Hoy os traemos un relato de ciencia ficción escrito por nuestro alumno Javier A. R. Esperamos que disfrutéis de él:

—Tengo sensible la piel. Es como si me diesen pequeños calambres. No es muy agradable.

—¿Crees que estaríamos tan mal si la puntuación hubiese sido mejor? —dijo Amanda entre sollozos, con la voz amortiguada saliendo de su rostro hundido en la manga de su chaqueta.

Nadia levantó los ojos de su lectura y abrió la boca para responder, pero un nudo ahogó las palabras y comenzó a llorar.

Úrsula era la menor de las tres hermanas, gemela de Amanda —parida en segundo lugar— y un año menor que Nadia. Las hermanas nunca consideraron la edad, pero como si de un capricho de la naturaleza se tratase, Nadia era la más alta, cinco centímetros por debajo estaba Amanda, y otros cinco más abajo Úrsula, que apenas llegaba al metro setenta. La más pequeña y la más inteligente.

La reserva natural de Harenna era un lugar ideal para vivir, la vida de las hermanas había sido muy feliz. Pero al contrario que Nadia y Amanda, para Úrsula la reserva era su hogar, tan solo su hogar. Dedicaba la mayor parte del día al archivo Eidético. Con once años superó el test Saverov de física y matemática pre-paradigma s.XXII. Era cuestión de tiempo que la reserva y los sistemas de holorreversión no fuesen suficiente.

En su diecisiete cumpleaños tomó la decisión.

—Voy a trascender —dijo Úrsula a sus hermanas mientras caminaban por el bosque de maytenus.

El resto del paseo lo hicieron en silencio. Las tres sabían que ese momento llegaría.

Viajaron juntas a Mombasa. Un viaje largo hasta el centro Khalai más cercano. Decidieron viajar con métodos convencionales, en un hovercraft solar de pilotaje manual. Una catarsis, un viaje  sin retorno.

En el centro Khalai todo fue rápido, demasiado. Las pruebas para la ascensión fueron inmediatas. Válida. Inocularon los nanohaptos a Úrsula y le dieron diez horas para descansar. Las hermanas no descansaron, se quedaron en la habitación hablando de la infancia, de la vida, del Khalai, de lo que Úrsula estaba a punto de conseguir. Úrsula lloraba mucho, aseguraba que se debía a los neuromielinizadores. Tal vez esto influía, pero en realidad temía echar de menos a Nadia y Amanda. Esperaba que su ascensión mereciese la pena.

Cuando llegó el momento las tres lloraron, lágrimas sobre rostros tersos, orgullo, despedida, el final. Pero cuando Úrsula cruzó el umbral las lágrimas de Nadia y Amanda se tornaron en mocos, gritos y arcadas.

Al cabo de dos horas llegó el informe. La ascensión de Úrsula se había realizado con éxito. Había obtenido una puntuación de 17.

La puntuación otorgada por Khalai a la ascensión de Úrsula era muy mala. Sus hermanas habían especulado con una puntuación superior a 80. Solamente había conseguido un logro calificable: obtención de cepas caducifolias mediante métodos analíticos no basados en algoritmos heurísticos.

—Úrsula siempre se enfocó en la física y las matemáticas. Son ciencias cerradas, técnicamente no podemos avanzar más en ellas, pero avances en botánica no es lo que esperaba.

—Tal vez tenga un impacto en la ecología de la tierra, o tal vez tenga aplicaciones xenoecológicas. Es posible que sea una técnica útil para la aceleración de atmósferas en planetas subumbral.

—Imposible. Con un 17 de calificación, estoy segura de que Khalai considera el avance como algo inservible.

El informe contaba con una lista de logros no calificables. Estos logros son la consecución de objetivos personales durante el proceso de ascensión, pero que no pueden ser usados por Khalai para el avance. Normalmente las ascensiones no suelen producir logros no clasificables. Úrsula había producido: 13 novelas, 46 relatos y 9 ensayos (sobre temas tratados en sus novelas y relatos).

—¿Sabías algo de su afición por la literatura?

—No. Siempre se interesó por todo, pero no creo que la literatura se encontrase por encima de otros intereses, mucho menos de la ciencia.

—Novelas y relatos. No podemos entender qué es exactamente la ascensión, la verdad, siempre la he visto como exprimir una naranja. Obtiene todo tu jugo vital en un instante. Suponemos que Úrsula ahora está en uno de los universos virtuales del Khalai, pero no lo sabremos sin ascensión. ¿Por qué se dedicaría Úrsula a escribir ficción durante su ascensión?

—Se me ha ocurrido una forma para averiguarlo.

—No digas chorradas. No tiene ningún sentido someternos a la ascensión. Somos más útiles poblando la reserva.

—No me refiero a la ascensión. Me refiero a las novelas, los relatos y los ensayos.

—¿Servirá para algo? Si Khalai no ha sabido utilizarlos, crees que nosotras sabremos.

—Precisamente por eso. Tal vez con esto Úrsula nos ha querido contar algo relevante para la humanidad, no para Khalai.