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Desde mi punto de vista es la última gran piedra de toque de la literatura moderna. ¿Por qué? Porque es un libro realmente ambicioso ya desde el concepto, porque describe la última epopeya de mundo urbano loable, y... (esperabais otro epíteto adulador, ¿eh?)porque olvida al lector. Le da completamente de lado.
Aquí el estilo de Amis da otro giro más hacia su ombligo. A partir de aquí sólo cabe dos caminos: considerar este libro un ejercicio de autocomplacencia estilística o, por otra parte, una obra maestra nata, simplemente porque no necesita de la aprobación del lector para tasarla como ARTE.
La crítica se ha decidido unánimemente por esta segunda opción, pese a que yo no lo veo todo claro.
Sigamos, la historia la narra un escritor enfermo de muerte que encuentra a una mujer que siempre supo que iba a ser asesinada que ha encontrado al que va a ser asesinado, para lo cual necesitarán la participación de otro tipo, un poco bobo, como gancho. Toma ya, qué argumento. En adelante, el señor Amis
se dedica a tejer cientos de hilos y ramificaciones de la vida y del entorno de cada uno que enfangan el relato lo indecible. Cada reflexión de Samson Young sobre el tiempo apocalíptico que hace es como una patada en el estómago del lector. Sin embargo, por si finalmente le gusta a alguno, que se sepa que mi opinión no es del todo mala.
Al acabar de leerlo tuve la sensación de que yo era demasiado tonto, de que no había entendido el libro, de que Campos de Londres era demasiado intelectual para mí. Luego ya se me pasó.
Ahh, las críticas tan academicistas y enjabonadas se las dejo para los profesionales, ¿eh?
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