Si eres de los que pone cualquier nombre a los archivos que guardan los proyectos que escribe y que no decide el nombre definitivo del texto hasta el final, viviendo con ello una auténtica pesadilla, estás de enhorabuena, este artículo es para ti.

Los que me conocen o me sigan por redes sociales podrán preguntarse ahora mismo: ¿qué nos va a enseñar sobre titular este personaje si es el peor titulador de la historia de la literatura? Y yo les daré la razón en lo del peor titulador, pero no en lo otro. Precisamente porque para mí poner título a mis escritos se convierte muchas veces en un calvario que pospongo hasta que no me queda más remedio que enfrentarme a ello he desarrollado unas pequeñas estrategias para facilitarme el trabajo que os pueden servir de ayuda a la hora de crear vuestros propios títulos. La idea de este artículo se me ocurrió cuando buscaba título para mi última novela. Se encuentra en el proceso final de edición y no podía aplazar mucho más la decisión, lo cual solo consiguió aumentar la presión y la ansiedad. Por lo tanto, eché mano de todos estos recursos y me dije: «Oye, quizás a alguien le resulte útil esto que acabas de hacer». Ojalá que sí.

Antes de que me preguntéis si funcionan os diré que sí, que ya tengo título para mi nueva novela y que ha sido gracias a una de estas técnicas.

Buscar un título no es tan sencillo como puede parecer a primera vista. Necesitamos que el título condense en unas pocas palabras todo el contenido del texto. Si se trata de una novela, eso es mucho texto que condensar. También estaría bien que remitiera o que sonara al género al que se adscribe la novela e incluso que pudiera dejar intuir algo del argumento (cero spoilers). Pensad que el título es lo segundo con lo que se suelen encontrar los lectores cuando se acercan a nuestro libro (lo primero es la portada) y debe ayudarles a decidirse entre un montón de libros más. El primer paso para tener un buen título es hacerlo sonar atractivo, que al lector le den ganas de cogerlo de entre las pilas de libros y echarle un vistazo a la contraportada. Ahí tendremos que terminar de engatusar al lector, pero sin un buen título, ni siquiera conseguiremos que lleguen ahí.

Si eres de esa rara avis afortunada que parte de un título para escribir o siempre acierta a la primera con el nombre que ponerle a sus escritos, puedes dejar de leer (y sentir mi envidia y mi desprecio poderosamente).

Para los demás, aquí tenéis algunos trucos para encontrar el título perfecto:

  • Busca una frase en tu texto: Muchas veces queremos buscar fuera lo que ya está dentro de nuestra novela o de nuestro relato. Lee algunas partes al azar, extrayendo frases que te gusten especialmente y viendo si tienen alguna relación con el tema o la trama de la historia. Quizás hayas encontrado un filón. Cuidado con elegir lo primero que encontréis solo porque suena atractivo. Si no mantiene una relación estrecha con el tema o el argumento, no habrá razón de ser (y este consejo vale para todos los demás puntos).
  • Juega con el tema: Extrae en un folio el tema de la novela, esa idea abstracta que subyace durante todo el escrito pero que no se debe formular explícitamente. Una vez hecho, intenta realizar frases que condensen esa idea, que remitan a ella, una vez más sin explicitar el tema. Intenta forzarte a escribir diez. Quizás ninguno sea el título, pero puedes escoger palabras que destaquen (o ideas) y realizar de nuevo el ejercicio a partir de ahí.

  • Escoge palabras clave: Realiza un mapa conceptuar con los conceptos que flotan por tu texto. Intenta que sean más de cinco y coloca esas palabras dispersas en un folio (siempre va a ayudarte realizar esto de forma escrita para que sea visual). Intenta ahora unir esas palabras con líneas. En el centro de la línea escribe una nueva palabra que te haya sugerido la unión de las dos primeras. Si sigues sin dar con algo interesante, une esas palabras intermedias entre ellas o cambia de parejas.
  • Inspírate en otros títulos u otras obras: Cuidado con este consejo porque si estás escribiendo fantasía épica, por ejemplo, no estaría bien que llamaras a tu trilogía: Canción de hierro y tierra. Pero, podrías, como hace Javier Marías, inspirarte por obras de Shakespeare (de nuevo siempre que haya una conexión con tu obra). Ya sea con el título o buscando frases significativas que condensen la idea de lo que quieres transmitir con la historia. También valen obras audiovisuales y hasta títulos de canciones.

  • Intenta buscar nombres totalmente opuestos: Si nada de esto tiene éxito, te encontrarás en un momento de completa desesperación. Es el momento de desengrasar y para eso vamos a buscar el antitítulo. ¿Cómo llamarías a tu obra si fuese totalmente contraria a lo que es?, ¿qué título expresaría peor la idea de la novela?, ¿con qué palabras quieres que no se relacione la historia? Busca esas ideas y escríbelas, después intenta torcerlas y darles una vuelta, quizás hayas encontrado un título de la manera más inesperada.
  • Déjate influenciar: Durante lo que yo llamo «fase titular» me dedico a escuchar muchas canciones, a ir con los oídos abiertos por la calle y en el metro, a prestar atención a frases que me dicen mis amigos o que escucho por la tele, a diálogos en el cine, a carteles, a titulares de periódicos, etc. Cualquier cosa puede inspirarte, cualquier cosa puede darte esa pequeña chispa que te guíe hasta el título perfecto.

Espero de todo corazón que estos pequeños consejos os ayuden y os sirvan si alguna vez tenéis problemas a la hora de poner títulos. Si os cuesta tanto como a mí poner títulos, no desesperéis, no estáis solos. Y si conocéis otros trucos podéis dejarlos (me ayudaría mucho, para qué voy a negarlo) en mis comentarios.