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Libro genial, ¿crítica literaria?, ¿historia de la literatura? El modernismo, el simbolismo, la superación de la novela, de la literatura realista del XIX, El garbancero, Clarín... En Valle ... las cosas ocurren, no las cuenta nadie.
El expresionismo del Madrid absurdo, brillante y hambriento de Luces de bohemia, el absurdo de la convivencia de la miseria con el dinero sin que se destruyan mutuamente. De Las sonatas (Modernismo crítico y maldito) a la Trilogía de la Guerra Carlista, hasta El Ruedo Ibérico. Y salpicadas como obras maestras, únicas en un conjunto genial: Tirano, Divinas palabras...
Valle no se propone explicar el mundo, sino crearlo, por eso Valle no es intelectual sino artista. Es la célebre metáfora universal de Proust, que no escribe cosas, sino el recuerdo de ellas.
Umbral se emborracha de maestro, del que ha mamado para su propia obra y plagiado como no podía ser menos. Y le da igual contradecirse porque, en definitiva, está glosando al maestro de la contradicción. Que el esperpento sea la "asimetría" (pag. 67), o no lo sea y sea "un exceso", como en Tirano o con Isabel II, es pura borrachera literaria. Es la fluidez del conocimiento literario del autor, que glosa desordenadamente, en apariencia.
Valle, escribe la historia mágica de España, a entender de Umbral, con más datos que Baroja y más documentado que Galdós.
La actualidad del genio se abre magistralmente, poniendo en su boca el Antes quemaron iglesias; mañana quemarán los bancos, con ideas como ésta se puede cimentar una novela, el esperpento de un Conde, como tarea, como propuesta.
Algunas definiciones totales: El simbolismo es el realismo de los soñadores, por eso Proust representa el fin de la novela del siglo XIX y la llave que abre el XX: La novela moderna.
La ironía, la burla... las honestas/nobles putas damas de su Corte de amor.
Es un libro para aprender Literatura, historia de la Literatura, pero gozando.
¿Qué vino a decir realmente Valle? Vino a decirse a sí mismo... Genio es el que se está diciendo siempre, aunque diga otras cosas, aunque hable de Prim, de Isabel II, del carlismo o de Alejandro Sawa... Valle no quiere entender la realidad, sino inventarla. El genio es siempre subjetivo porque no vienen a enterarse de nada, sino a explicarlo él todo explicándose a sí mismo. (Pag. 73). Y Don Francisco Umbral hace un libro genial de un genio, del gran subversivo español del siglo, pues eso.
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