Llega octubre y con él llegan dos cosas: el otoño y los cursos del Itinerario de Literatura Fantástica, Ciencia Ficción y Terror de Escuela de Escritores. Sí, esos que dan nombre a este blog. Este año hemos hecho algunas reformas en el temario y la organización de los cursos, pero eso os lo comentaré al final del post para los que estén interesados.

El caso, es que junto con el inicio de los cursos y el cambio de armario, también llegan los comentarios de determinado tipo de gente: «Pero, ¿se puede aprender a escribir?» Además, suelen acompañar al comentario con una subida de tono final que indica bastante incredulidad y, por qué no, un poco de picardía, como diciendo: «dime la verdad, que yo no se lo voy a decir a nadie, los profesores de escritura creativa sois los homeópatas de los profesores.» Les falta darte un codazo y guiñarte un ojo.

Antes me ofendía mucho cuando me hacían semejantes preguntas, como cuando me preguntaban con ironía que qué tal me iba como alumno de escritura creativa. Como si por el hecho de necesitar aprender a escribir no fuera a ser capaz de escribir algo decente nunca.

En España nos va a costar mucho quitarnos esa idea de que los escritores son seres divinos tocados por una varita mágica de inspiración y talento y que solo de esa manera se puede ser escritor. Si necesitas aprender a serlo, es que no lo eres. Siempre combato diciendo que por qué se puede aprender a pintar, a cantar, a bailar, a componer, etc. y no se puede aprender a escribir. Nadie sabe contestarme. Como mucho me dicen: «Hombre, no es lo mismo.» Sí, sí es lo mismo.

En todas las disciplinas que he mencionado anteriormente se necesita una base importante de inspiración y de sensibilidad artística, pero si te acercas a esas artes, si sientes interés por ellas, está claro que ya lo tienes. Por supuesto, creo que sería incapaz de enseñar a escribir a alguien que no sintiera ningún interés por la escritura, del mismo modo que dudo que alguien pueda enseñarme a mí física o ingeniería de ninguna de las maneras y no por eso voy poniendo en tela de juicio a los profesores de universidades de ciencias.

Pero el talento y la imaginación no se pueden enseñar, podría decirme ese cuñado durante la cena de navidad cuando ya va por la segunda copa. Yo sonreiría y le diría que probablemente a él no, por supuesto. Pero si tuviera ganas de argumentar de verdad, diría que eso también es mentira. Existen millones de disparadores creativos que potencian la imaginación y que el talento no es una olla de monedas de oro al final de un arcoíris, sino que el talento es una escultura que se va puliendo con el trabajo duro. El talento no deja de ser la base de la que cada uno parte, el lugar en el que comienza a correr la carrera y la capacidad de asimilar las buenas técnicas y la intuición para saber aplicarlas y saltárselas en cada momento. Y eso se puede aprender. Se puede agudizar el instinto, potenciar la imaginación, afilar el ojo crítico, despertar la creatividad. Sí, se puede. Y lo sé porque lo he vivido como alumno y lo vivo ahora como profesor.

Pero, sobre todo, lo más tangible de todo, son las técnicas narrativas. Aquí nadie puede poner ninguna pega. Las técnicas narrativas existen y se pueden enseñar a cualquiera, tenga o no interés artístico o narrativo. Son como las reglas matemáticas. Pero la literatura es un arte y, como tal, uno aprende las técnicas y aprende a usarlas para, cuando las domina, empezar a romperlas. Pero no sin ton ni son, sino con un propósito concreto y una finalidad, sabiendo lo que hace.

Vale, Alejandro, pero nos estás hablando de la literatura en general. ¿Y los géneros de lo imposible?, ¿hay técnicas concretas solo para estos géneros que deben ser aprendidas? Por supuesto. La ambientación no es la misma en el realismo que en la literatura fantástica, por ejemplo. Los personajes no son iguales; no debemos trabajar del mismo modo la suspensión de la incredulidad ni el pacto con el lector; debemos prestar atención a la introducción del elemento imposible, a la creación de mundo, a las técnicas y la tradición de cada uno de los géneros y los subgéneros que componen este tipo de literatura, etc. Sí, es muy importante enfocar y concretar las técnicas narrativas con ejemplos de la literatura fantástica no solo para que el escritor de estos géneros no se sienta desplazado o ninguneado por los escritores de realismo, sino para que vea que se puede hacer buena literatura (y se hace y se ha hecho) usando los géneros que más le gustan. Además, conocer la aplicación práctica de cada una de las técnicas enfocada a cada género hará que seamos más conscientes de lo que estamos haciendo a la hora de escribir y, por tanto, que tengamos más confianza y seamos nosotros los que dominemos el texto y no al revés. Y todo eso lo hacemos en nuestro itinerario.

Como os decía al comienzo, hemos realizado una serie de cambios en el itinerario. A partir de ahora hemos unificado las dos asignaturas (Técnicas Narrativas aplicadas a los géneros fantasistas y Géneros fantasistas) para que durante el primer curso se dé la primera de ellas y durante el segundo, la última. Hemos hecho esto para facilitar la entrada de alumnos que ya posean un conocimiento de las técnicas narrativas directamente a avanzado y además para optimizar las enseñanzas de ambas asignaturas al darlas seguidas.

También durante el nivel avanzado, el alumno escribirá y completará al menos tres relatos largos en los géneros dedicados al itinerario para que pruebe las diferencias entre ellos y aprenda a completar y cerrar sus historias.

El resto del curso seguirá como hasta ahora: con una selección de lecturas que optimicen el aprendizaje, con un temario perfeccionado a lo largo de más de 10 años, con conferencias de profesionales del mundo de la literatura fantástica que incluyen editores, escritores, traductores, etc.

Si estás interesado en informarte sobre alguno de los cursos, aquí te dejo los links a cada una de las convocatorias. Recuerda que tenemos versión presencial y virtual para cada uno de los dos cursos: