Talleres de escritura Escuela de Escritores. Cursos de redacción y creación literaria
Bienvenido a Taller literario Escuela de Escritores - Comunicación escrita y escritura creativa
Talleres de escritura virtuales Talleres de escritura presenciales Cursos para empresas Servicio de corrección de textos

Cursos por Internet
Cursos a distancia de la Escuela de EscritoresAbierta la matrícula para los cursos de diciembre
Mapa de los cursos
Cursos presenciales
Cursos en Madrid de la Escuela de Escritores
Cursos en Madrid, horarios y grupos
Cursos en Burgos
Cursos en Zaragoza
Cursos para empresas
Cursos para empresas de la Escuela de EscritoresComunicación escrita, redacción comercial para empresas
Saber más
 
 
Secciones
 
 
 
 
 
  Cursos en Zaragoza  
   
 
EdE en la Red europea
EdE en la Red europea
Libros recomendados
Libros recomendados
Nuestras palabras
Nuestras palabras
Entrevistas
Entrevistas

 
  Boletín de noticias  
   
 
 
  Buzón de sugerencias  
   
 
Alumnos:
Adentro afuera, por Felipe Londoño
 
 
[ Enviar a un amigo | Versión para imprimir ]
Publicado el Viernes, 13 agosto a las 19:35:00
Leer más artículos en:Alumnos

Déjame entrar. Permíteme caminar con paso lento por tu laberinto interior. No me guíes. Ni siquiera me orientes ni me salves. Autoriza a mis sentidos para deambular en la búsqueda de ti, sólo permíteme entrar y caminar.

Toda tu ropa es negra, ya lo sé. Blusa de encajes finos, una falda con cortes para adaptarse a la forma de tus caderas y el sentido de tus muslos; los zapatos de fabricación italiana, clásicos, lisos, sin adornos. Sí, las medias con brocados cubren tus piernas y dibujan rombos sugerentes, producen el efecto de alargarlas como espigas al viento. Ahí estás de negro hasta los pies vestida. Nadie tiene necesidad de decírmelo. Lo veo yo. Sí. Quiero entrar. Claro, tu puedes llevar ropa interior de cualquier color, pastel o por completo blanca, sin ningún adorno, sencilla ropa interior. Quiero entrar para dejar a mis ojos verificar si sigue la misma línea de tu ropa exterior, podrías no llevar nada.

A tu piel quiero llegar por debajo de tu ropa. Quisiera ver tu tez, la piel capaz de esconderse en ropa interior y en vestidos y medias y zapatos.

Con besos bajo la piel quisiera recorrer tu piel. Los poros guardados por vestuarios negros mientras te recorro guiado por las puntas de las yemas de mis dedos cargados de ternuras voraces aprendiendo a sentirla sin vestiduras y enseñarle su textura. Grabarla tan bien hasta el punto de recordarla con sólo pasar mis dedos por la punta de mis propios dedos. Con el apoyo del gusto y del olfato entreno mis dedos para saber y oler a tu piel; en el viaje, mi sensibilidad asimila el placer y se quiere enviciar de manera irredimible en el manto de tus más secretas interioridades.

Y besos, besos llevados por todo tu cuerpo sin quitarte las vestiduras. Sin descomponer la armonía de las ropas ni retirar una sola de las prendas. Besos para la mujer vestida durante la ceremonia del beso para una mujer vestida de negro.

Ósculos de sensualidad, manifestaciones del espíritu erótico. Memoria de respirar aún y en la capacidad de deleitarse en vestir la piel de besos coloreados con aromas de sabores, deseos y pasiones, impregnados del tacto y del sonido de tu piel. Besos grises por el sentir los labios sedientos de besos. Besos, bajo las capas de vestiduras negras, acumulados para impregnarse del tejido de tu piel.

La liturgia del beso parsimonioso prosigue sin detenerse y busca colmar la piel envuelta en telas negras. La ceremonia religiosa cargada de besos agota el viaje, la cubre de goces y la envuelve un traje renovado.

La piel ha quedado saciada de besos en el clímax de la conmemoración; el erotismo recibió todo el tributo de la sensualidad; la sensualidad entera entregó todo su poder al placer y el hedonismo. Las fibras intocadas han quedado bañadas por el manto de los besos. No pretendo incorporarme, no ambiciono levantar la vista de la piel. He saciado la necesidad inconmensurable de besar tu piel y vestirla de besos de colores invisibles y convertirla en una piel de besos capaces de sostener ropas negras.

Y regreso a los besos; aún no me decido del todo a dejarlos, necesito sellar hasta el último poro. Tus cabellos negros lucen más brillantes. Me gustan los cabellos capaces de lucir más negro, mucho más negros aún al lado de las ropas negras; ropajes ahora desposeídos, arrojados al piso, innecesarias prendas de portar cuando la piel ha sido estampada por besos en todas las gamas completas de colores. Insatisfecho con la piel oculta bajo los besos recibidos en el ceremonial sacro, quiero seguir para dentro en el laberinto. No me bastaría regresar a la piel bajo los besos para formar otra capa de nuevas vestiduras.

He visto la piel hasta dejarla grabada en la memoria más íntima. Aquí están cada uno de los pliegues y los más recónditos encuentros de mis sentidos saturados de la tela suave de tu piel. Ahora soy piel de tu piel en mi piel, en la profundidad mágica de mi propio erotismo convertido en dador y apropiándome de la que ahora resulta mi más nueva identidad.

Deseo perderme en el laberinto de tu interior. Acurrucarme como un fantasma ve pasar tus miedos mientras acompaña la danza de tus pensamientos y los sentimientos guardados en la oscuridad del silencio. Deambular por la soledad de los crepúsculos al danzar con los insomnios divagadores; las ternuras disueltas en el recuerdo difuso y la ilusión perversa de la memoria vislumbradas por mi mirada atónita en el rinconcito de la clandestinidad cómplice. Caminar por el caos de la reminiscencia traicionera y selectiva en el inventario de los tiempos idos. Vestirme de silencios para entrar a los gritos contenidos en los socavones profundos de los recuerdos donde el rumor salmodia una canción lastimera. Despertar las apetencias contenidas en la profundidad del olvido a la espera del abrazo olvidado como brumas matinales.

Aspiro a formar guirnaldas de tus sonrisas sinceras cruzadas con las refrenadas bajo el imperio suave como el sueño de una mujer ilusionada. Ir despacio a los corredores de momentos turbios y despiadados lapsos de ira y frustración. Me quedaría quieto contemplando las representaciones de los recuerdos más preciados en la carrera de la actividad y escudriñaría las piernas veloces en el reposo del placer y el abandono a la reparación del sueño vigilante para sabernos vivos.

Quiero despertar en el amanecer cadencioso de tus misterios, justo donde las dudas realizan su mejor esfuerzo para sobrevivir; no preciso de entendimientos para navegar por las galerías clausuradas bajo la suma de horas, minutos y segundos retenidas en la sinfonía inconclusa donde las presencias atrapadas bajan a las más recónditas esquinas de la indiferencia.

Colócate tu ropa negra, la interior, la falda y la blusa, las medias con rombos y los zapatos para cubrir la vergu"enza de mis besos, ahora cuando me cerraste la puerta de tus laberintos.
 
 
 
   

Taller literario de escritura creativa, redaccion, relato, periodismo, guion, novela, poesía, literatura infantil, literatura de viajes, etc.
Cursos para aprender a redactar cartas, cuentos, novelas...
Escuela de Escritores ® Mucho más que un taller literario
Ponte en contacto con nosotros al teléfono 917583187

Escuela de Escritores S. L. B84364181
Domicilio S. L. - Ventura Rodríguez 11 (28008) de Madrid

Sitio Web basado en PHP-Nuke