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¿Merece la pena?, por Eva de Gregorio
 
 
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Publicado el Martes, 10 agosto a las 06:00:00
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Desde luego este tío es absolutamente estúpido, aparte de inútil y machista. ¡Un día le haré tragar esas chorradas!

-Sandra, ¿crees que podrás revisar el informe este fin de semana?

Y dale. -Si no, puede aplazarse la reunión. -Lo revisaré, lo pasaré a limpio y haré copias p

ara todos. ¿Cuándo he dicho que haría algo y he faltado a mi palabra, Adrián? No le soporto. Si no fuera por lo que es, iba a estar yo hablándole así.

-Entonces quedamos en eso. Y vamos a dejarlo ya, que todos tenemos hambre.

-Esta tarde no me esperéis. Ni sé por qué aviso, en fin. -He de ir al médico. Nos vemos ya el lunes. !Por fin fuera! Menos mal. Me sobra una hora. ¡Pero bueno! Un sitio en la puerta del oculista. Vaya, el móvil.

-Sí, ¿diga? Increíble. -Hola, Víctor. ¿Cómo que no vas a poder hacerlo con los datos que tienes? Es imprescindible que esté el lunes, ¿me oyes? ¡Imprescindible! A ver, hacemos una cosa: ahora he de entrar al oculista. ¿Te parece vernos luego y te paso mis notas? Ya, lo sé; si ves que no puedes, mañana me das un toque y nos vemos de nuevo. No, hijo, no me des las gracias, no lo hago por ti, sino por el proyecto.

Lo que me faltaba para quitarme tiempo para mi informe: este inútil. Lo malo es que se esfuerza, y me da pena, pero no vale nada.

Bueno, a ver si es puntual al menos. Ah, sí, ahí está. -Hola, Sandra, aquí estoy. ¿Qué tal el oculista? -Mal, dice que el dolor de cabeza no es de los ojos. -Pero no digas mal; mejor no tener nada. -Es que necesito quitarme este maldito dolor; no me deja concentrarme en nada.

-Bueno, vamos a sentarnos. ¿Aquí mismo? -Mejor allí, al fondo, en aquella mesita. Es más discreta, ¿no? -Bien, vamos. ¿Pero éste qué quiere? ¡Para darle unos apuntes hace falta una mesa discreta? Pues lo lleva claro.

-Aquí están mis apuntes, pero al no tomarlos pensando en tu análisis, igual te faltan cosas.

-Mira, es mejor que nada. Me los explicas un poco, y si me veo muy torpe, mañana te llamo. ¿No te importa?

-No, si es un momento, no me importa. Ven con las cosas justas para que te las cuente, eso sí, por favor. Sabes que yo he de hacer el informe general.

-Sí, lo sé. ¿Tomas algo más? ¿Quieres cenar algo? -No, de verdad. Si es que estaba claro: una tía, e inteligente. ¡A por ella! Vaya, como todos.

-No tengo tiempo, Víctor. Mañana hablamos. Gracias por la copa.

Este chico realmente no está mal, es atractivo y amable. Pero paso de estos rollos. Cuando llegue donde quiero y sea respetada de verdad, ya tendré tiempo de ligues.

Por fin en casa. A ver qué ceno. ¡Ostras, la nevera está vacía! En fin, pediré una pizza y mientras tanto me daré un baño caliente.

¡Se está a gusto aquí! El masaje de baño es estupendo. Relaja muchísimo. No puedo entender la mentalidad de la gente que renuncia a estas cosas por tener, por ejemplo, un hijo. Esto son necesidades, no lujos.

La pizza está buena, sí. Ay, pero estoy tan cansada y me he quedado tan aletargada con el baño, que no sé si empezar ahora el informe o levantarme antes mañana. Realmente lo tengo casi hecho, no me hace falta tanto tiempo más, y me puede el agotamiento. Por un día que duerma algo más de seis horas...

¿Qué hora será? La verdad es que estoy de lo más despejada. ¡He dormido diez horas! Ya puedo correr, ya. Bueno, una ducha y al Pc. Uf, ya lo tengo casi, y me queda aún mañana para corregir. A ver qué hago esta tarde, no me apetece seguir trabajando; me encuentro rara.

¿Dónde habré puesto el móvil? Está sonando. Si es que en el momento en el que me salgo de la rutina... -¿Sí? Ah, hola Víctor. ¿No sabes cómo enlazarlo? Pero, ¿el esquema lo tienes? Con esos datos no entiendo cómo no sabe acabar el análisis. Bueno, a no ser que pretenda quedar para algo más. No sé qué se creen estos tíos que somos.

-¿Quieres que te ayude? De acuerdo, donde ayer. No me va mal, no. Pero ven con todo claro, así iremos más rápido. ¿Cómo? Es que no sé si puedo. Espera.

¿Cenar? ¡Tanto no me esperaba yo! ¿Cómo no le he dicho ya que no? Creo que me da pena, el pobre.

-Mira, Víctor, es que espero una llamada, pero sobre la marcha, ¿te parece?

Yo estoy tonta, será de tanto dormir. -De acuerdo, entonces, a las ocho, donde ayer. Bueno, tengo tres horas, voy a arreglarme. Y no sé muy bien por qué; total, para ir a hacer un análisis financiero. Hombre, el chico es majo pero ¡si hasta quiere que vayamos luego a cenar! Cosa que no sé, vamos, sé que no debo. Imagino ya los comentarios en la ofi: Sandra y Víctor de ligue, ¡es increíble! Es que está claro, no debo.

Hombre, puntual desde luego lo es, como yo. Eso me gusta. -Buenas tardes, Sandra. ¡Estás guapísima! ¿Qué tal? -Bien, bien, y gracias. Es que me he pintado un poco. Qué sensación tan rara. ¡Un piropo! - ¿Tienes todo preparado? -Sí, y sé que tú esto lo ordenas en nada de tiempo, y le das forma. Pero yo soy mucho más torpe.

-No, hombre, no, es la práctica. La verdad es que tiene una bonita sonrisa. -Pues lo enlazas con estos nexos, y asunto concluido. No me apetece acabar, ¡y ni se insinúa ni nada! !Qué rabia!

-¿Te dará tiempo a todo mañana? -Sí, mujer, tal y como lo has dejado ahora, hasta para mí es sencillo.

No dice nada de ir a cenar. No sé. Yo desde luego no seré la que lo proponga, pero... ¡Qué no! Menudas ideas tengo hoy, no sé qué me pasa.

-Bueno, pues ya sabes, Víctor, mañana a currártelo. Es guapo, demasiado. - Ven, mira esto. Así, cerca de mí. ¡Qué bien huele! -¡Sandra! Pero... -No hables, por favor. Sí, te he besado, y me encanta. Y este otro beso es aún mejor. El primero a mis 27 años. ¿Y, por qué?
 
 
 
   

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