Talleres de escritura Escuela de Escritores. Cursos de redacción y creación literaria
Bienvenido a Cursos de Escritura :: Escuela de Escritores :: Talleres literarios
Talleres de escritura virtuales Talleres de escritura presenciales Cursos para empresas Servicio de corrección de textos

Cursos por Internet
Cursos a distancia de la Escuela de EscritoresYa está abierta la matrícula para los talleres literarios
Mapa de los cursos
Cursos presenciales
Cursos en Madrid de la Escuela de Escritores
Cursos en Madrid y tabla de horarios
Cursos en Burgos
Cursos en Zaragoza
Cursos para empresas
Cursos para empresas de la Escuela de EscritoresEficacia y creatividad, talleres para mejorar tus textos e informes
Saber más
 
 
Secciones
 
 
 
 
EdE en la Red europea
EdE en la Red europea
Libros recomendados
Libros recomendados
Nuestras palabras
Nuestras palabras
Entrevistas
Entrevistas

 
  Boletín de noticias  
   
 
 
  Buzón de sugerencias  
   
 
Cuentos:
Platónica, de Maite Dono
 
 
[ Enviar a un amigo | Versión para imprimir ]
Publicado el Lunes, 15 enero a las 10:15:00
Leer más artículos en:Cuentos

Algún Lugar 27 de Enero 2007
R.: Te escribo desde la calidez de unas sábanas blanqueadas al rocío tantas veces por mi abuela paterna. A mi lado, justo un poco más arriba, la luna esplendorosa y tópica mirando lo que me dispongo a escribirte. ¿Debería cerrar la cortina?

Soy niña y te amo. Aún te amo. Nadie debería saber esto. Esto se llama secreto.

Aquel bendito día me abrí el labio inferior contra la defensa de un coche. Me llevaron a urgencias. Me cosieron. Al volver a casa, cogí fiebre, y deliraba. Mi familia se acercaba llorando al borde de mi cama. Todos llevaban máscara anti gas y me miraban a través de una reja.

El primer día de sol y bienestar salí al balcón y te vi. Te vi, R.

Amor.

Desde entonces simulé mil y una razones para ir al baño por las noches; para subirme a la taza del váter y mirar tu ventana desde mi ventanuco-naipe. Mi padre abría botellas de Codorníu por las noches al venir de la pescadería; decía que se las merecía después de trabajar todo el día como un esclavo. La excusa perfecta: Un culito de champán, papá, un culito de champán, nada más, de paso voy al baño... Y entonces me subo. Y encendía la luz, y tú encendías la tuya, que era roja, rojísima como el sarampión, como mi amor entero. Y no te llamabas R., te llamabas Helena, sí, Helena con H que es más bonito. Así mi amiga Marisa y yo hablábamos de ti sin que se enterara mi madre.

¡Oh, R., R., sálvame, sálvame! Llévame lejos. Llévame a ver las amapolas a la orilla del tren, o el mar, llévame a ver esto, el mar.

Es esta una historia de medio cuerpo, porque nunca vi tus piernas. No. Nunca las vi. Nuestros balcones de barrotes tapiados para niños suicidas. Nuestro cuerpo a la mitad, truncado. Tapiado. Tapiadísimo. Y mi padre vino un día y dijo: "Que nos vamos." "¿A dónde? "A otra ciudad, a la comarca de origen, a la tierra madre." Y como no estabas en aquellos días me marché sin despedirme. Qué triste. ¡Ay, qué cosa triste! La Sava amarilla se tragaba renqueante los mundos de dios. Llegué pálida y sin esperanza: "¡Ay, qué blanquitas estáis no fuisteis nada a la playa!", decía mi tía por mis hermanas y por mí. Pasaron los años y me conservé en ti. Pensé en acudir a alguno de esos programas chorras que contactan con personas amadas; ya sabes, todo eso. Pero no, qué bochorno.

Tengo cuarenta años. Soy virgen. Aún sigo soñando contigo.

Me he puesto de acuerdo con mi vieja amiga Marisa para que haga llegar esta carta a tu casa familiar. No sé si tendré valor para soportar el trance de que ya no me reconozcas: "Una loca cualquiera", dirás. Haré un breve retrato para que te hagas una idea de mi hoy en día: Tengo el pelo blanquísimo, hasta la cintura, y una mirada de pozo, hermosa:

"Pareces un hada buena", esto me lo dijo mi psiquiatra la primera vez que fui. Tengo manos largas, cada vez más si no hallaran el tope de tu cuerpo. Manos grandes, de vieja, en un delgadísimo cuerpo de niña.

Trabajo en un vivero de camelias, azaleas y rododendros preparando los pedidos internacionales, pero en realidad me dedico en cuerpo y alma a la esperanza de este amor.

¡Oh, R., R., sálvame, sálvame!

F. I.

Nota: Carta finalista del VI Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor
 
 
 
   

Talleres literarios de escritura creativa, redacción, relato, periodismo, guión, novela, poesía, literatura infantil, literatura de viajes...
Escuela de Escritores ® Mucho más que un taller literario
Ponte en contacto con nosotros al teléfono 917583187

Escuela de Escritores S. L. B84364181
Domicilio S. L. - Ventura Rodríguez 11 (28008) de Madrid

Sitio Web basado en PHP-Nuke