Cinco trucos para combatir el bloqueo literario

El bloqueo literario es un mal que siempre acecha a los escritores detrás de cada página en blanco. Suele detectarse porque evitamos de cualquier manera acercarnos al ordenador (o al cuaderno) para escribir. Siempre hay algo más importante o más apetecible que hacer. Sí, incluso limpiar las cortinas o la parte de atrás de la nevera. Muchas veces puede darse estando ya sentados frente a la página. No somos capaces de empezar y la blancura de la pantalla o de la hoja nos ataca y nos insulta sin que seamos capaces de defendernos. Continuar leyendo “Cinco trucos para combatir el bloqueo literario”

Lo que aprendí a NO hacer leyendo «American Gods»

Consten  antes de empezar dos cosas: la primera es que este artículo no es una reseña sobre el libro de Neil Gaiman, pero contiene spoilers porque necesito desvelar parte de la trama para argumentar por qué no debe hacerse algo en concreto. La segunda es que no me gusta hablar mal de los libros (a no ser que sean «Crepúsculo» o «La sombra del viento»), porque siempre es un esfuerzo y un trabajo el escribirlos y está claro que Gaiman ha dedicado muchas horas de documentación, escritura y revisión para escribir una obra de tales características. Vaya por delante que valoro ese trabajo y se lo reconozco y que aunque me centre aquí en los defectos, la obra tiene muchos puntos a favor, pero como esto no es una reseña, no entraré en ellos. Hoy voy a saltarme aquello que siempre digo: «Si no vas a decir nada bueno de algo, mejor cállate». Queredme por mis contradicciones. Entro en modo hater.

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La sobrecorrección del escritor novel

«Publico para dejar de corregir», Jorge Luis Borges

En realidad la frase de Borges, como la mayoría de las citas célebres que se recuerdan, no fue dicha exactamente así; sino que el argentino respondió «Para dejar de corregir» a la pregunta «¿Por qué publicamos?». Pero no vengo hoy a hablar de cómo la historia retuerce o embellece determinados discursos para adaptarlos a las ideas preconcebidas que se tienen de los escritores, que daría también para una publicación de las largas, sino para hablaros de un pequeño trastorno que padecemos muchos escritores hoy en día: la sobrecorrección.

No todos tenemos la suerte que tenía Borges de poder publicar lo que escribimos para dejar de corregirlo. El escritor novel no suele contar con un editor que le diga: «esto ya está, vamos a publicarlo» y debe valerse por sí mismo para decidir cuándo parar en las revisiones del texto y darlo por terminado.

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«Orlando», de Virginia Woolf

Por Inés Arias de Reyna

Hace cien años, Virginia Woolf se cuestionó sobre las diferencias entre hombres y mujeres. Una de las respuestas que ofreció al mundo fue su «Orlando», una sátira del género biográfico, en la que un joven aristócrata, con aspiraciones literarias, se transforma en mujer; no es esta la única transgresión de esta curiosa obra —ejemplo del modernismo literario inglés de principios del siglo XX—, puesto que la vida de este personaje andrógino, posiblemente el primer transexual de la historia de la literatura, es extrañamente longeva: nace en 1588, en época isabelina, y muere en el periodo de entreguerras, en 1928, fecha que coincide con la publicación de la novela de Woolf, que salió en el sello editorial que la autora poseía junto a su marido. A pesar de vivir más de trescientos años, Orlando solo envejece en apariencia hasta los 36.

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Consejos para crear lenguajes ficticios

Por Antonio Díaz Escudero

Como escritores de literatura fantástica, uno de los escollos que encontramos a la hora de escribir es el de la creación de nuestro mundo. Inventar una nueva realidad no es sencillo. Hay demasiados detalles a tener en cuenta, que se van amontonando y hacen tambalear la verosimilitud de nuestra historia como un mal movimiento en una partida de Jenga. Por eso tenemos que ser inteligentes. Tenemos que escoger con cuidado tres o cuatro de esos detalles y trabajarlos lo suficiente para tener un mundo robusto.

Hoy os traigo una guía para comprender con un poco más de profundidad uno de esos detalles: los idiomas ficticios.

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La carretera, Cormac McCarthy

En esta sección del blog os traemos una obra de literatura fantástica analizada desde dos perspectivas por dos personas diferentes. Una de ellas defenderá la obra y la otra destacará sus desaciertos. Los dos autores solo pueden centrarse respectivamente en las razones por las que deberías leer la obra y las razones por las que no deberíais hacerlo. Veamos si alguien consigue convenceros.

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Long life and prosper, Juan Pablo Almagro

El puente de mando se inundaba de azul a medida que la nave se escoraba más y más hacia el planeta. Los dos maltrechos tripulantes, acostumbrados a la negrura del espacio, entrecerraron los ojos mientras observaban la ominosa superficie.

—Es la Tierra, Spock, hemos tenido suerte.  Análisis de daños.

—Capitán, los propulsores de popa no responden y tan solo nos queda uno de proa. El escudo está destrozado. En el casco se han abierto dos grietas del tamaño de una ballena. La gravedad del planeta nos está succionando sin remedio. Caemos.

—Hum… ¿Y qué propones?

—Tiene que abandonar la nave, Capitán. Todavía queda una cápsula de emergencia. Yo me encargaré de calcular los parámetros de lanzamiento para que la cápsula siga una órbita en torno al planeta hasta que lo rescaten. También me encargaré de que la nave caiga en el océano sin ocasionar daños a la población civil. Continuar leyendo “Long life and prosper, Juan Pablo Almagro”

Las mentiras de Locke Lamora

Araceli Jaqueti Fuster

Título original: The Lies of Locke Lamora. Book One of The Gentleman Bastard Sequence (2006)

Autor: Scott Lynch

Traductor: Javier Martín Lalanda

Editorial: Alianza Editorial. Edición digital

Fecha de lectura: Noviembre de 2016

La vida no es fácil en Camorr, una ciudad de canales y palacios construida sobre las ruinas de otra civilización antigua y desconocida. Al menos, no es fácil si no eres noble. En los barrios más pobres aumenta sin cesar el número de huérfanos, que sobreviven como pueden, la mayoría de las veces como carteristas bajo el mando de alguno de los mafiosos locales. La historia arranca con uno de ellos, el Hacedor de Ladrones, cuando trata de deshacerse de uno de estos huérfanos porque, según él, «roba demasiado» y le pone en graves aprietos. El niño, Locke Lamora, pasa a manos del Padre Cadenas y sus Caballeros Bastardos, otro grupo de ladrones del que Locke se convertirá pronto en líder. Años después, los Caballeros preparan un gran golpe para timar a uno de los nobles de la ciudad. Todo parece ir bien hasta que descubren que se han convertido en los peones de otro juego aún mayor. Continuar leyendo “Las mentiras de Locke Lamora”

¿Qué puedo aprender de «Harry Potter y la cámara secreta» como escritor?

Aunque me considero un ferviente seguidor y defensor de la saga de Harry Potter, he de reconocer que este, el segundo de la colección, no es uno de mis preferidos. Es más, hasta hace poco se encontraba entre los dos peores de mi lista. Sin embargo, a medida que lo he releído y que he ido evolucionando como escritor y, sobre todo, como profesor, he sabido encontrarle el valor y ha ido escalando posiciones en el ranking.

Más allá de la peripecia en sí, que tampoco es tan espectacular como en El cáliz de fuego o en Las reliquias de la muerte, lo que hay que destacar de la novela es sin duda su estructura, su trama y su construcción como si se tratase de una novela de misterio. Continuar leyendo “¿Qué puedo aprender de «Harry Potter y la cámara secreta» como escritor?”