El buen elemento imposible o la justificación de la fantasía

La principal diferencia que existe en literatura entre el realismo y los géneros de lo imposible (fantasía y ciencia ficción principalmente) es que entre los primeros y los segundos existe al menos un elemento imposible que rompe con lo que comúnmente conocemos como realidad. Puede ser un elemento imposible de origen sobrenatural (por ejemplo un dragón o un fantasma) o de origen racional (una máquina del tiempo o una sociedad distópica). El caso es que ese elemento imposible romperá alguna norma física o social que es imposible que se dé o haya dado en nuestro mundo conocido.

En función del origen del elemento imposible y de sus efectos sobre los lectores, podremos clasificar los diferentes subgéneros de la fantasía y la ciencia ficción. Sin embargo no es de eso de lo que os quiero hablar hoy.  Lo recalco simplemente para que podáis apreciar la importancia que ese elemento tiene para la historia y el especial cuidado que, como escritores, tenemos que prestarle.

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Elementos para crear ambientaciones fantásticas o de ciencia ficción

Como ya sabéis, la ambientación es uno de los trabajos más importantes del escritor de literatura fantástica o de ciencia ficción. De una buena ambientación dependerá, en gran medida, que el lector se sumerja en la historia y se crea que lo que allí sucede; es decir, se crea el elemento imposible.

Hay una serie de elementos, herramientas podríamos llamarlas, que el escritor tiene a su disposición para que la tarea de ambientar sea lo más sencilla posible y el lector sepa siempre dónde y cuándo se encuentran los personajes.

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La mirada de la fantasía

POR INÉS ARIAS DE REYNA

La mirada del escritor es una de las cualidades que todo autor debe cultivar. Pero ¿es distinta la mirada del escritor de fantasía?

Es natural que nos preguntemos si hay diferencias, si uno tiene que ver a su alrededor elfos, robots o monstruos informes para llegar a ser un buen escritor de literatura fantástica.

En realidad, la esencia es la misma para todos los autores, escriban en el género que escriban. Hemos de buscar el detalle de nuestro entorno. Hemos de intentar ver lo que nos rodea con ojos nuevos, como los de Adán o los de Eva. Hemos de ser turistas de la ciudad en la que vivimos.

Pero con una pequeña diferencia. Si queremos escribir fantasía, habremos de darle la vuelta a las cosas, a la realidad misma: hemos de cruzar al otro lado del espejo.

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Ventajas y desventajas de leer el mismo género que escribes

¿Debo leer únicamente libros relacionados, o del mismo género, que al que se adscribe lo que estoy escribiendo en este momento? Es decir: ¿si escribo fantasía debo leer solo fantasía?, ¿o terror?, ¿o realismo? A priori, puede parecer que esta pregunta es sencilla de responder, o incluso simple o banal, pero no lo es en absoluto. Yo mismo me encuentro siempre ante esta disyuntiva a la hora de seleccionar lecturas mientras desarrollo un proyecto narrativo. Quizás no todos os lo planteéis y ahora mismo estéis pensando en abandonar el blog como locos, pero correré el riesgo.

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Los nombres de los personajes en fantasía

El otro día, leyendo este artículo de Chiki Fabregat sobre la importancia del nombre de los personajes, recordé algo que siempre digo a mis alumnos en las primeras clases y que espero que poco a poco vaya cambiando con el tiempo. Y es que hay una tendencia a pensar que los nombres raros o exóticos, totalmente impronunciables o en otro idioma pueden valer para nombrar a nuestros personajes, pero no así los nombres en castellano o que suenen a nuestra lengua. ¿Por qué un mago puede llamarse Harry Potter y no Juan Alfaro?

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