiraban gatos por la ventana. Aunque ahora es una musa célebre y procura guardar las apariencias. Viste en boutiques. Veranea en Saint-Tropez. Y bebe champán francés. Siempre fue muy coqueta, caprichosa y ligera de cascos. Sin embargo, desde que inspira best-sellers apenas frecuenta los cabarets. Y no se acuesta con poetas. Conmigo suele hacer una excepción. Le divierte recordar viejos tiempos. Luego, desaparece. Y me deja su ausencia y la nevera vacías. Yo, mientras espero que vuelva, sigo tirando gatos por la ventana. Pero ya nunca caen de pie.
Autor: Víctor Manuel Salgado Ferreiro
muy malos

A ella, estaba claro, le gustaban los chicos malos. Sin embargo, subió al altar de la mano de un buen chico. Investigador de prestigio y, como no, heredero único del emporio farmacéutico de su familia. Mientras su marido se encerraba en el laboratorio absorto en sus estudios sobre el genoma humano, ella ejercía de perfecta anfitriona de los becarios que ayudaban a su esposo. Tras una agotadora jornada entre tubos de ensayo y microscopios, los jóvenes científicos se entregaban sin recatos a los cuidados de tan ilustre dama. Dos años después de su boda, ella murió tras parir una extraña criatura que recibió el nombre de "experimento fallido".
Ganador del 23/12, semana 13
Autor: Isabel González González
Dos mil páginas de amor

Ninguno terminamos Derecho. Pero es que nosotros no perseguíamos justicia sino las piernas de Marina. Juan se sentó en la última fila y yo, en la primera. Mientras él procuraba meterle mano, yo prestaba a Marina mis apuntes. La noche que los vi besándose, no pude soportarlo más y todo el peso del Derecho Romano cayó sobre el cráneo de Juan repetidas veces. Nadie quiso defenderme hasta que una mañana se abrió la puerta de mi celda. No necesité levantar la cabeza para reconocer esas piernas. A ella, estaba claro, le gustaban los chicos malos.
Finalistas del 23/12, semana 13
Autor: Rafael Muñoz García
Un abogado para Burguillo

Ninguno terminamos Derecho. Yo era el tercero que el Ayuntamiento de Burguillo enviaba a la capital a estudiar. Los dos primeros habían vuelto al verano siguiente ojerosos, pálidos y avergonzados por rotundos suspensos. Recuerdo el discurso del alcalde D. Tomás al subir al autobús, la llegada a la pensión de Doña Lola, hermana del alcalde, que emigró a Madrid en los setenta, pero sobre todo recuerdo la primera noche en la pensión, los pasos en la oscuridad y la voz socarrona de Ana, la sobrina de la dueña, mientras se metía en mi cama: ¿Tú eres el nuevo zagal de Burguillo, no?
Autor: Manuel Sánchez Vicente
BENEFICIOS PENITENCIARIOS

Ninguno terminamos Derecho en aquella cárcel, las asignaturas de Penal nos recordaban demasiado nuestra condición de presos. Algunos sacaron carreras como Medicina o Ingeniería para obtener beneficios penitenciarios. Cuando las terminaban, se paseaban por el patio mirándonos por encima del hombro. Si obteníamos una licenciatura nos rebajaban cinco años de condena, por una diplomatura nos daban tres y si sacábamos el Bachillerato nos regalaban un año. La Formación Profesional, tan denostada, sólo nos proporcionaba cinco meses. Yo me apunté a tornero fresador. No tengo carrera, pero al menos aprendí a hacer agujeros. Al final fui el que más años consiguió.
Ganador del 16/12, semana 12
Autor: Victoria Trigo Bello
FIN DE FIESTA

"Si no tuvo usted infancia, oposite para registrador. Queda visto para sentencia". Nos moríamos de risa cuando Damián se ponía la toga de su padre para escenificar tontadas así, que cerraba con un golpe de zapato sobre la tabla de cortar embutido. Siempre que se quedaba solo nos invitaba a merendar. En su casa había tocadiscos, tabaco rubio y whisky de marca. Un día, en plena actuación con la toga mientras las chicas gritaban "¡protesto, protesto!" de pie en la mesa y el sofá, llegó su padre. Aquella bofetada fue un latigazo para todos. Ninguno terminamos Derecho.
Finalistas del 16/12, semana 12
Autor: David Botija Ibáñez
A veces duele, la Verdad.

—Si no tuvo usted infancia, oposite para registrador.
Me quedé mirándole, incapaz de responder, sintiendo arder mis mejillas. Le devolví la pelota a su lloroso hijo, le pedí disculpas y recogí del barro mis libros y mis gafas rotas. Cuando volví a levantar la cabeza, pude ver cómo se alejaban de espaldas a mí, cogidos de la mano. Entonces, llamé a mi ex-mujer.
Autor: Luis Moranta Jaume
El prófugo

Si no tuvo usted infancia, oposite para registrador. Esas fueron sus últimas palabras antes de que mi dedo apretara el gatillo. Hay gente con mala suerte, que dice frases inoportunas en momentos inadecuados.
Cuando acabas de salir a duras penas del desierto de Atacama lo que menos deseas es que el encargado de un destartalado bar te sirva, para provocar las risas de los chiquillos, un botellín de Tabasco, mientras acompaña la broma con frasecitas irónicas.
No tuve infancia… No tuve… Es cierto. Por eso acabé en el penal de Tagualpa, a bastantes leguas de donde ahora brota sangre de la frente de un deslenguado ¿o es Tabasco?
Ganador del 9/12, semana 11
Autor: Valentín Varillas Fernández
Cosas de mayores.

—No consigo recordar qué es un "hada", no.
—De acuerdo. Siguiente pregunta: Tararee reconociblemente la sintonía de Pipi Calzaslargas (la de la serie, por supuesto).
—¿De quién?, pero bueno, esto es inaudito...
—De momento, no va muy bien la cosa para usted, para qué le voy a engañar: ¿De quién es propiedad Pikachu? ¿A qué saben los mocos?
—Pero, ¡qué clase de preguntas son éstas para una oposición seria! ¿Cómo puede un juez de renombre como usted plantearme semejante tomadura de pelo?
—Oiga, oiga, que yo sepa, nadie le ha obligado a opositar para juez de menores... Si no tuvo usted infancia, oposite para registrador.
Finalistas del 9/12, semana 11
Autor: María Montserrat Burón
olvido fatal

No consigo recordar qué es un "hada". Sin embargo, estoy seguro de que se mencionaba. Me tiene intranquilo desde ayer, pero ya está todo preparado. Es mi primera vez. No consigo quitármelo de la cabeza. Creo que se refería a cubrir o cerrar algo. Tendría que haberlo repasado. Inicio el proceso. Hace 20 minutos ha comenzado y, hasta ahora, parece que todo va bien. Se han empezado a oír gritos. No sé que ocurre. Estamos muy abajo. Me vuelvo, y, mientras en la cabina del submarino entra una tromba de agua, he recordado con toda claridad: "hada", en euskera, es escotilla.
Autor: Raquel Míguez Parada
DESMEMORIADA

No consigo recordar qué es un hada.
—Son bonitas...
—Son pequeñas...
—Conceden deseos... ¡Venga, te tienes que acordar de eso!
Me rasco la cabeza:
—Pequeñas... bonitas... ¡Ahí! —señalo— ¡Ahí hay un hada!
—¡No! —contestan—. Eso es una mariposa. Entonces, cuchichean:
—Te dije que no le dieras fuerte.
—Si no le doy, se nos escapa.
—¿Y de qué nos sirve así, sin memoria?
Hablan como si yo no estuviera y hago como que no les oigo. Pero estoy harta de estos duendes y de sus preguntas. Me están entrando unas ganas locas de convertirlos en polillas.

Ganadores y finalistas: noviembre, 2008
Ganador del mes: Jorge Daniel Romero
Ganador del 25/11, semana 10
Autor: Jorge Daniel Romero Castillo
“Alas de Mariposa”

Mientras me abalanzo sobre ella, pienso en un sobresaliente. En Ciencias nos encargaron capturar una mariposa. Cierro ambas manos. Noto las cosquillas de sus alas, mientras golpea aquí y allá buscando una salida. Es enorme, con unos colores preciosos, por lo que siento que ese sobresaliente está asegurado. Clavo el alfiler con cuidado de no estropear sus alas. Al enseñársela a la profesora, con los ojos muy abiertos y una expresión de repugnancia, retrocede pronunciando la misma palabra continuamente. Y aunque estoy seguro de saberme todas las especies de memoria y de haber repasado varias veces el temario, no consigo recordar qué es un "hada".
Finalistas del 25/11, semana 10
Autor: Marta Currás Martínez
Una mala noche

Mientras me abalanzo sobre ella, me mira a los ojos y puedo ver la sombra de una sonrisa atravesando fugazmente su cara. Todo está perdido. Asesta un golpe certero a la boca de mi estómago y sale huyendo, dejándome doblado y sin resuello. Frustrado, corro a refugiarme entre las sombras. Me hago viejo, y esa es la peor maldición para los de mi especie. Al otro lado de la calle, veo a un vagabundo preparándose para el frío nocturno; me paso la lengua por los colmillos desgastados y cruzo la carretera envuelto en mi capa. Hoy no pienso ser el hazmerreír de la cripta.
Autor: Ángeles Díaz Sánchez
La sempiterna lucha

Mientras me abalanzo sobre ella, despliego mis tentáculos y rodeo su cuerpo lábil y reseco. Comprimo con fuerza, aumentando la intensidad del abrazo con cada bombeo de su corazón. Abre los ojos asustada. Sus pupilas se dilatan y se quedan fijas mirándome. En ellas siempre se refleja lo mismo; primero la sorpresa, luego el desconcierto y por último la resignación. Aprieto un poco más hasta que su respiración se hace débil e irregular. Por fin, un sonido gutural exhala de su garganta. Alguien grita: ¡Mamá! ¡Enfermera, corra, deprisa, mi madre! Aflojo la presión. Muy lentamente me levanto, recojo la guadaña y me voy.
Ganador del 18/11, semana 9
Autor: Mario González Gómez
Ella me corroe.

Ahora sólo se alimenta de ricachones, la muy víbora; aunque en tiempos tuvo que nutrirse de la basura del extrarradio, de desperdicios como yo. Pero nunca la he olvidado, eso es algo con lo que seguro que no cuenta. Desde hace años, desde que me dejó, la sigo; la observo, oculto en las sombras, con el ansia y los celos comiéndome las entrañas. La he visto entrar acompañada en cientos de hoteles, decenas de casas; y la he visto salir, siempre sola. Como ella me dejó. Pero hoy todo se acaba. Su vida. Mi obsesión. Ahí sale. La navaja tiembla en mi mano, mientras me abalanzo sobre ella.
Finalistas del 18/11, semana 9
Autor: Jorge Daniel Romero Castillo
\"As Time Goes By\"

Ahora sólo se alimenta de ricachones, la muy víbora. Veinte años atrás, éramos dos jóvenes que sólo se tenían el uno al otro. Lo más valioso que yo poseía era el reloj de mi padre, y ella un vestido de seda de su madre. Que nunca se ponía por miedo a estropearlo. Ahora, es una nueva rica casada por tercera vez. Los fallecimientos de sus anteriores esposos debieron alertar al tercero, pero casi parece pedirlo a gritos. Cuando muera, ella heredará setecientos millones de euros, más otros tantos en bienes gananciales. Más del doble que de los anteriores. Y pensar que a mí me mató sólo por aquel reloj.
Autor: Juan García Novoa
Amanecerá

Ahora solo se alimenta de ricachones, la muy víbora. La conocí el quince de agosto. Todo el pueblo estaba en la plaza, bailando y bebiendo. Se acercó, le ofrecí un cigarrillo y cuando nos dimos cuenta había llegado el otoño. Sin salir de la cama de día. De fiesta en fiesta de noche. “Me voy”, dijo mirándome a los ojos el día de los difuntos. Era la historia de mi vida: una chica, amor, sexo, un mordisco. Y luego se marchaba, dejando roto mi corazón muerto. Muchas veces pienso en no ocultarme más, y dejar que el sol acabe conmigo.
Ganador del 11/11, semana 8
Autor: Manuel Sánchez Vicente
EL DOMADOR

La serpiente me quedó más gorda de lo previsto después de servirle como aperitivo unos tigres de bengala, así que tuve que imponerle un régimen a base de payasos, pero el maquillaje le sentaba fatal y los regurgitaba. Opté por darle de comer trapecistas, ricos en proteínas y cero en grasas. Una vez al mes le permitía un banquete de elefantes o rinocerontes, aunque los hipopótamos los tenía prohibidos en su tabla de calorías. Se le quedó un tipín tan fino que mudó de piel, me abandonó y se hizo actriz. Nunca pude domarla del todo. Ahora sólo se alimenta de ricachones, la muy víbora.
Finalistas del 11/11, semana 8
Autor: Victoria Trigo Bello
Dejadme solo

La serpiente me quedó más gorda de lo previsto. Desde que comencé, aquello me resultó imposible. El maestro me dio un regletazo que me hizo soltar la tiza. "Es usted un zoquete... ¡no sabe ni copiar la serpiente del manual...! Y le voy a suspender también por embustero, porque esas láminas que ha presentado no las ha podido hacer usted". Los chicos se reían y yo volví a mi sitio avergonzado. ¡Claro que yo sabía dibujar serpientes y lo que fuera! Y además con acuarelas, plumilla y tinta china. Yo dibujaba muy bien, pero tenía que estar solo, para que no me riñeran por utilizar la mano izquierda.
Finalistas del 11/11, semana 8
Autor: Carmen Hita Iglesias
La clase de dibujo

La serpiente me quedó más gorda de lo previsto y esto pareció preocupar a mi profesora. Un rato más tarde me pidió que pintara un árbol y yo pinté uno pequeño de ramas delgadas, con sus hojas caídas al suelo. A continuación la profesora me dijo que pintara una casa y yo la pinté sin tejado y con sus ventanas rotas. Finalmente me pidió que dibujara a mi familia y yo dibujé al bebé llorando y a mamá. ¿Papá? Sí que tengo profesora, pero mi serpiente tenía hambre y se lo ha comido. Cerré el cuaderno, sonreí a la maestra y salí a jugar al patio.

Ganadores y finalistas: octubre, 2008
Ganador del mes: Álvaro Estallo
Ganador del 28/10, semana 7
Autor: Isabel González González
La dichosa abuelita

No les digo por dónde saqué a la abuelita porque seguro que no reeditarán el cuento. Y si no lo reeditan, me muero. De sobra conocen ustedes la precaria existencia de los escritores. Yo ya había dispuesto el paraíso, la manzana, etc., cuando de repente, tras unos arbustos, descubrí a la dichosa abuelita. Allí estaba, tejiendo y mirando por encima de sus gafas para controlar cada movimiento de la pareja. ¿Se imaginan si llega a entrar en acción? No les digo por dónde la saqué del versículo. Pero sí, que la serpiente me quedó más gorda de lo previsto.
Finalistas del 28/10, semana 7
Autor: Mercedes Palaín Díaz
A la atención del comisario

No les digo por dónde saqué a la abuelita porque seguro que no reeditarán el cuento, les adelanto que desde luego no hay un final feliz. La escondí en el sótano. La até a una silla y después la amordacé. Jugábamos a indios y vaqueros, ella era mi rehén. La rocié de gasolina y encendí una cerilla. No quería que sufriese, solo jugábamos. Mi madre gritó desde arriba: —Miguel sube ahora mismo. ¿Dónde esta tu abuela? El grito me asustó. Tiré la cerilla al suelo y subí corriendo las escaleras. Pero no voy a decir cómo saqué a la abuela de allí. Solo diré que rompí la hucha y compré un aspirador.
Autor: Jesús Ignacio Pérez de Miguel
No les digo por dónde saqué a la abuelita porque seguro que no reeditarán el cuento

No les digo por dónde saqué a la abuelita porque seguro que no reeditarán el cuento ese de la justicia. Pero por si acaso, recuerdo que nuestras vacas pacían su hambre en las cunetas, que vestíamos pantalones con un tirante cruzado y que nuestra casa tenía sólo una bombilla. También recuerdo que éramos muchos hermanos y que a padre le mataron porque era de UGT y su mujer era muy guapa. Luego, un cobarde nos quemó la casa y tuvimos que sacar a la abuelita por el payo. La anciana se murió en la huerta viendo como ardía la casa de su hijo muerto. Ahora lo cuentas y no te creen, ¿verdad? Parece increíble.
Ganador del 21/10, semana 6
Autor: Álvaro Estallo Gavín
Las verdades del lobo

La mujer que había dentro de mí se me estaba indigestando. Y presten atención porque esta parte del cuento la desconocen. Me metí los dedos hasta la campanilla tratando infructuosamente de vomitar a la abuelita. En realidad, ni siquiera tenía hambre. Pero Caperucita llegó de repente, y para disimular tuve que arroparme en la cama con ese gorrito horrible con el que me han dibujado tantas veces. El resto, todo invención de la niña. Sí, lógicamente me reconoció, pero ni cazador ni leches. Ella salió pitando con sus pasteles, y yo no les digo por donde saqué a la abuelita porque seguro que no reeditarán el cuento.
Finalistas del 21/10, semana 6
Autor: VICTORIA TRIGO BELLO
CANTORES A SU AIRE

La mujer que había dentro de mí los días festivos era Montserrat Caballé y mi vecino era Plácido Domingo. Al tender la ropa cantábamos romanzas y las carruchas hacían de orquesta. Entre semana, yo era Lola Flores y mi vecino Manolo Escobar. Se nos daba bien el flamenco y al terminar soltábamos un olé con las pinzas como castañuelas. Desde hace una semana, la mujer que hay dentro de mí es Elvira Pérez, como rezan mis documentos y mi vecino es Arturo García, como pone en su buzón. No cantamos en los tendedores, hemos engrasado las carruchas y sólo nos decimos adiós. Es muy triste la cordura.
Autor: Juana Cortés Amunárriz


La mujer que había dentro de mí decía cosas. Su voz me irritaba, me sacaba de quicio, pero era incansable. Ese niño te joderá la vida, me susurraba. Eres tú quien me amargas, me defendía yo. Sabes que desde que llegó el mocoso, él te ignora. Ya no te toca. Tus pechos vacíos. Tu vagina sedienta. Volcaba en mi cabeza su veneno mientras bañaba al niño, mi mano sujetando su nuca para mantener la cabecita fuera del agua. Sería tan fácil… ¡He dicho que te calles! Y yo seguía enjabonando su pequeño cuerpo, una noche más. Una noche más.
Ganador del 14/10, semana 5
Autor: Beatriz Alonso Aranzabal


Algún día se enterarían de quién era el que movía el espejito, el cepillo de plata y la polvera dorada, pero aún tenían que pasar algunos años. Y, mientras, mi abuela seguiría lamentando que los duendes, o los ratones, descolocasen cada noche su tocador. Mi madre seguiría atosigando a mi padre para que ingresara en una residencia a su señora madre, que daba ya demasiadas muestras de senilidad. Y yo, el hombrecito de la casa, seguiría esperando cada noche a que todos estuviesen dormidos para entrar en la alcoba de la abuela, y jugar a ser la mujer que había dentro de mí.
Finalistas del 14/10, semana 5
Autor: Felipe Antonio Borrella Vaquero
PLAN BETA

Algún día se enterarían de quién era el que movía el espejito. Y entonces ni Zeus me salvaría de la furia de los troyanos. La recompensa, sin duda, compensaba el riesgo. ¿Quién descartaría la traición cuando a cambio podría obtener la soberanía sobre todos los futuros territorios conquistados al este de Lidia? Sin embargo, me era imposible entender la actitud de estos aqueos. Yo aquí, jugándomela con las señales en los momentos de mayor vulnerabilidad, y ellos preocupados en hacer regalitos. ¿Cuándo se ha visto una guerra así? Decidido, hacia el ocaso les quemo el caballo.
Autor: Víctor Salgado Ferreiro
TRAPALÍN

Algún día se enterarían de quién era el que movía el espejito. Era nuestro juego preferido. La abuela me perseguía alborozada mientras yo escondía el espejo. "¡Devuélveme el espejo, trapalín!". Siempre estaba alegre, aunque dicen que murió de pena. Mis padres vendieron el viejo caserón familiar. Muchas familias lo han habitado desde entonces, pero a ninguna le gustaba jugar con el espejo. Gritaban histéricos al encontrarlo bajo las almohadas o entre las conservas de la despensa. Echo de menos a la abuela. Ella no se enfadó conmigo cuando caí rodando por la escalera y se rompió el espejo. Busco su sonrisa en el cristal quebrado, y sólo encuentro una mueca sombría.

Ganadores y finalistas: septiembre, 2008
Ganador del mes: José Delclaux
Ganador del 30/09, semana 4
Autor: José Delclaux Abad
Los hilos

Los niños jugaban a atrapar la luz, dejándome de lado como siempre, agarrado a mis zapatillas negras. Qué contentos se les veía persiguiendo el reflejo por la pared. A veces de casualidad se fijaban en mí, y yo me apresuraba en esconder mi joya tras la espalda, y les observaba muy serio mientras se burlaban. Gafitas tontorrón tiene cara de melón. Pero pronto me olvidaban y regresaban a su juego, que al acercarse el final del recreo se volvía más exigente. Arriba de un salto, a pillarlo, venga. Y de nuevo abajo, chavales, de rodillas. Algún día se enterarían de quién era el que movía el espejito.
Finalistas del 30/09, semana 4
Autor: Isabel de Miquel Serra
EN EL GARAJE

Los niños jugaban a atrapar la luz. La linterna de Fo dibujaba arabescos sobre la pared desnuda, Berta daba saltitos para capturarlos. Agarré a Lucas de la mano para que no fuera tras sus hermanos. Hacía frío en el garaje, pero los niños estaban demasiado emocionados para notarlo. Me pareció que su alegría era forzada. O tal vez no. ¿Qué sabían ellos? Abrí la portezuela del coche y les dije que entraran. Fo contestó que tenía deberes. Berta y Lucas miraban sin entender. Giré la llave de contacto, pero cuando Lucas apoyó la cabeza en mi regazo me eché a llorar.
Autor: Antonio Toribios
LA SIESTA DEL POETA

Los niños jugaban a atrapar la luz. Hacían cestillas con las manos, la aventaban, levantaban efímeras empalizadas, pero ella se les escabullía entre los dedos con astucias de minúscula alimaña. Los chiquillos se empujaban y reían con la fiereza dichosa de los cachorros sanos. La luz volvía a su ser y les embromaba fingiendo una quietud de eras. Los niños, cansados, salieron al jardín y quedé solo en la penumbra de la galería. El haz brillante partía de una rendija y moría a mis pies. En el charco de luz naufragaron de pronto mis buenos propósitos. Supe entonces que tarde o temprano volvería a matar.
Ganador del 23/09, semana 3
Autor: Isabel González González
Hora de jugar

Y se vistieron para la misa de doce. Jadeantes y risueños después de tanto jugar. Ella se puso una falda plisada y él se sentó sobre el balón para anudarse los zapatos. En un rincón quedaron arrumbadas las cometas y las caracolas. Pero al fondo, todavía se escuchaba el rugido de los tigres. Las peleas de los unicornios. El batir de unas alas enormes como aeroplanos. Ya se disponían a salir cuando un rayo de sol penetró por la ventana. Miles de partículas danzaron en su haz. "¿A que no las pillas?", propuso él. Y mientras las campanas sonaban, los niños jugaban a atrapar la luz.
Finalistas del 23/09, semana 3, que también participarán en la final mensual del día 7
Autor: Agustín Martínez Valderrama
Ropa de domingo

Y se vistieron para la misa de 12 confiando en que el engaño surgiera efecto. Todo comenzó cuando vieron caer las primeras bombas y oyeron el eco cercano de las detonaciones. Entonces el capitán ordenó reconstruir la iglesia, retirar la bandera tricolor y quemar los uniformes. También escondieron las armas. Y registraron una a una todas las casas hasta encontrar ropa de domingo. Entre los escombros de la sacristía hallaron una sotana, algunos cancioneros y una vieja biblia. Después echaron a suertes quien haría de cura. Nada más entrar en la iglesia, escucharon llegar a los blindados. Asustados, esperaron la señal antes de empezar a cantar el padrenuestro.
Autor: María José García Barrio
El Domingo toca misa

Y se vistieron para la misa de 12, con el ritual de siempre. La sacristía tiene olor a rancio, la casulla reposa inmaculada sobre la vieja silla de madera oscura. El monaguillo, de apariencia frágil y mirada triste, espera pacientemente a que el señor párroco se la ponga, para colocarle los pliegues y las puntillas de forma primorosa, Don Fulgencio es muy exigente. Él hace tiempo que esta preparado, cada Domingo consigue hacerlo antes. Mientras los feligreses saludan al cura, corre a enjuagarse la boca. A Don Fulgencio no le gusta que lo haga, pero no se acostumbra al sabor.
Ganador del 16/09, semana 2
Autor: Carmen Molina de la Torre
Misa de 12

Cuando el alcalde se acercó al cañón, supimos que deberíamos convocar elecciones. No era la primera vez que amenazaba con derruir el antiguo campanario. Gruesos lagrimones resbalaban por sus mejillas y paraban en su inmensa barriga, "Maruja, baja" —sollozaba— "Maruja, por dios, sal". La mujer lo miró a través del portillo, se cerró la bata y se volvió al capellán. "Dame un beso". Cerró el enorme portón detrás de sí y se acercó despacio a su marido, "deja eso, cariño, que te vas a hacer daño", secándole las lágrimas lo tranquilizó con suaves palabras de amor, fueron a casa, donde desayunaron juntos, y se vistieron para la misa de 12.
Finalistas del 16/09, semana 2
Autor: Lourdes Aso Torralba
Leyenda

Cuando el alcalde se acercó al cañón, supimos que deberíamos convocar elecciones. Estaba a punto de comprobar que dentro, había estado viviendo en silencio, alimentándose del óxido de la forjadura, una criatura capaz de acabar con todos nosotros. Al menos, eso decía la leyenda desde que se abandonara el castillo a su suerte y al cañón no se acercara ni el mismísimo Dios. El alcalde rió antes de meter la mano. Notó un frío extraño en la punta del dedo meñique. Lo vio convertido en oro. Lejos de extrañarse, continuo un brazo, el otro… No abandonó. Valoró el agujero de las partidas presupuestarias. Nosotros y el nuevo alcalde se lo agradecimos.
Autor: Carlos Burillo Mellado
Alegría

Cuando el alcalde se acercó al cañón, supimos que deberíamos convocar elecciones. Su mano se acercaba peligrosamente a la anilla del estopín, y el arma apuntaba temerariamente hacia la multitud congregada en la plaza. Las caras de pánico de los que nos encontrábamos más cerca competían con los rostros fanáticos de los que se agolpaban más atrás. Como en toda revuelta, los menos exaltados saltaríamos los primeros por los aires. El ensordecedor estruendo dio paso a la fiesta mayor y el disparo llenó la plaza con el confeti lanzado por la artillería, fue su último mandato pero esta vez la puesta en escena había sido exquisita.
Ganador del 09/09, semana 1
Autor: Adolfo Sanz Anchelergues


El serenatero gustaba de enseñar equilibrios a las cabras. El boticario prefería el trapecio para sus piruetas mientras el tendero sacaba conejos de la chistera. Todos los trastos del circo aparecieron, una mañana, desperdigados por la Plaza Mayor. El cartel, con sus leones, sus payasos y su espectacular hombre bala, estaba en el centro. Pero no había rastro de los artistas. Con mucha cautela, poco a poco, aprendimos a manejar esos aparatos. Fuimos mejorando. Pero cuando el alcalde se acercó al cañón, supimos que deberíamos convocar elecciones.
Finalistas del 09/09, semana 1
Autor: Margarita Sierra Mejias


El serenatero gustaba de enseñar equilibrios a las cabras. Nos llevaba por los barrios y los niños disfrutaban mucho. A mis hermanas les gustaba, pero yo sabía que existía otra vida desde que oí aquel refrán del monte y la cabra. Decidí escaparme, pero no lo encontré. Quise volver empujada por el hambre, pero no lo conseguí, hasta que un muchacho muy amable se hizo cargo de mí y me llevó a una casa donde había muchos como él, con la camisa desabrochada y un gorro de dos picos, y gritó: "¡Traigo mascota de repuesto!". Desde entonces desfilo por la Castellana y me aplaude hasta el rey.
Autor: Ángela Torrijo Arce


El serenatero gustaba de enseñar equilibrios a las cabras. Las entrenaba en el patio de su casa. Una pata arriba, otra más. Levanta la cabeza, bonita. Da la vuelta entera, Lunera, guapa. Su mujer lo miraba desde la cocina. El amplio ventanal desvencijado daba al espectáculo por el que luego cobraba. Al rato entraba, y con un gruñido pedía la comida, que engullía haciendo ruido. Dejaba algo del segundo plato y, sin mirarla, escupía algún improperio. Luego salía hacia la calle, y con sólo un dulce silbido, conseguía que Lunera y Blanquita se pusieran en marcha.

 
 
 
   

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