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Tabucchi inicia su novela "Sostiene Pereira" con un Pereira fatigado, que ha nacido y permanece en un análisis de la realidad portuguesa, en época de fascismos, medido, a cucharadas dentro del mundo represivo en el que vive, vacío.
El personaje en la novela crece y abandona esa contención y asentimiento. Es un ejemplo perfecto de la transformación que todo personaje debe experimentar en la narración y va tomando conciencia poco a poco, en el bar, en las conversaciones con la gente de la calle de lo que está sucediendo y de lo que están silenciando. Las instituciones, el poder de la censura, la policía, respiran en un estado de impunidad total. Días de dictadura y de miedo.
Y las noticias culturales y políticas que los periódicos publican se ocupan de los temas más banales. Insignificancias de la realidad que divierten y despistan al individuo, alejándolo de la posible rebelión y de un estado de inquietud, limitando su individualidad, la libertad a decir no. Haciendo de él un ciudadano engañado.
Sostiene Pereira una actitud de cambio personal, un descubrimiento de la verdadera realidad, el rechazo a las noticias de inauguraciones alegres que enmascaran asesinatos de obreros, represiones sangrientas. Comienza a ver y a necesitar el grito, la denuncia pese a que eso conlleve un interrogatorio lleno de pistolas y cráneos hundidos. Y Pereira cambia, evoluciona, poco a poco se va dando cuenta de la verdad y asume el riesgo de la vida. Pereira denuncia en su página cultural el asesinato de su amigo a manos de los impunes, sortea la censura, gana, transforma el primer Pereira en un periodista definitivo, comprometido, honesto consigo mismo. El relato está lleno de tortillas a las finas hierbas, de un ambiente caluroso, patoso, imposible, repleto de información oficial sin sustancia.
Tabucchi escribe finamente, con ritmo de narrador prodigioso. Eligió el Portugal de antes como pudo elegir cualquier otro país en el ahora peligroso en el que vivimos. Porque las tortillas en muchos lugares tienen ya ese sabor aceitoso, el tiempo se está volviendo pesado, la información que los Gobiernos y las instituciones se empeñan en darnos es patosa, llena de dudas, vacía, insistente. Y hace que los Pereira se vuelvan hoy en día imprescindibles. Y los Tabucchis...
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