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Velma Wallis nació en Alaska y pertenece a la tribu de los atapascos. Por la muerte prematura de su madre tuvo que dejar sus estudios y cuidar de doce hermanos menores.
Quería ser escritora para poder transmitir las leyendas que había escuchado muchas veces de sus padres y de otras personas mayores. Los pocos momentos que tenía libres los dedicaba a escribir en el primer papel que encontraba, no sólo lo que había escuchado, también todo aquello que formaba parte de su vida. Nunca perdió la esperanza de que algún día lograría sueño y podría volver a reescribir todo aquello.
Cuando sus hermanos no la necesitaron volvió a sus estudios y unos años más tarde escribió Las dos ancianas. En 1993 fue premiada con el Western States Book Award.
Es una novela muy corta y su argumento es lógicamente una leyenda tradicional de su país, que nos revela de forma magistral y con una gran ternura, una forma de vida y unas costumbres muy distintas a las nuestras. Encierra una gran lección de la que podemos aprender no sólo los mayores, también los más jóvenes.
No quiero hacer una sinopsis de ella. Quiero simplemente decir que me la regaló una de mis hijas, cuando yo, que también soy anciana, estaba perdiendo la ilusión por vivir y me parecía que ya no servía para nada. Su lectura fue reconfortante y supe extraer la moraleja que encierra. Me hizo pensar y quererme un poco más.
Un buen libro para regalar a las madres y las abuelas. Os lo agradecerán.
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