El problema de los tres cuerpos

Título: El problema de los tres cuerpos

Autor: Cixin Liu

Traducción: Javier Altayó

Editorial: Ediciones B (Nova)

Páginas: 416

Fecha de lectura: Diciembre 2016

Advertencia: esta reseña contiene información que desvela la trama.

El problema de los tres cuerpos es la primera novela de una trilogía llamada El recuerdo del pasado de la Tierra del autor chino Cixin Liu. La novela se publicó por entregas en 2006 y no ha llegado a España hasta diez años después.

En la novela se narran dos historias paralelas separadas por varias décadas que solo confluyen al final de la misma. Ambas líneas temporales cuentan la creación de un programa militar chino para ponerse en contacto con vida extraterrestre durante la Guerra Fría. La estación china consigue contactar con una civilización cuyo planeta orbita alrededor de tres soles, lo que imposibilita predecir la órbita de Trisolaris. Los habitantes de dicho planeta, ayudados por algunos terrícolas que están a favor de la llegada de los alienígenas, ponen rumbo a la Tierra para encontrar la estabilidad en la que su población podrá desarrollarse sin impedimentos. Para atraer adeptos, se crea un videojuego de realidad virtual en el que se cuenta la historia de Trisolaris y se intenta acabar con el desarrollo científico del planeta antes de la llegada de los extraterrestres.

La novela termina muchos años antes de que los trisolarianos alcancen la Tierra y, para mí, puede considerarse autoconclusiva puesto que lanza la acción a un futuro en el que los protagonistas de la narración ya estarán muertos.

¿Qué es lo mejor de la novela? Para mí, las posibilidades filosóficas, sociológicas y morales que abre. ¿Qué pasaría en la Tierra si una noticia así se conociera? Ninguno de los habitantes actuales llegará a ver la llegada de los extraterrestres; sin embargo, saben que vendrán, que su tecnología es superior y su intención es colonizadora. ¿Qué sentido tendría entonces la investigación científica?, ¿el arte?, ¿el propio trabajo?, ¿la procreación?, ¿el cuidar el medio ambiente?

Los personajes, sobre todo algunos personajes femeninos, son para mí algo muy positivo de la novela que también hay que tener en cuenta. Su evolución, su fortaleza y, sobre todo, su tratamiento no sexualizado y no machista. Lo cierto es que este ámbito me ha sorprendido bastante en un buen sentido.

También me gusta cómo cuenta una parte de la revolución China que yo desconocía y, dentro de ella, el papel que los intelectuales, investigadores y universitarios tuvieron. Es un soplo de aire fresco leer historias de fantasía o de ciencia ficción que no estén ambientadas en Estados Unidos o en Europa. Sobre todo teniendo en cuenta que el autor no rechaza la tradición narratológica china y aun así logra realizar una narración universal.

He dicho antes que podría considerar la novela como autoconclusiva, pero eso no quiere decir que no se generen expectativas por las continuaciones que aún están por llegar a España. Al contrario. Todas esas posibilidades filosóficas que yo planteaba son las que me harán leer las otras dos partes. ¿Qué hará la civilización hasta que lleguen los extraterrestres?, ¿qué hará después?

Si tuviera que ponerle una pega a la novela, sin duda sería el exceso de teoría física que tiene. Comprendo que es necesaria esa base para mantener la verosimilitud, en ocasiones el libro me ha resultado inquietante por la posibilidad de que lo que contara fuera cierto, pero creo que, en algunas partes, tanta explicación teórica acaba ahogando al lector. Sobre todo si, como un servidor, tiene los conocimientos físicos mínimos. Las explicaciones ralentizan la acción y convierten este primer volumen en una presentación de los acontecimientos alargada que, curiosamente, aunque podría fácilmente no ser así, funciona.

Tampoco me han gustado algunas partes; en especial en la que se intercepta el barco enemigo en el canal de Panamá o la parte en la que los trisolarianos intentan enviar un protón a través del espacio para interferir en el desarrollo científico de la Tierra. Llegados a ese punto la novela ya está agotada y se alarga innecesariamente, según mi opinión, con explicaciones que podrían haberse resumido (sobre todo la parte de Trisolaris). Ya me he creído la historia, no hace falta que hagas más esfuerzos por convencerme. Además en esa parte me parece que se rompe y se fuerza al narrador. Hasta ese momento, generalmente, ha tenido dos puntos de vista, cada uno sobre uno de los protagonistas de las dos líneas temporales; sin embargo, al llegar a contar la historia de Trisolaris, ese punto de vista se pierde y nos cuenta cosas que es imposible que ese narrador sepa. Además lo hace sin aclarar el aspecto físico de esa especie alienígena, lo cual es más tramposo aún puesto que como lectores no podemos imaginarnos visualmente a esos extraterrestres.

Si esa parte no hubiera existido en la novela, cabría incluso la interpretación de que todo ha sido una invención por parte de un grupo de científicos (solucionando algunos cabos, obviamente), lo cual, para mí, hubiera enriquecido aún más la historia. Aunque en las otras partes se vea la llegada de los extraterrestres. Creo que en sí, la llegada es lo menos importante de la novela, me interesa mucho más conocer cómo afectará el conocimiento de la llegada a los habitantes de la Tierra.

Pese a todo lo anterior, la recomiendo encarecidamente y creo que toda la publicidad que está viviendo desde su publicación es merecida. La traducción de Javier Altayó es impecable y respeta la prosa casi lírica que caracteriza tanto la literatura oriental. Como he dicho antes: un soplo de aire nuevo para la ciencia ficción que se convertirá, estoy seguro, en un clásico rápidamente.

Calificación: 4/5

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