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Esto de internet es sorprendente, y confío que no deje de sorprenderme nunca. Cuando uno repasa los lectores- las visitas- que ha podido tener su bitácora, su página, o la sección de un semanario digital donde escribe (como es mi caso) se
encuentra con lectores de Japón, Perú, Argentina, México, Italia, ... y yo les estoy hablando de libros que publican autores de la Vega Media de la Región de Murcia, libros que ese lejano lector o lectora pueden adquirir sin dejar de mirar la pantalla del ordenador. ¿No les parece sorprendente?
Claro que esos sí que desconocidos lectores y lectoras no habrán tenido la
suerte de conocer a Elías Meana y, por tanto, puede que no entiendan alguna de
las cosas que luego me atrevo a escribir aquí.
Elías nos presenta el segundo volumen de la colección El Piloto Azul: "¡Intrusos!", título que tiene su origen en el peligro que supone para la fauna
y la flora antártica el constante aumento del turismo, el llamado "de
aventura", que cada verano austral invade la Antártida.
En las presentaciones de sus obras, o incluso en las informales charlas
posteriores a las reuniones de la Molineta Literaria (asociación literaria de
Molina de Segura), Elías nos confiesa que él no es ecologista, pero sus
lectores no podemos dejar de admirar el cariño con el que nos describe el
trabajo de esa flora antártica a la que crecer un centímetro le lleva años y
que queda destruida por los miles de invasores pies que llegan a bordo de
cruceros procedentes de todo el mundo. Precisamente en la época de cría. Y nos
describe con todo lujo de detalles que un trasatlántico como el Globetrotter,
con cuatrocientas sesenta y siete personas a bordo, vierte al mar un promedio
diario de setenta mil litros de agua contaminada por agentes tan dispares como
la grada de las cocinas, el pis, la caca, el papel higiénico, el jabón, la
lejía y otros productos de limpieza. A este incansable chorro contaminante hay
que añadir los cientos de colillas que tiran al agua los fumadores, bolsas de
plástico, pañuelos de papel, sin olvidar el humo- los humos, dice el autor- que
salen de los escapes de los motores, "se comprenderá el pánico que la fauna y
la flora sintió con sólo verle la proa" al citado trasatlántico.
Y el autor, gran conocedor de la Antártida, nos ilustra con que "en el ambiente
antártico, una simple colilla tarda años y años en degradarse y desaparecer".
Contra todo ello pretende luchar El Piloto Azul, nuevamente acompañado de
Dospelos, Bo y Rascasota, pero además encontrará la ayuda de toda la fauna,
especialmente de Kron, un elefante marino; Micola, un prión paloma; Lilié; Gru
o Pati, lobos marinos; Lana, una ballena austral; Lim, Milú y otros dameros;
cuatro yubartas y otro imnumerable número de animales, entre ellos dos
especiales, por la aventura que deberán emprender, Tago y Pat, pero que no debo
desvelar en este comentario.
También le ayudarán los humanos, entre ellos William Caxton y, lógicamente,
Anne- Marie.
Pero eso ya es otra historia. Acercaos a la librería más cercana y comprad un
ejemplar de este libro. Disfrutaréis.
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