
¡Se me está haciendo tan largo! Ojalá termine pronto, porque me hace daño y encima no me habla. A lo mejor es que él también está intranquilo por hacerlo a la luz y con los otros mirando desde el fondo de la nave. Quizá no lo estoy haciendo bien, pero es que me da apuro, aunque Fran diga que no piense en ellos.
No sé cuantos hay, pero sé que está Flore, que es de los que se ríen de mí en el instituto y me llama subnormal; ahora no se ríe, tiene cara de gusto y se nos acerca cada vez más sin dejar de sacarme la lengua. Quizá si me imagino que no está ahí, si cierro los ojos...
-No te cierres de piernas, que así no hay quien pueda... -¿Y si apagamos la luz? -Estás muy guapa, boba, y estos quieren verte... -Es que tengo el pelo sucio... -Anda, no seas tonta. Chúpamela un poco. No quiero hacerlo, pero tampoco quiero que Fran se enfade conmigo delante de ellos. Soy su novia, aunque no me dé la mano por la calle. Y ahora que no es un secreto voy a pintar un corazón en la pared de la nave, al lado del de Paco y Ana, que están siempre juntos besándose. Nosotros no, casi ni hablamos, pero Fran dice que esto que hacemos es más importante.
-Muy bien, bonita, apártate el pelo que se te vea la cara. Mientras me lo recojo siento que lo tengo graso y no quiero que lo vean los del fondo, que se están acercando. Me entra miedo cuando veo a Flore a mis espaldas, quitándose los pantalones y con ojos de loco, pero Fran me da un beso y empieza a hablarme al oído.
-Tranquila, bonita, es que eres tan guapa... Les da envidia, entiéndelo...
No puedo tranquilizarme, quiero vestirme y salir corriendo, pero Fran me acaricia y sigue hablando. ¡Cómo me gusta que me hable! Dice que sólo será un ratito, para que vean la suerte que tiene de que yo sea su novia... y lo repite una y otra vez sin parar mas que para besarme en el cuello. Me pasa la mano por la espalda y pide a los otros que apaguen la luz. Mejor, quiero que siga así, cariñoso y a oscuras, y que no pare de hablarme para no oír a Flore respirar detrás de mí. Sé que no está solo porque siento más manos que me recorren mientras Fran me sujeta la cabeza. Algo me moja las piernas y doy un respingo.
-Tranquila, bonita -dice una voz. Pero esa no es la voz de Fran, ni la de Flore. La conozco, esa voz es la de Paco y al darme cuenta me entra como un arrebato y chillo.
-¡Tú eres el novio de Ana! ¡Déjame! -Calla boba, a ti qué te importa eso. Pero sí que me importa y quiero salir corriendo a encender la luz, sólo que Fran no me deja ir. Tengo mucha rabia y me revuelvo y tiro y caigo encima de alguien que se queja con una voz que no conozco. Grito sin poder evitarlo y Fran dice que me calle. Pero no, no dice que me calle. Dice que me calle... Tonta. Otro igual. Tonta, la Tonta.
Para cuando acierto a dar la luz ya no tengo miedo, sólo rabia, ni siquiera tengo apuro cuando recojo mi ropa del suelo y me la pongo. Ya no me importa que me vean desnuda, ahora son ellos los que me tienen miedo y me piden que me calle y que no cuente nada. Alguno se esconde detrás de unos bidones, pero yo les he visto la cara a todos y salgo dando un portazo.
La luz de la calle me ciega al salir y cuando por fin puedo abrir los ojos me encuentro junto al corazón de tiza, el que dice Paco y Ana. Lo escupo y lo emborrono con arena negra y mientras me deshago la coleta, porque ya sé donde tengo que ir. Hoy voy a la peluquería. La Tonta se va a cortar el pelo, corto, bien corto.