La regla de los tres objetos para describir un personaje

Hay muchas técnicas y consejos para crear buenos personajes que funcionan estupendamente, pero todos ellos, o casi todos, pueden completarse con esta regla que me gustaría compartir con vosotros hoy. Algunos quizás la conozcáis. Se trata de la regla de los tres objetos.

Es una regla que yo conozco gracias a Inés Arias de Reyna, la que fuera mi profesora y que hoy en día es mi compañera en las clases del Itinerario de literatura fantástica, ciencia ficción y terror en Escuela de Escritores, por lo que, si os funciona, el mérito es totalmente suyo.

Lo primero, antes incluso de entrar dentro de la regla de los tres objetos, es advertir que esta técnica no es una técnica única de creación de personajes. Tal y como he comentado al comienzo, se trata más bien de un complemento a cualquier otra técnica que empleéis usualmente para crearlos y que os terminará de redondear y dar profundidad al personaje. Yo, por ejemplo, suelo incluir esta regla como un apartado de la ficha de personaje que relleno solo para los principales y los secundarios. A los terciarios les dedico mucho menos tiempo y profundidad.

Voy a acercarme a esta regla a través de algunas preguntas: ¿qué es la regla de los tres objetos?, ¿para qué sirve la regla de los tres objetos? Y ¿debo emplear siempre que cree personajes la regla de los tres objetos?

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Tu ambientación medieval no tiene por qué mostrar discriminación

Hoy me gustaría hablaros de las ambientaciones y de hasta qué punto pueden constreñirnos a la hora de crear una sociedad o un mundo.

Muchos autores de fantasía piensan que por el hecho de tener una ambientación medieval, están en la obligación de reflejar fielmente todos los comportamientos sociales que se presuponen a esa época, cuando no tiene que ser así.

Antes de aclarar eso, me gustaría precisar lo que yo entiendo por ambientaciones y a qué me refiero cuando hablo de ambientación medieval.

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