
Pienso en ti mientras coloco la última colección de libros de El País sobre la estantería, reparo entonces en los huecos que ha dejado libres tu marcha. "Es tan corto el amor y tan largo el olvido", me cuchichea Neruda mientras sostengo su libro en mis manos.
Hacía mucho tiempo que permanecía oculto en mi memoria y, ahora, mientras Neruda se empeña en repetirme el mismo verso una y mil veces, abro el libro y vuelvo a leerlo descubriendo que, en sus? Veinte poemas de Amor?, se han ido escribiendo nuestros veinte años juntos.
Llego al número veinte, Neruda vuelve a cuchichearme su verso, lo leo ?es tan corto el amor y tan largo el olvido...?, y allí me quedo, evocando nuestro adiós, rescribiendo nuestro último poema.
¿Te acuerdas? Comenzamos a escribirlo en Praga este último verano.
Había una gran borrasca concentrada en Centro-Europa y otra se iba concentrando en nuestras propias vidas. Comenzó a llover, y la lluvia escribió nuestro último poema..
Yo fui Praga y tú Danubio.
Llovía y tu olvido crecía mientras yo me esforzaba por contenerlo, porque no me inundara. Intentaba controlar tus aguas dentro del cauce y miraba al cielo esperando el sol de verano. Pero la corriente también llegaba de lejos, de otras aguas contenidas en algún punto de tu largo recorrido. Y tú Danubio, te desbordaste y me inundaste, Praga, sumergiendo mi casco antiguo, aquél sobre el que se habían apoyado nuestros, hasta entonces, sólidos cimientos.
Paso la página, sé que ahora llega la "Canción Desesperada". Cierro el libro.
Es Diciembre, está lloviendo, como este último verano, como no ha dejado de hacerlo durante todo el otoño.
Vuelvo a Praga.
Nota: Carta finalista del II Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor (2003)