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Reseña de Noelia González Alonso
Después de tantos años esperando, Gabriel García Márquez nos vuelve a sorprender con un pequeño gran libro. Pequeño, porque sus ciento y pocas páginas se hacen muy cortas, aunque intensas. Grande, porque nadie como él es capaz de describir la tristeza y la alegría de llegar a los 90 años.
Un libro maravilloso que nos enseña que nunca es demasiado tarde para enamorarse.
Reseña de Mario Alberto Aguilar Soria
Extraordinaria, excelente obra del maestro colombiano, Gabriel García Márquez, el monstruo de la literatura, un eterno ya en el buen escribir, sin duda el mejor autor aún vivo de la literatura, el que sabe poner la justa medida del tiempo, el que sabe tejernos un enjambre, urdido en su mente, y su excelsa manera de irlo poniendo en claro y rematando con maestría, con el dominio del lenguaje escrito.
Veamos algunos extractos de su obra:
"El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen. Me acordé de Rosa Cabarcas, la dueña de una casa clandestina que solía avisar a sus buenos clientes cuando tenía una novedad disponible. Nunca sucumbí a ésa ni a ninguna de sus muchas tentaciones obscenas, pero ella no creía en la pureza de mis principios. También la moral es un asunto de tiempo, decía, con una sonrisa maligna, ya lo verás. Era algo menor que yo, y no sabía de ella desde hacía tantos años que bien podía haber muerto. Pero al primer timbrazo reconocí la voz en el teléfono, y le disparé sin preámbulos:
-Hoy sí."
El nonagenario escritor de una columna en el diario local, El Diario de la Paz, que por cierto y por el entorno dibujado es la zona de Barranquilla en Colombia, en donde joven el autor hizo sus primeros escarceos en el periodismo, de nombre Mustio Collado, como le llamaban sus alumnos, más bien que asi le pusieron de apodo, además crítico musical y maestro de gramática, sintiéndose ya cerca de su vejez física, y que cada día se aproximaba mas a la muerte, renace en juventud, a los deseos de demostrarse a si mismo, que todavía estaba allí, que todavía podía.
Para conseguir lo que el llama "una noche de amor loco, con una joven adolescente virgen" , contacta a una antigua amiga suya, madrota profesional que regenteaba putas en los congales de moda de su época, Rosa Cabarcas, para que le consiga entre sus muchachas, la que el deseaba.
"No había escapatoria. Entré en el cuarto con el corazón desquiciado, y vi a la niña dormida, desnuda y desamparada en la enorme cama de alquiler, como la parió su madre. Yacía de medio lado, de cara a la puerta, alumbrada desde el plafondo por una luz intensa que no perdonaba detalle. Me senté a contemplarla desde el borde de la cama con un hechizo de los cinco sentidos. Era morena y tibia. La habían sometido a un régimen de higiene y embellecimiento que no descuidó ni el vello incipiente del pubis. Le habían rizado el cabello y tenía en las uñas de las manos y los pies un esmalte natural, pero la piel del color de la melaza se veía áspera y maltratada. Los senos recién nacidos parecían todavía de niño varón pero se veían urgidos por una energía secreta a punto de reventar. Lo mejor de su cuerpo eran los pies grandes de pasos sigilosos con dedos largos y sensibles como de otras manos. Estaba ensopada en un sudor fosforescente a pesar del ventilador, y el calor se volvía insoportable a medida que avanzaba la noche. Era imposible imaginar cómo era la cara pintorreteada a brocha gorda, la espesa costra de polvos de arroz con dos parches de colorete en las mejillas, las pestañas postizas, las cejas y los párpados como ahumados con negrohumo, y los labios aumentados con un barniz de chocolate. Pero ni los trapos ni los afeites alcanzaban a disimular su carácter: la nariz altiva, las cejas encontradas, los labios intensos. Pensé: Un tierno toro de lidia."
Alli estaba ante su vista y su presencia, lo que el buscaba, lo que el quería.. ¿como actuaría, que desenlace tendría tal momento? Esta novela en especial es de las que más vale irlas descubriendo por uno mismo, irla recorriendo poco a poco, son de las novelas que si te das la oportunidad de leerla, la terminas en un abrir y cerrar de ojos, ademas por cierto, que es una novela corta. La devoras tan rápido, que te quedas con las ganas de seguir leyendo.
Y ya para rematar les comparto éste párrafo, lleno de verdad, supongo:
"Mi edad sexual no me preocupó nunca, porque mis poderes no dependían tanto de mí como de ellas, y ellas saben el cómo y el porqué cuando quieren. Hoy me río de los muchachos de ochenta que consultan al médico asustados por estos sobresaltos, sin saber que en los noventa son peores, pero ya no importan: son riesgos de estar vivo. En cambio, es un triunfo de la vida que la memoria de los viejos se pierda para las cosas que no son esenciales, pero que raras veces falle para las que de verdad nos interesan. Cicerón lo ilustró de una plumada:
No hay un anciano que olvide dónde escondió su tesoro."
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