Atención, este artículo contiene información sobre la trama y el argumento de la novela que puede estropeártela si no la has leído.

Hace unos días, por recomendación de un amigo, terminé «La quinta estación» de N. K. Jemisin. Se trata de la primera parte de una trilogía fantástica ambientada en un mundo inventado. La novela en general me gustó bastante, sobre todo por la manera de describir el mundo que usa la autora y por el sistema de magia tan original y único que me parece que plantea. Además de estar protagonizada por una mujer, es una novela en la que se incluye diversidad sexual y racial y eso siempre es un plus en la fantasía.

Quiero dejar claro antes de nada que la novela me ha gustado y que probablemente me acerque a las continuaciones de la misma. A pesar de ello he detectado algunos problemas en el libro que sinceramente me hubiera gustado que no estuvieran y que hubieran logrado, siempre según mi punto de vista, que la historia fuera más redonda aún.

No he leído el resto de novelas, por lo que no sé si estos problemas, que son, como anticipo en el título, problemas de narrador, están solucionados en las posteriores entregas. Me limitaré a hablar, por tanto, solo del primer volumen de la trilogía.

La novela está estructurada utilizando tres narradores distintos, que luego resultan ser dos. Uno en tercera persona equisciente, esto es, colocado siempre sobre uno de los protagonistas y sabiendo solo lo que ese protagonista ve y sabe; y otro en segunda persona, bastante original y novedoso.  También hay un narrador omnisciente en el comienzo de la historia, pero se emplea a modo de prólogo y para situar la acción (y después incluso descubrimos que ese narrador es en realidad el mismo que el de la segunda persona).

El narrador en tercera está dividido en dos, aunque eso no lo averiguamos hasta más adelante. Al comienzo de la historia nosotros nos pensamos que los narradores están sobre tres personajes femeninos diferentes: una niña, una joven y una adulta. Al final de la novela descubrimos que los tres personajes son, en realidad, la misma persona en tres momentos diferentes de su vida en los que usa nombres distintos.

Barcelona 06 06 2017 Icult La ganadora del premio Hugo de ciencia ficcion 2016 la escritora N K Jemisin posa en la tienda Gigamesh Fotografia de Jordi Cotrina

Pero, ojo, no es esto por lo que yo me refiero al narrador como un narrador tramposo. Es cierto que esta decisión de la autora dificulta la lectura y hace que en ocasiones sea muy confuso y no sepamos lo que estamos leyendo, pero es un juego que ha querido establecer y funciona bien. No nos oculta información para hacerlo y de alguna manera lo sabe manejar sin jugar con el lector.

Eso sí, considero que rompe la estructura de la novela cuando la parte de la niña pequeña llega al final, cosa que sucede en el último tercio de la historia, y a partir de ahí abandona esa parte. Creo que la estructura trial que había mantenido hasta ese momento debería continuar hasta el final de la novela porque, de otro modo, la estructura parece aleatoria y sin planificación, lo cual resta profesionalidad a la novela. Parece que no había planificado nada antes y que simplemente acabó ahí.

Si no me refiero a esos tres narradores que disfrazan a la protagonista como narrador tramposo, ¿a cuál me refiero? Solo a uno de ellos, al narrador en segunda persona. Desde el comienzo entendemos que se trata de una especie de narrador equisciente solo que en lugar de utilizar la tercera persona para situarse sobre la protagonista, emplea la segunda persona. Sin embargo, en el final del libro, descubrimos que esa historia la está narrando en realidad Hoa, uno de los personajes que intervienen en esa historia.

Deberíais haber visto mi cara cuando lo leí. ¿Cómo podía ser eso si en los primeros capítulos el personaje aún no había aparecido?, ¿cómo podía ser eso si en ningún momento se refería a sí mismo como «yo», sino en tercera persona?, ¿cómo podía ser eso si conocía los pensamientos, sentimientos y sensaciones de la protagonista en todo momento? Incluso la protagonista especulaba sobre la procedencia y los pensamientos del supuesto narrador. ¿Cómo podía ser todo aquello?

En seguida me puse en guardia y me salí de la novela. Me habían estafado. No hay absolutamente ninguna pista en el texto que haga que yo, si vuelvo a leer la novela, suponga que ese narrador es Hoa. Además tampoco se nos da ninguna excusa para toda la información que posee el personaje de cosas que no podía escuchar, ver o saber. Pensé en darle una oportunidad a la autora, sobre todo después de enterarme de que con esa novela ganó un Premio Hugo en 2016. Me puse en su lugar y pensé: ¿Qué razones tendría yo como escritor para correr un riesgo así? Y no encontré ninguna.

A mi modo de ver no hay ninguna razón narrativa por la que sea eficaz ocultarnos durante toda una novela que uno de los narradores es un personaje. Eso se carga todo el pacto con el lector. Si me ha engañado, si ha jugado conmigo y no ha cumplido las reglas que el propio narrador ha impuesto al comienzo de la narración, ¿por qué iba a creerme lo demás? Para mí fue como un cubo de agua helada que me sacó de golpe de la historia y me hizo ser consciente de que estaba leyendo un artificio, una novela. Además me dejó la sensación de que la autora ha querido quedar por encima de nosotros, como en u truco de magia que requiere engañar al lector.

Me enfadé mucho, pues la novela me estaba gustando y había conseguido superar el hecho de que se ocultara que los tres narradores hablaban, en realidad de la misma persona. Y me da rabia porque de verdad pienso que el mundo merece la pena y aunque me gustaría saber cómo acaba la historia, lo más seguro es que siempre acabe anteponiendo otras lecturas de autores que no me han engañado a los libros de esta trilogía.

Hay que tener mucho cuidado con el pacto con el lector, ya sabéis que nunca me canso de decirlo, y con las expectativas que se le crean al lector desde el primer momento en que toma contacto con nuestra historia. De ahí dependerá que tengamos una buena relación con él o que se marche a por cualquiera de las millones de historias que aún tiene por leer.

¿Habéis leído la novela?, ¿os ha sucedido algo similar alguna vez con una lectura?