Acaba de pasar la fiesta de Halloween y creemos que es la época del año perfecta para hablar de criaturas terroríficas con las que poblar nuestros textos de terror fantástico. Queremos reivindicar un poco el folklore y la mitología de la península ibérica y por eso mismo nos vamos a centrar en criaturas típicas de nuestro país. Estamos acostumbrados a las historias ambientadas en países anglosajones y en hacer uso de su mitología o de la mitología griega. Muchas veces esto se debe a la influencia anglosajona en la literatura, pero también al desconocimiento por nuestra parte de nuestro propio folklore. Por eso vamos a intentar aportar un granito de arena con este artículo.

Pesanta:

Se trata de una criatura típica de la mitología catalana.

Se representa como un perro negro, peludo y grande. Se cuela en las casas por el ojo de la cerradura o por el bajo de la puerta. En algunas versiones tiene una pata metálica (su gran peso es una de sus características) que coloca encima de los durmientes para provocarles sueños agitados o pesadillas. En otras versiones se sienta sobre los durmientes para provocarles el mismo efecto, como un íncubo. También hay zonas donde tiene forma de bruja, pero no es la versión más extendida. Si se lo encuentra por la calle, atacará con sus garras metálicas.

Para derrotarla, lo mejor es rezar una oración o pedirle que cuente muchas cosas (por ejemplo granos de arena o estrellas) para tenerla entretenida toda la noche.

Cuegle:

Este ser es originario del folklore cántabro.

Son hijos de anjanas (brujas cántabras) malditas que se aparean con osos cada treinta años. Ellas dan a luz a este monstruo que camina erguido y tiene cuerpo de animal. Su rostro es humano, con la piel negra y tres ojos, uno verde, otro rojo y otro azul. También tiene un cuerno en la frente. Posee cinco filas de dientes y una gran barba. Tiene tres brazos sin dedos y su sangre es de color blanquecino. Su peligrosidad viene de que tiene un gran apetito que le lleva a comer carne humana.

Para derrotarlo lo mejor es una rama de acebo o de roblecillo. SI su muerte es natural y no violenta, de su cuerpo surgen unos gusanos que se transforman en babosa y que aseguran una vida plena de más de cien años a aquel que las captura y las conserva.

Chancalaera:

La chancalaera es un monstruo oriundo de Extremadura.

Su nombre viene de «achancar», es decir, cruzar con un solo salto una corriente de agua como un arroyo o un río. Cuando hace eso, su huella queda impresa en las rocas de la ribera, razón por la cual se descubre que anda por la zona. Se la relaciona siempre con ríos, lagos, fuentes, arroyos, etc. Aunque su hábitat son las cuevas de los montes cercanos al Pico de las Corujas. Tiene forma de ave mezclado con otro animal y puede transformarse a voluntad en una bella mujer. Con ese aspecto asalta a campesinos y se los lleva a su cueva, donde los mata después de hacer el amor con ellos.

Orcavella:

Esta criatura era una ogresa de origen gallego.

Tenía forma humana con apariencia de vieja y fea. Pasó tanto tiempo en Galicia comiendo niños que es la culpable de la despoblación de la región. Se dice que podía matar con la mirada o con el roce la mano. Nadie pudo acabar con ella y cuando se cansó de vivir cavó una tumba ayudada por un campesino al que tenía hechizado y le obligó a meterse con ella para saciar su lujuria. Cuando otros hombres llegaron al lugar para intentar ayudar al campesino, no pudieron acercarse a la tumba ya que estaba rodeada de serpientes. Se dice que esta tumba está en la cima del monte Facho en Pontevedra.

Aideko:

Se trata de un duende o fantasma maléfico de la mitología vasca.

Su nombre deriva de la palabra castellana «aire» por lo que su aparición es pareja a la introducción del castellano en el País Vasco. No tiene forma definida, se le considera una neblina o una voluta de humo (de ahí su nombre). Su origen es Zegama o Zerain. Es parecido al inguma vasco, solo que el inguma es un genio se dedica a provocar pesadillas a los humanos (sobre todo a los niños) y el aideko lo que hace es provocarles enfermedades repentinas.

Guaxa:

Se trata de un vampiro asturiano.

Este ser ataca principalmente a los niños, dejándolos débiles y enfermizos. Los niños pueden defenderse de él si están exorcizados o si cuentan con amuletos como la cigua o puñín de azabache o la piedra de San Pedro. Estos amuletos también sirven contra las brujas.

Para eliminar la influencia del vampiro de los niños existen dos métodos: el primero es medir al niño con un hilo negro y hacerle nueve nudos pequeños y otro más grande. Este hilo se cuelga de la garganta del niño junto a un saquito en el que se guardan diez granos de trigo. Si el niño pisa el rocío de los campos cada mañana, el remedio es más efectivo.

El segundo método consiste en dar al niño un preparado consistente en dejar al sereno durante nueve noches una medida de agua en la que se han macerado trozos de astas de ciervo y alguna porción de plata.

Todas estas criaturas están sacadas del libro Seres míticos y personajes fantásticos españoles, de Manuel Martín Sánchez. La editorial es Edaf ensayo. Un libro muy interesante si os ha resultado atractiva esta entrada.

Las ilustraciones corren a cargo de Marck Sztab (pesanta), Kim Bobeldyk (cuegle), Koldo Alijostes (aideko) y Leila Álvarez (guaxa).

Hay muchas más criaturas, no todas terroríficas, esperando a ser descubiertas por vosotros. Estas son solo una pequeña muestra de la riqueza mitológica y de folklore que hay en nuestras tierras. Esperamos que estas criaturas os hayan servido de inspiración o al menos os hayan despertado la curiosidad por los mitos españoles. ¿Conocíais alguna de estas criaturas?, ¿las habéis usado o planeáis usarlas en alguna de vuestras historias?