Construir buenos puntos de giro narrativos

 

Lo más normal es que cada historia (sea novela o relato) tenga una sola línea argumental. Es decir: un protagonista que quiere algo, intenta conseguirlo, se enfrenta a fuerzas que se oponen a ello y finalmente lo consigue o no (con su consiguiente cambio). En esos casos encontraremos únicamente un punto de giro principal que separe el planteamiento del nudo y otro que separe el nudo del desenlace.

Un punto de giro será un acontecimiento que se desarrollará en la acción del argumento y que cambiará la dirección del protagonista, obligándole a tomar decisiones y que lo cambiará, algunas veces, un poco.

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El desencadenante y su importancia en tus historias

Muchas veces hemos escuchado (o leído) aquello de que un buen comienzo es lo más difícil y lo más importante para una historia. Si conseguimos un comienzo potente, que enganche al lector desde la primera línea, tenemos más de la mitad del camino hecho.

Esta afirmación es debatible, claro está, pero lo que es innegable, es que el comienzo de una narración determina el camino por el que va a ir la historia. Puede que la novela que estamos escribiendo remonte hacia la mitad, pero si un lector tiene que pasar por media novela para que le empiece a compensar, mal vamos.

No voy a hablar aquí directamente de las primeras líneas de nuestras historias, aunque sí que lo haré de manera tangencial. De lo que quiero hablaros esta semana es de otro elemento que compone el comienzo de la novela: el desencadenante.

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