El desencadenante y su importancia en tus historias

Muchas veces hemos escuchado (o leído) aquello de que un buen comienzo es lo más difícil y lo más importante para una historia. Si conseguimos un comienzo potente, que enganche al lector desde la primera línea, tenemos más de la mitad del camino hecho.

Esta afirmación es debatible, claro está, pero lo que es innegable, es que el comienzo de una narración determina el camino por el que va a ir la historia. Puede que la novela que estamos escribiendo remonte hacia la mitad, pero si un lector tiene que pasar por media novela para que le empiece a compensar, mal vamos.

No voy a hablar aquí directamente de las primeras líneas de nuestras historias, aunque sí que lo haré de manera tangencial. De lo que quiero hablaros esta semana es de otro elemento que compone el comienzo de la novela: el desencadenante.

El desencadenante es una acción (siempre debería serlo) que pone en marcha todo el argumento de la historia. Suele ser una acción que le ocurre a un personaje (en general el protagonista, pero no tiene por qué) y que lo obliga a actuar.

Si imagináramos la vida de un personaje como una línea recta en movimiento, el desencadenante sería un pequeño escollo que hace que esa dirección que traía el personaje cambie ligeramente. Aquí viene el verdadero meollo de la cuestión: si la acción es demasiado importante, la dirección cambiará bruscamente y el desencadenante podría confundirse con un punto de giro. Por el contrario, si la acción es insignificante, podría no ser razón suficiente para comenzar la historia y quizás debamos buscar otro momento por el que comenzar.

Fijaos que siempre estamos hablando de historias que se narren en sentido cronológico. El desencadenante sería el primer hecho que se narra, aunque más adelante se recuerden otros en forma de resumen o de flashback. Los desencadenantes suelen estar narrados con escenas debido a su importancia.

El hecho de que decidamos comenzar una historia en otro punto, por ejemplo in media res, puede ser debido precisamente a que no tenemos un desencadenante potente, pero sin embargo tenemos, quizás, una bomba de intriga y de tensión hacia la mitad del planteamiento. En ese caso es mejor comenzar por ahí para enganchar al lector y dejar el desencadenante para otro momento. Eso siempre que no podamos sustituir el desencadenante por otro mejor. Hay veces en las que la historia tiene que comenzar con una acción insignificante porque eso es relevante para la historia. Entonces lo que haremos, como hemos visto, es jugar con el entramado.

Pero volvamos al desencadenante puro, ese que no es insignificante ni demasiado potente. Ese desencadenante pondrá en marcha la acción y hará que el personaje se ponga a andar. Entonces se creará otra situación de equilibrio, nuestro personaje volverá a mantener su línea recta en movimiento, hasta que se encuentre con el primer punto de giro principal (ya al final del planteamiento). Ese cambio girará la dirección del personaje de una forma más brusca y lo lanzará de lleno en el conflicto y en el nudo. Por poner un ejemplo conocido por todos: la muerte de los padres de Harry Potter es el desencadenante de la primera novela, Harry Potter y la piedra filosofal, que hace que el niño entre en un nuevo equilibrio viviendo en casa de sus tíos hasta la llegada de la carta de Hogwarts, que sería el primer punto de giro. Pero tampoco me quiero extender más en los puntos de giro porque ya hablaremos de ellos más adelante en otro post.

¿Qué tipo de acciones pueden ser unos buenos desencadenantes? Hay muchas (algunas muy tópicas y que quizás debamos evitar). Por ejemplo: la muerte de un personaje (Mientras agonizo, de William Faulkner comienza cuando los protagonistas comienzan a construir el ataúd de su madre moribunda), la llegada de un personaje a algún lugar (como el protagonista de Pedro Páramo, de Juan Rulfo, al llegar a Comala o la llegada de Gandalf a la Comarca en El hobbit de J.R.R. Tolkien), la recepción de una carta, una enfermedad (como Ensayo sobre la ceguera de José Saramago), una invitación (a un viaje, a una fiesta, etc.), una noticia, un despido, una ruptura amorosa, el conocer a un personaje, un viaje (como El buen soldado de Ford Madox Ford), un accidente (como Misery, de Stephen King), el encargo de una misión (como El juego de Ender de Orson Scott Card), un favor, la lectura de un libro, un descubrimiento científico (como La guerra de las salamandras de Karel Capek) etc. Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, comienza con la fundación de Macondo, muchos años antes de que la acción propiamente dicha se desarrolle. En las típicas novelas negras, casi siempre se comienza con un crimen, que será el hilo conductor de todo el argumento durante el resto de la historia. Algo parecido sucede en las historias ambientadas en casas encantadas, que comienzan casi siempre con una mudanza.

No es importante tanto el ser original como el presentar una acción atractiva con unos personajes atrayentes que inviten a seguir leyendo. Fijaos en que muchísimas novelas de misterio comienzan con un asesinato y, sin embargo, siguen escribiéndose novelas negras originales y diferentes. Es importante saber encontrar nuestro propio punto de vista único a cada desencadenante, esa chispa personal que solo nosotros podemos darle a cada historia y que hará que se distinga de las demás. Por supuesto, si además de darle tu punto de vista, consigues crear un desencadenante original, tendrás mucho trabajo adelantado.

Estoy seguro de que recordáis con facilidad muchos de los comienzos de vuestras historias preferidas. Fijaos siempre en cómo han construido los comienzos de las historias en los libros que leáis, se puede aprender mucho por imitación cuando se está comenzando a escribir. Desde luego no sé si será la parte más importante de una historia, pero un buen comienzo os tiene aseguradas unas buenas páginas más de confianza por parte del lector. Han mordido el anzuelo, ahora solo hace falta saber recoger el sedal con suavidad, de manera que el lector se dé cuenta de que ha sido pescado cuando ya esté fuera del agua.

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