Leerlo me permitió ver la realidad en la que navegaba.
Trabajaba en la oficina de
La conjura de los necios.
Sin pensarlo empecé a actuar distinto encaminándome a un nuevo trabajo.
Lo conseguí, fue un éxito, el nuevo trabajo fue perfecto, y el libro me parecio una obra maestra.
Es increible que el autor fuese capaz de sacar tanto brillo de un ambiente tan casposo.
En una palabra genial.
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