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Un libro sencillo que deja ver la complejidad de las grandes obras, sin aturdir, ni volver loco al lector, quien únicamente lee, sin darse cuenta de que lo hace; se identifica "a veces con el protagonista"; se aleja de este otras; y termina por quererlo o cuanto menos compadecerlo -en el sentido más benévolo del término-.
Es un libro magnífico construido a partir de pequeñas anécdotas, de pensamientos, miedos y momentos que todos hemos vivido y no hemos confesado; de cosas que parecen pequeñas pero son grandes; y de perdedores que no quieren dejar de serlo. Lo mejor del libro es que no deja indiferente a nadie.
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