
Querido: Observo la arboleda desde mi ventana. Verde. Recuerdo cuando me enamoré. Primero fue de tus ojos verdes. Sí, lo primero fueron tus ojos. Luego tus besos, el paraíso escondido, sentenciado. Nunca pudimos prometernos nada. Este amor sollozante y doloroso no tenía futuro.
Teníamos apenas un presente que vivimos hasta quedar exhaustos. Y te fuiste. Cuánto te amé. No. Cuánto te amo. Y ahora yo. El verde de tus ojos me persigue. He perdido toda inmunidad y los personajes que se acercan también visten de verde. Observo la arboleda desde mi ventana. Verde. Recuerdo cuando me enamoré...
Nota: Carta finalista del I Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor.